Resentimiento

732 17 4
                                        

Pov Molly

Me enfríe ante la mirada de los tres. Finalmente puse atención a Samuel, sentí mi estómago revuelto en parte porque sabía que Samantha seguía empeñada en desalojarme de su cuerpo cosa que yo no iba a permitir. Por lo que entendí ella quería ser libre, le estoy dando esa libertad a mi manera tomando su lugar.

Samuel me clava sus iris fuertemente, he visto esa mirada puesta en mi antes y ahora eso me importa poco ya que aunque quiera desquitarme por lo que me hizo, para él yo soy Sam, no Molly. Y viene siendo hora de que espere mi momento para vengarme de la situación, después si el tiempo lo permite lo perdone, a lo mejor les cuente a los tres la verdad de quién soy o a los cuatro no estoy segura pero puedo intentarlo, depende de su aceptación. Si nadie tiene quejas sobre mi es porque realmente nunca quisieron a Sam realmente solo a su cuerpo. Y ahora sí alma está enojada pero la mía está furiosa.

Date cuenta de una cosa Sam, pensé con fuerza. A las dos nos robaron nuestras vidas, lo único que nos hace diferentes es que tú sigues viva, pero te quejas por lo que te dan. Estás rechazando y llorando por el amor de Mikhail y el maldito está absolutamente fuera de sus cabales, pero vives como una puta reina y tienes los ovarios de quejarte. No contenta con eso, a tus pies tienes a los hombres que yo había querido tener y en lugar de mostrar un mínimo de aprecio por ello. Te preocupas por su bienestar, aterrada de lo que Mikhail les haría, eres una estúpida Sam. Lo tienes todo en las palmas de tus manos solo para actuar como una incompetente, buena para nada dedicada a llorar porque “Ay pobrecita yo, me aman, me dan todo, pero ay pobrecita yo no quería eso” dios crece tremenda estúpida. No recibe ni un solo pensamiento de su parte, pero sentí su alma empujar a la mía, parecía adolorida.

Mientras reuní mi voz para hablar con Samuel por primera vez para mí en mucho tiempo.

— Samuel, a ti te veré después, ya lo había dicho no me gusta repetirme— eso fue muy Sam de mi parte.

Oí la risa, disfrazada de tos de Jace lo que me atrajo, he vuelto mi mirada hacia él en un acto involuntario. Él nunca se había reído por algo que yo hubiera dicho a menos que fuera para burlarse de mi, no conmigo.

— ¿Jace? —le pregunté con curiosidad. Dándome cuenta de las manos cerradas en puños de Samuel por el rabillo de mi ojo. Tenía que prestar atención al panorama no darme el lujo de ignorar y concentrarme.

— Nada, es tos…— me dijo con una pequeña sonrisa amenazando por escapar de su boca—

— Claro, una tos — suspire tratando de guardar la calma. Y no hacer una escena aquí para lo que no estaba lista.

— Señora, realmente va a dejar pasar que no es una tos, Ofarrel se estaba riendo de mi o de usted — la voz de Samuel rompe mi ensoñación.

— Sabes cambie de opinión. Tu también tendrás tu lección hoy— hable mirándole palidecer. Más bien ambos lo hicieron.

Por fin pude volver mi atención a quien yo quería a Dylan. Él seguía allí, perfectamente quieto sin entrar en la discusión. Oh Dylan realmente tendre una oportunidad por fin. Me acerque a él y tome sus manos. Él inmediatamente envolvió las suyas con las mías.

— Dylan, tu podrías hacer guardia. No quiero que nos descubran mientras brindo una lección, iremos a dónde los vestidores, allí hay duchas y como casi no hay nadie aquí. Creo que es un buen lugar — hable un poco demasiado, lo cual fue torpe de mi parte pero no podía evitar estar completamente emocionada. Dylan estaba a centímetros míos, lo estaba tocando y él me estaba mirando a mi.

Con ello mire a los otros dos con cierto disgusto. Por lo que no escuché protestas y soltando una de las manos de Dylan, me quedé con la otra. Emprendí el camino que yo ya conocía. Para todo esto se me hacía un poco extraño la falta de comunicación de Dylan, pero de nuevo era normal Samantha no quería que hablarán a menos que ella hiciera las preguntas y yo soy diferente yo quiero que hablen que Dylan me hable. Se que él puede hacerlo, lo he visto. Quiero ese carisma encendido, en mi dirección.

Mi Sumiso personalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora