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Departamento de Taehyung – 9:14 p. m.

La noche había caído como un manto de terciopelo. Las luces del edificio titilaban tenues y el interior del departamento olía a incienso y té de manzanilla.

Taehyung estaba en el sofá, con una manta sobre las piernas, hojeando un libro sin realmente leerlo. Cuando el timbre sonó, ni siquiera se sobresaltó. Ya sabía quién era.

Se levantó despacio y abrió la puerta.

Allí estaba Jungkook, con una bolsa de papel en una mano y una mirada suave en la otra.

—¿Interrumpo? —preguntó con voz baja, casi temerosa.

Taehyung negó, dando un paso hacia atrás para dejarlo entrar.

—Llegas justo a tiempo. No tenía con quién compartir el té.

Jungkook entró sin decir mucho más. Se veía cansado, pero sus ojos brillaban solo al verlo.

—¿Cómo te sientes? —preguntó mientras dejaba la bolsa sobre la mesa del comedor—. ¿Te duele algo? ¿Estás tomando tus medicinas?

Taehyung alzó una ceja.

—¿Viniste como amigo o como enfermero?

—Como ambos —respondió Jungkook, quitándose la chaqueta—. Y si me dejas, como algo más también.

Taehyung lo miró, con una mezcla de ternura y sorpresa. No respondió de inmediato. Solo fue a la cocina a calentar más agua para el té. Jungkook lo siguió, apoyándose en el marco de la puerta, viéndolo moverse con esa calma elegante que siempre lo desarmaba.

—Mi papá vino —dijo Taehyung, sin mirarlo—. Hace unas horas. Va a quedarse con mi hermana por un tiempo.

—¿Y tú estás bien con eso?

—No lo sé. Pero sé que ella lo necesita más que yo en este momento.

Jungkook asintió.

—Eres increíble, lo sabes, ¿verdad?

Taehyung giró para mirarlo, dejando la tetera sobre la hornilla.

—No lo soy. Solo... intento mantenerme de pie mientras todo lo demás se desmorona.

Jungkook dio un paso hacia él. Luego otro. Hasta que estuvo justo frente a él, sin tocarlo aún.

—Te amo, Taehyung —dijo en voz baja.

Taehyung parpadeó.

—Lo sé —susurró—. Lo supe incluso cuando fingías que no.

Jungkook tragó saliva.

—Rosé me confesó todo. Bueno, casi todo. Grabé la conversación. Tengo la evidencia. Y Ryujin apareció hoy... me contó sobre el pasado de Heeseung, sobre el plan, sobre Somi... Hay tanto detrás de todo esto, Tae. Es más grande de lo que pensé.

—¿Enserio?. Lo siento. En parte sabía algo.

—No vuelvas a quedarte solo —dijo Jungkook, acercándose aún más—. No vuelvas a hacerte el fuerte para cargar todo tú solo. Esta vez... quiero ser yo quien te sostenga.

Taehyung alzó la mano y le acarició el rostro con los dedos.

—Entonces no te vayas más.

Jungkook se inclinó, y esta vez fue él quien buscó los labios del otro. El beso fue lento, tranquilo, pero con una intensidad acumulada que temblaba entre ambos.

/Propuestas/ KookV /Donde viven las historias. Descúbrelo ahora