51

215 20 12
                                        



Las luces del evento seguían centelleando entre copas de vino y conversaciones superficiales, mientras Taehyung conducía en dirección a la empresa. El bolso negro de Heeseung descansaba en el asiento del copiloto, intacto, sellado, pesado... extraño.

El ambiente dentro del auto era silencioso. La radio apagada. Solo el sonido del motor y los pensamientos de Taehyung girando como un torbellino en su cabeza.

—¿Por qué tanta urgencia? —murmuró para sí mismo, lanzando una mirada al bolso.

Pero no tuvo tiempo de pensar más.

¡CLANK!

En la carretera parecía ir tan solo él, pero de repente sintió aquel impacto, lo demasiado tarde como para reaccionar.

Un violento golpe lateral desvió el auto con un chillido de llantas.
Un segundo después, otro golpe.
¡CRASH!
El mundo dio vueltas.

El auto giró una vez sobre su eje y se arrastró hasta impactar contra una barrera.

Taehyung golpeó su cabeza contra el vidrio lateral, y todo se volvió confuso. Sus oídos zumbaban. Un hilo de sangre bajaba por su frente.
Estaba aturdido, pero algo consciente aún.

Intentó abrir los ojos.
El dolor lo hacía lento... pero algo dentro del bolso comenzó a emitir un resplandor rojizo.

—¿Qué...? —balbuceó, ladeando el rostro con esfuerzo.

El bolso negro chispeaba por dentro. Como si una reacción química o un detonador oculto se hubiera activado por el impacto.
Algo escondido estaba ardiendo.

Una llamarada pequeña se escapó por la cremallera.
Y entonces, algo cambió en Taehyung.

Con los ojos medio entrecerrados, el rostro bañado en sudor, sangre y rabia contenida, salió del auto tambaleando, pero con una calma escalofriante.
Tomó el bolso, lo miró por última vez... y lo lanzó de nuevo al asiento trasero del auto.

—Si viniste a destruirme... —murmuró con voz rasposa—. Tendrás que hacerlo mejor.

Cerró la puerta con fuerza.
Comenzó a caminar, herido, con la camisa rota y la mirada perdida.

Y entonces:

💥💥💥
¡BOOM!
Una explosión feroz sacudió el área.

El fuego se elevó en una llamarada naranja y negra.
Los vidrios de los edificios cercanos vibraron.
Taehyung ni siquiera volteó. Solo seguía caminando, como si hubiera dejado atrás una parte de sí mismo.

Mientras tanto...

Desde una esquina lejana, Rose observaba.
Su auto estaba oculto en sombras, su rostro apenas iluminado por el resplandor del incendio.

Cuando escuchó el estallido, una sonrisa cruel se dibujó en su rostro.

—Por fin... —susurró, bajando la cabeza levemente—. Por fin terminamos con él.

Heeseung había activado el botón tan esperado que hizo estallar con todo y cada pieza del auto.



En el evento...

El sonido fue lejano, pero todos se giraron.

/Propuestas/ KookV /Donde viven las historias. Descúbrelo ahora