Capítulo 19

34 3 0
                                        

Las tibias gotas se esparcían por mi cuerpo de pies a cabeza, se sentía delicioso estar envuelta en el agua y el vapor que se acumulaba en el baño lo acompañaba a la perfección.


Los labios de Zayn no soltaban los míos y no pretendían soltarse; el agua nos inundaba a ambos, estábamos abrazados, mis brazos rodeaban su cuello y sus manos permanecían acariciando mi trasero, apretando, golpeando, tocando cada centímetros de mis glúteos.


Fue el más contento cuando le permití ducharnos juntos solo si su mirada se mantenía en mis ojos ya que sigo sintiendo timidez al dejar que me observe desnuda. Obviamente sabía que no lo iba a cumplir, se dedico a mirarme en cada momento que pudo pero mi método de desconcentración funcionó porque ahora lo tengo concentrado en mis labios, donde lleva ahí más de cinco minutos, solo besándome y tocándome bajo la ducha.


Hoy era nuestro día libre y de alguna manera, ayer por la noche, al querer nuevamente buscar mis pertenencias para llevármelas donde Jade, una cosa llevó a la otra y terminamos encamados otra vez aunque al menos nos apiadamos el uno del otro -él más de mi- y dormimos gran parte de la noche. Como dije, por un momento pensé que esto no se iba a volver a repetir, sin embargo él a hecho todo lo posible por tener ese tipo de contacto conmigo y yo, gustosa de eso, aprovecho también.


Porque si, me gusta lo que está pasando.


No sé si al punto de decir que siento algo más personal con él, probablemente así sea, pero no quiero pensar demasiado para no arruinar las cosas. Zayn y yo sabemos que esto no puede pasar más allá de lo carnal.


Además, esto no me asegura en la vida de él, lo más seguro es que el continúe con sus aventuras cuando yo me vaya al cien por ciento de aquí.


Por eso no debo desalinear mis emociones, él ya me dijo la clase de vida que le gusta llevar.


—Zayn... creo que estamos desperdiciando mucha agua.— dije divertida cuando su boca comenzó a chupar mi cuello.


—Mjm.— tarareó en afirmación.— ¿Terminaste ya?— preguntó bajando sus besos hasta uno de mis senos.


Me mordí los labios cuando sentí su humedad en ese sector.


—No me has dejado ni lavarme el pelo.— dije en un gemido.


Zayn le dio un último beso a mi pezón y se reincorporó.


—Tienes razón, estoy muy desconcentrado.


Continuamos la ducha normal, gracias a dios. Me ayudó a lavarme el pelo y enjabonarme el  cuerpo aunque de vez en cuando volvía a desconcentrarse y comenzaba a tocar sectores que sabía que me debilitaban. Aún así, me controlé y traté de terminar lo antes posible con el bañado.


Finalmente salimos de la bañera y comencé a secar mi cuerpo con la toalla al mismo tiempo que él.


—Eres bonita, Rebecca ¿Por qué te avergüenzas de que te vea?— preguntó de repente cuando comencé a pasar el calzón por mis piernas hasta colocármelo.

Rebecca |2 libro|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora