POV NANA.
Me quedé como tonta mirando a la señora que me habló. Reaccioné y me acerqué a ella, le ayudé con sus cosas. Cuando me acerqué me di cuenta de que ya era una señora mayor, de aproximadamente sesenta años.
-Muchas gracias señorita -dijo cuando terminé-. ¿Le puedo pedir otro favor?
-Claro.
-¿Me acompañaría a mi casa? No está lejos de aquí y la verdad es que ya estoy muy cansada.
-Claro que sí.
Tal vez podía conseguir un lugar donde dormir si la ayudaba. Fuimos caminando a su casa que solo estaba a un par de calles de donde estábamos.
-¿Cómo te llamas? -preguntó.
-Soy Kim NaNa.
-Mucho gusto NaNa, es un bonito nombre. Es raro que los jóvenes de tu edad sean tan amables como tú -me sonrió-. Yo soy Park MinSook.
-Es un gusto señora Park.
-Ya llegamos -dijo la señora Park deteniéndose frente a una casa
Abrió la puerta y enorme perro blanco salió a recibirnos, bueno a ella, a mí me ladró.
-¡Lechuga! -gritó la señora Park-. ¡Compórtate!
El perro se sentó frente a mí aunque me miraba con desconfianza. Entramos a su casa, es de un piso con un jardín enorme.
-¿Dónde pongo sus cosas? -pregunté.
-En aquella esquina por favor.
Lo dejé donde me dijo y me acerqué a la puerta.
-Será mejor que me vaya -dije.
-Todavía no, quédate a cenar conmigo.
-Yo no...
-No molestas, anda siéntate.
Lo hice porque tenía hambre, habían pasado algunas horas desde mi última comida. La señora Park calentó la comida, el olor llenó toda la habitación. Hacía mucho tiempo que no olía la comida hecha en casa, me dieron ganas de llorar al recordar a mi madre y mis años en prisión.
La señora Park puso un plato frente a mí y otro frente a ella.
-No soy la mejor cocinera del mundo pero espero que te guste -dijo con una sonrisa.
Comí con gusto y sin que lo pudiera evitar mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, las derramé en silencio.
-NaNa, ¿estás bien? -preguntó la señora Park.
-Sí, es solo que...
Dejé salir el llanto que había estado conteniendo desde que puse el primer pie fuera de la prisión. La señora Park me abrazó y acarició mi cabello hasta que me tranquilicé.
-¿Por qué lloras? -preguntó con dulzura.
-No lo sé, solo necesitaba llorar.
-Eso es lo que sientes cuando la libertad vuelve a ti -la miré extrañada-. Sé que acabas de salir de prisión.
-¿Cómo...?
-¿Cómo lo supe? -asentí-. Te vi cuando compraste la comida, tenías la misma mirada que yo cuando salí de la cárcel. La pequeña maleta donde traes tus cosas es la misma que me dieron a mí, no puedo creer que continúen dando las mismas. Te seguí porque sé lo que es sentirse perdida, es muy extraño pero sentí una verdadera conexión contigo. Después te seguí y vi tus intenciones al llegar a aquel salón. Te mereces una nueva oportunidad así como la tuve yo.
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Someone Like Me
FanfictionLa vida siempre se encarga de ponernos pruebas, a algunas personas más difíciles y complicadas que a otras. Ese es el caso de Kim NaNa, quién por un error estuvo tres años en la cárcel. Inesperadamente su camino se cruza con el del famoso cantante...
