Pov Molly
Mikhail había jalado mi brazo, bueno el de Sam pero como estoy en su cuerpo lo sentí. Quise protestar pero lo pense mucho mejor.
— Amada….¿Quién te dijo que podías llegar tarde?
En su tono no había gran emoción pero sabía que era un engaño.
— Tenía una lección que dar
Trato de emular la calma de Sam, espero que tenga éxito por su silencio pareciera que es así. Él conduce hacia su hogar, con apenas una mueca en su expresión.
Al no recibir una respuesta yo no digo nada más, tendría que ser estúpida para arriesgarme, no yo tengo que ser más lista. Claro el silencio no dura tanto cuando veo que se detiene el auto.
— Porque no me dices la verdad.— en su expresión había un matiz tranquilo, la fachada que guarda para las apariencias.
— ¿Verdad?
Mi tono indudablemente no consigue evocar la calma esperada puedo sentir a Sam empujandome desesperada por sacarme.
— Si ya que estás olvidando lo elemental.
No comprendo sus palabras me suenan extranjeras, mi concentración está fallando siento la boca seca, pruebo amargura al pasar saliva.
— ¿Elemental?
Me repito como una tonta pero es que bajo su mirada apacible el miedo me atonta, es como estar bajo las zarpas de una criatura que va a devorar pieza por pieza de tu ser, pero primero va a jugar contigo.
— ¿Debería llamarte por tu nombre real?
Me pregunta con suavidad, me pone la piel de gallina es la clase de voz que te dice que sabe lo que habla y no tiene problemas en dejarte marinando en desesperación.
— Usualmente me llamas amada
Me la juego, es un riesgo y mi cabeza punza, maldita sea Sam, porque coño escoges este momento para joderme la vida.
— No, Margaret.
— No es cierto, es perfec…— me corto la réplica atragantandome con las palabras. No es posible.
— Verás sabía que estabas allí, mirando. Te veo después de todo estás muerta no es así.
Incrédula lo miro, quiero fingir que no es cierto que no salieron esas palabras de sus labios perfectos.
— ¿Cómo…?
— Cuando mi amada me ahoga, en esos preciosos momentos en dónde puedo sentir como estoy por perder el sentido, si no es que la vida. Brevemente note tu presencia. Además investigue a los juguetes seleccionados por mi amada, sus vidas serán parte de la nuestra.
Me pone nerviosa por la falta de enojo en sus palabras, lo está diciendo como un mero hecho no hay preocupaciones reales.
— Yo…podría hacerlo mejor, te amaría como quieres…
Cuando suelto lo que creo que quiere oír, escucho el sonido de una risa seca, no hay rastro de más que desdén.
— Eres patética, quererte convertir en mi amada. Arrastrarte como el bicho que eres y creer que podrás hacerlo mejor.
Sus palabras son una puñalada a mis sentimientos de por sí me está tomando todo el concentrarme en quedarme dentro del cuerpo de Sam, para que sea en vano.
— No entiendes…ella no te ama, no lo hará y yo podría…
— No tienes idea de los sentimientos de mi amada, me ama profundamente como yo la amo a ella, y si no sales de su cuerpo no me importa si tengo que lastimarla.
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Mi Sumiso personal
Novela JuvenilSamantha es una linda chica, la típica chica de Instituto tierna y dulce y nerd a ella la molesta el súper popular y hermoso Jace el sueño de toda chica un Adonis sacado de un cuento de hadas, el único problema es que él es un mujeriego arrogante, a...
