Pensando en un Regalo

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El tiempo parecía fluir con rapidez para Coraline Jones

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El tiempo parecía fluir con rapidez para Coraline Jones. Ya habían pasado tres días desde que descubrió el secreto de la familia Madrigal: la fiesta sorpresa que preparaban para el cumpleaños de Camilo.

A la par de sus tareas cotidianas en la casa, Coraline también había comenzado a colaborar discretamente en los preparativos. Pese al riesgo constante de que Camilo, con su habilidad para transformarse en cualquier persona, apareciera en cualquier momento, la familia se las ingeniaba para mantenerlo ocupado y distraído.

Incluso la abuela Alma, al enterarse de que Coraline conocía el secreto no puso objeción alguna a que la niña ayudará.

Ahora mismo, Coraline estaba junto a Mirabel cargando una canasta repleta de velas. Caminaban por uno de los pasillos menos transitados de la casa, rumbo a una habitación que, según le habían explicado, solo se abría en fechas muy especiales.

—¿Siempre hacen este tipo de cosas?—preguntó Coraline mientras ayudaba a dejar la canasta en el suelo

—Normalmente no tan elaborado.—respondió Mirabel ajustándose las gafas—Pero es casi un milagro que Camilo aún no haya descubierto de qué se trata todo esto.

—¿Cómo puede olvidarse de su propio…?—empezó a decir Coraline pero fue interrumpida

Mirabel le tapó la boca con una mano, alarmada.

—¡No lo digas aquí!—susurró rápidamente

Coraline frunció el ceño y retiró suavemente la mano de su amiga.

—Pero Camilo no está.—dijo en voz baja mirando a su alrededor—¿O sí?

—No te confíes.—murmuró Mirabel lanzando una mirada rápida hacia las paredes

Antes de que Coraline pudiera responder, Mirabel la tomó del brazo y la arrastró hacia su habitación, cerrando la puerta con llave tras ellas.

—¡Uf, por fin!—suspiró Coraline estirándose como un gato cansado antes de dejarse caer sobre la cama que ahora usaba como propia—¿Por qué necesitan tantas velas?

—Casita también tiene que lucirse en un día especial.—respondió Mirabel con una sonrisa—Cada Madrigal que cumple 15 años hacemos una fiesta especial y todo el pueblo vendrá a celebrarlo. El último cumpleaños sorpresa que tuvimos fue el de Luisa aunque no fue tan difícil como el de Dolores…

Como si confirmara sus palabras, las ventanas del cuarto se entreabrieron suavemente, movidas por una brisa invisible, Coraline no pudo evitar sonreír.

Mirabel se acercó a su mesa de trabajo y se estiró un poco antes de volver a sentarse frente a su máquina de coser.

Coraline la observaba desde la cama, con curiosidad.

—¿Sigues arreglando mi chaqueta?—preguntó la peliazul alzando una ceja

—No, la tengo guardada.—respondió Mirabel sin apartar la vista de la tela amarilla entre sus manos—Ahora estoy trabajando en un regalo para Camilo.

𝗟𝗮 𝗣𝘂𝗲𝗿𝘁𝗮 𝗦𝗲𝗰𝗿𝗲𝘁𝗮Donde viven las historias. Descúbrelo ahora