20.- El principio del fin

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"No sabes nada de mis pecados"

-Semanas después-

Oliver se dirigió al cementerio. Había pasado la mañana entera ocupado en diversos asuntos y no fue sino hasta el atardecer que pudo ir.

Fue directamente a visitar la tumba de su amiga Marjorie. Se quedó de pie frente a la tumba por un momento y después habló:

-Bien...tenías razón, Margie. Con lo que le dijiste a Barton, y conmigo. Logramos hacerlo, y todo se destapara. Solo...creí que querrías saberlo.

Suspiró y se rascó la cabeza. Volteó a todos lados y después devolvió la vista a la lápida.

-Te extraño, Margie. A veces tengo la impresión de que volverás de entre los muertos...

Se rió de su propias palabras. Al cabo de un rato, sintió a alguien cerca suyo y vio a Laurel a su lado. Ella le sonrió, tomandole de la mano.

-Hola- le susurró él al oído.

-Hola- respondió ella recargando la cabeza en su hombro.

Ambos se quedaron en silencio. Laurel lo rompió con una pregunta que tensó a Oliver:

-¿Has sabido algo?

-Nada- respondió negando con la cabeza.

-¿Crees que lo hayan logrado?- volvió a preguntar Laurel.

Oliver reflexionó un momento.

-Espero que si.

Nuevamente se hizo el silencio entre los dos. Al cabo de un rato, Laurel se soltó de Oliver suavemente.

-Tengo que irme- dijo. Ya sabes, papeleo.

-Claro.

Laurel dio media vuelta y se quedó estática. Oliver la miró y volteó hacia atrás. Detrás de ellos estaba un hombre con un uniforme de SHIELD. ¿Cuanto llevaba ahí? ¿Por qué no les había atacado antes?

El hombre cayó de rodillas y luego se desplomó en el suelo, con una flecha clavada en la espalda. Frente a Oliver y Laurel aparecieron Clint y Barbara.

-En serio, tortólos- dijo Clint-. Deben cuidar su retaguardia.

Oliver sonrió y Laurel soltó una carcajada. Clint y Barbara se acercaron y los cuatro se saludaron animadamente.

-¿Como han estado?- preguntó Laurel-. No hemos tenido noticias...

-Y por lo pronto, no las tendrán- dijo Barbara.

-¿Qué?- soltó Oliver, sorprendido.

Clint ladeó la cabeza.

-Los tipos de HYDRA son gente peligrosa. Si queremos exponerlos, debemos hacerlo con cuidado- dijo. -¿Qué pasó con...?

-Todos escaparon- dijo Barbara-. Clint y yo fuimos al edificio con un equipo y no encontramos nada.

-¿Como que con un equipo?- se escandalizó Laurel.

-Tranquila, canario- intervinó Clint-. Les dijimos que era un asunto de control de daños. No había rastros de cadáveres entre los escombros, ni siquiera trozos de ropa. Cross y Wilson escaparon junto a sus secuaces.

Oliver y Laurel intercambiaron una mirada.

-¿Y vinieron a advertirnos?- preguntó Oliver.

-En realidad...vinimos a despedirnos- dijo Clint-. HYDRA no irá tras de ustedes.

-Pero...¿a donde van?- preguntó Laurel, confundida-. ¿Como saben que no vendrán tras nosotros?

-Tienen a la Liga- dijo Barbara como respuesta-. En cuanto a nosotros...

-Iremos de aquí para allá- intervinó Clint-. Ahora somos blancos de HYDRA, así que debemos ocultarnos.

-Buena suerte a ambos- dijo Oliver.

-Tengan cuidado- advirtió Clint-. No quiero venir y enterarme que les fue mal.

-Qué cosas dices, Clint- dijo Barbara-. Claro que estarán bien.

Clint y Oliver se despidieron, al igual que Barbara y Laurel.

-Hasta la próxima- se dijeron los arqueros.

Clint y Barbara se alejaron.

-Son tal para cual- dijo Laurel.

-Igual que nosotros- dijo Oliver.

Ambos salieron del cementerio sin mirar atrás.

¿Creen que la historia acabó? Nanay...
Clint y Oliver les tienen una sopresa

The Hawk and the ArrowDonde viven las historias. Descúbrelo ahora