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(2..?)


El sonido de las maletas rodando se mezclaba con los anuncios por altavoz, las luces frías y el murmullo de pasajeros agotados por los vuelos largos. Yugyeom avanzaba con paso seguro entre la multitud, un poco desalineado pero con el rostro serio, con el móvil pegado a la oreja.

—Sí... ya estoy aquí. No tardarás mucho, ¿verdad? —preguntó con tono bajo, esquivando a un par de turistas que se tomaban selfies frente a una cafetería.

Del otro lado de la línea, una voz ligeramente distorsionada por la señal respondía algo que le hizo fruncir el ceño y luego suspirar.

—Claro que estoy solo, ¿crees que traería escolta para recogerte? Lo prometí, ¿no? Nadie más sabe que llegas hoy.

Una pausa.

—Sí... lo sé todo. Por eso estás viniendo. Por eso quiero que hables con él tú mismo.

Yugyeom se detuvo cerca de la puerta de Llegadas Internacionales. Revisó su celular: aún quedaban cinco minutos para el aterrizaje del vuelo.

—Escucha... puede que las cosas estén tensas ahora, pero si todo sale como debe, vamos a terminar con esta mentira. Solo... intenta no explotar cuando lo y la veas. Aún no sabe la verdad completa.

La llamada terminó.

Yugyeom guardó el teléfono en el bolsillo de su chaqueta, observando el monitor de vuelos con una mezcla de ansiedad y expectativa. Luego alzó la vista justo cuando el aviso de "Vuelo procedente de París – ATERRIZADO" parpadeó en verde.

Susurró para sí mismo, como si tratara de convencerse:

—Es ahora o nunca...


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Taehyung subió las escaleras con el corazón aún latiendo fuerte por el abrazo. La sonrisa no se le borraba del rostro, por más que intentara relajarse. Al llegar frente a la puerta, respiró hondo, giró la llave con cuidado y empujó.

Dentro, su padre ya estaba sentado en el sofá, como si supiera exactamente cuándo entraría. Lo esperaba con los brazos cruzados, una ceja levantada y una sonrisa que Taehyung conocía muy bien desde niño: la del "te atrapé".

—Llegas con esa sonrisa tonta... —dijo su padre, con tono ligero pero directo—. Y ese brillo en los ojos. ¿Debo suponer que tengo algo más que agradecerle a ese chico?

Taehyung soltó una risa nerviosa, se quitó los zapatos y se dejó caer a su lado en el sofá.

—Tal vez... —murmuró, bajando un poco la mirada—. Aunque creo que hoy ya no se trata solo de agradecerle por ti... sino también por mí.

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