Sus ojos tenían un vaivén entre los míos, su cercanía solo se había limitado unos pocos centímetros, seguía teniendo su cuerpo entre mis piernas y sus manos continuaban apegadas a la piel de mis muslo.
Volví a acercarme a él, cerrando mis ojos y besando sus labios con suavidad, su cuerpo no tardó en reaccionar y nos unimos nuevamente en un beso ahora mucho más calmado.
Detuve el beso otra vez luego de tener esa lucha constante en mi cabeza que me gritaba que parase, sin embargo no podía hacerle caso. Corrí mi cabeza hacia un lado y simulé un abrazo, rodeando mis brazos en su cuello y apoyando mi mentón en su hombro. Zayn no dijo nada, solo quedó un poco inmovilizado. Yo apreté mi labio inferior muerta de la vergüenza, esperando que fuese como en las películas y así poder aparecer en mi cama sin tener vivir lo que se vive luego de una situación tan embarazosa.
Porque para mi lo era, demasiado. No quería mirarlo ni siquiera un poco pero no se si lo correcto era salir corriendo. No soy una niña, creo que he podido manejar situaciones similares, pero el hecho de que sea Zayn la persona cual estoy besando y que mi cuerpo reaccione tan eléctricamente a él me hacía sentir que volví a la adolescencia sin tener idea de cómo actuar.
—¿Estás bien?— lo oí decir un poco agitado. Trató de zafarse de mi abrazo pero apreté su cuello aún más para evitar que eso pasara, lo escuché quejarse y luego reír.
—No.— dije pero sonó más como una pregunta.
—¿No?— preguntó logrando salirse de mi agarre para volver a mirarme.— ¿Te he incomodado?— sus ojos denostaban preocupación.
No es la palabra adecuada.
—No, para nada...
—Dios, que bueno...— interrumpió hablando como si se hubiese sacado un peso de encima. No dejó que dijera ni una palabra más para volver a besarme.
Intenté parar el beso poniendo mis manos en su pecho y apartándolo pero sabrán que la fuerza que utilicé fue nula, quizás dejándome llevar. Sus manos subieron mis muslos encajándolas más a su cintura y dándole el paso para poder apegarse más a mi, como si eso fuese aún más posible. Mis caderas instantáneamente comenzaron un lento y poco notorio vaivén sintiendo como mi intimidad se estrechaba con fuerza a la suya. Aquella presión hacía que me doliera un poco porque se sentía la dureza de su pene, pero aún así me estaba volviendo loca de a poco.
Esta vez, él paró, bajando mis muslos para que se apoyaran en la mesa y recomponiéndonos a ambos. Sus labios seguían rozando los míos a pesar de habernos detenido. Mis mejillas estaban acaloradas y por no decir que todo mi cuerpo estaba en llamas.
—Esto no puede volver a pasar...— susurró, yo asentí. Me besó cortamente.— Júrame que no volverá a pasar.
—No volverá a pasar...— susurré hablando encima de su boca. Él tomó una bocanada de aire y su mano izquierda subió a mi mentón haciendo una ligera presión en el.— Pero tienes que dejar de besarme primero.
Zayn lentamente sonrió.
—No lo haré más.— me besó otra vez. Yo sonreí también.
Asumí que este era el último beso que nos dábamos por la manera tan voraz que tenía de comerse mis labios. El beso lo finalizó él, separándose con lentitud sin apartar la vista de mi en todo momento.
—Buenas noches Rebecca.— dijo.— ahora ya se había alejado lo suficiente para no tener contacto con ninguna parte de su piel. Yo lo miré un poco intimidada, no de mala manera, sino que ya era definitivo que habíamos salido de nuestro trance y eso significaba que la vergüenza me iba a consumir poco a poco.
ESTÁS LEYENDO
Rebecca |2 libro|
FanfictionEl perro es fiel a su dueño hasta que le dan una buena comida y un techo para cubrirse del mal clima. Ya no tienes que fingir ser su perro, pero tienes que vivir con el recuerdo de que algún día quisiste serlo. SECUELA DE HARRY. Te recomiendo pasa...
