Capitulo 27

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Me desperté, pero solo por un instante. Podía oír a Chloe, aterrada, tocando el claxon de su auto sin parar. Rachel volteaba a verme y luego al frente, una y otra vez. Estaba recargada sobre Kate y su brazo me rodeaba.

"¡Quítense!".

El aire frío que me pegaba en la mejilla me hizo saber que las ventanas estaban abiertas. Luces rojas me rodeaban. Sus voces se oían amortiguadas en mis oídos.

"¡¿Pueden estos putos autos moverse más rápido?!".

"¡Quítense!". Chloe volvió a tocar el claxon.

Murmuré pidiendo ayuda, con la voz ahogada y forzada, pero nadie me oyó.

"No te preocupes, Max. Ya te llevamos a casa", me consoló Kate.

Sentía los músculos tensos y como si me estuvieran picando con agujas constantemente. Sentí algo caliente que me salía de la nariz. Volví a desmayarme antes de poder reaccionar.

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Al despertar de nuevo, mis oídos seguían zumbando y mi visión aún era borrosa. Los recuerdos de la fiesta pasaban como relámpagos ante mis ojos: toda la gente invadiendo mi espacio, toda la música, todos los gritos, y yo, congelada en mi lugar. Estaba de vuelta en la casa, y lo único que iluminaba el cuarto era la luz del pasillo, recostada sobre la cama suave y acolchada como una nube. Estaba recargada sobre algo cálido que me abrazaba. Era alguien, alguien con una chamarra negra que me sostenía contra su pecho. Me acariciaba el pelo con los dedos y podía oírla sorber por la nariz y jadear. Yo también la abracé, rodeando su cintura con mis brazos, y cerré los ojos con fuerza.

"¿Estás despierta?", preguntó.

Abrí los ojos de nuevo, parpadeando un par de veces antes de responder. "Sí... Kate, ¿qué pasó?".

"Te desmayaste en la fiesta. ¿Cómo te sientes?".

Se apartó y me miró, tocándome la cara como si buscara algo fuera de lugar. Me rompí por dentro al ver la preocupación en su rostro. Tenía lo blanco de los ojos rojo y las ojeras hinchadas. Mierda, ¿Qué hice? ¿Qué puedo decirle para que se sienta mejor? Noticia de última hora, Max: no hay nada que puedas decir.

"S-Sí, estoy b-bien... Un poco mareada...".

"Okay, espera, voy a traerte un poco de agua". Se levantó de la cama y salió al pasillo. Me senté lentamente y tomé mi celular de la mesita de noche para ver si tenía algún mensaje o llamada.

Nada.

La hora ya pasaba de la medianoche. Las dos de la mañana, para ser exactos. Habían pasado cinco horas desde entonces. Lancé el celular de vuelta a la mesa. Volví a recostarme, dejándome caer ruidosamente sobre la almohada, y cerré los ojos de nuevo, repitiéndome una y otra vez: "Estúpida... estúpida". Quería golpearme, una y otra vez, igual que en la biblioteca contra la mesa.

Me detuve cuando Kate regresó. Entró de nuevo al cuarto, dejó con cuidado una botella de agua sobre la mesa y luego se metió otra vez en la cama para acostarse del otro lado. Se quedó en silencio, boca abajo, jugando con la esquina de la almohada. Contuve las lágrimas y mantuve la respiración estable.

Sabía que estaba esperando a que yo hablara primero.

Lo arruine. Y ya. ¿Qué podría decirle para que se sintiera mejor? Verla así me hace sentir de la mierda. ¿Qué se supone que diga? Seguramente ya no quiere estar aquí. Di algo, lo que sea.

Me giré hacia ella, haciendo contacto visual por un breve segundo. "L-Lo siento...", logré decir con la voz entrecortada.

"No lo sientas", se acercó más y empezó a pasar su mano por mi cabello. "No hay nada por lo que debas disculparte...". Su voz era tranquilizadora, baja y ronca, casi un susurro. "Solo estoy... dolida. Ojalá me lo hubieras dicho".

"Eso es algo por lo que sí debo disculparme".

"No, no lo es, Max", espetó. Su voz cortó el aire y resonó en el cuarto.

Mis ojos se abrieron como platos mientras me lanzaba una mirada furiosa. Sus ojos color avellana se estaban llenando de lágrimas y respiraba agitadamente. Finalmente, su expresión se suavizó, mientras sorbía por la nariz y parpadeaba para deshacerse de las lágrimas.

¿Ha estado llorando todo este tiempo? Hice que se preocupara tanto que se puso a llorar... Jódete, Max.

Suspiró, sin dejar de pasar los dedos por mi cabello. "Lo siento. Estuviste inconsciente mucho tiempo, no pude evitar sentirme así". Inhaló lentamente, cerró los ojos con fuerza y volvió a mirarme. Su respiración era temblorosa, igual que sus manos.

Asentí. En serio, jódete, Max Caulfield.

"Estaba tan asustada", continuó, sorbiendo por la nariz después de cada frase. "Empezaste a actuar raro, luego te desmayaste y, de camino a casa, te empezó a sangrar la nariz".

"¿Te manché de sangre? Maldita sea, lo siento mucho si lo hice...".

"No, por suerte pude limpiarte a tiempo. Pasó dos veces. En el camino y mientras dormías aquí. Te abracé porque parecías estar teniendo una pesadilla". Retiró la mano y cambió de posición para acostarse de lado.

Solo podía imaginar las caras que estuve haciendo. No suelo tener pesadillas, pero cuando las tengo, son terribles. Esto nunca me había pasado. Nunca antes había permitido que las cosas llegaran a ese punto y no estaba segura de qué hacer.

Genial, hice que Kate entrara en pánico. Buen trabajo, Max. Bien hecho.

Me estiré y le di unos sorbos al agua. Me giré hacia ella de nuevo, acercándome tanto que casi rozaba su frente. A ella no pareció importarle.

"Les dije que regresaran a la fiesta", mencionó. "Quería que se divirtieran y les dije que les mandaría un mensaje si pasaba algo".

"Espero que no estén demasiado preocupadas".

Qué estupidez acabo de decir. Claro que estaban muy preocupadas.

"No tienes idea de las miradas y las palabras que se decían. De verdad que son como tus mamás".

No respondí; apreté la mandíbula. Me crucé de brazos y bajé la mirada hacia sus labios y su cuello. Mirarla a los ojos era doloroso.

"Rachel y Chloe me dijeron que tienes un trastorno de ansiedad social. Eso fue todo lo que dijeron", añadió con desánimo.

Será mejor que lo escuche de mí. "Sip", junté los labios. "Eso es lo que tengo".

"¿Quieres hablar de eso?".

Tragué saliva. La plática con Rachel y Chloe fue fácil porque eran dos, aunque Chloe estaba enojada porque no había dicho nada. Pero Kate y yo estábamos solas en esta casa. No había ruidos ni distracciones.

Solo éramos nosotras.

Supongo que había llegado el momento de contarle la historia de mi vida.

"Sí, deberíamos hablar de eso".

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Cortito, pero es algo :>

La chica de enfrente. (Life is Strange)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora