¡Sorpresa!

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Coraline Jones caminaba con pasos apresurados por los senderos de El Encanto, guiando a Camilo Madrigal sin un rumbo claro

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Coraline Jones caminaba con pasos apresurados por los senderos de El Encanto, guiando a Camilo Madrigal sin un rumbo claro. Era temprano, el sol apenas comenzaba a calentar el empedrado del pueblo, y su ansiedad era palpable.

Camilo, en cambio, sonreía como si estuviera en una excursión guiada por puro gusto, las manos en los bolsillos y los ojos curiosos clavados en ella.

¡¿En qué estaban pensando?! ¡Yo no se que hacer con este entrometido!—pensaba Coraline apretando los dientes mientras su ceño se fruncía más y más

Recordaba perfectamente cómo los Madrigal la habían convencido (o más bien empujado) a encargarse de distraer a Camilo. Tenían que darle los últimos retoques a la casa para la fiesta sorpresa, y un pajarito de Antonio le avisaría cuando todo estuviera listo.

El cumpleaños de Camilo era hoy y todo tenía que salir perfecto.

—Oye ¿Te encuentras bien? Te ves muy nerviosa.—preguntó Camilo ladeando la cabeza con su sonrisa habitual

—No estoy nerviosa.—respondió Coraline automáticamente sin mirarlo

—No tienes porque estarlo, después de todo…fuiste tú quien me invitó a esta cita.—dijo él acercándose un poco más con una sonrisita burlona

Coraline se detuvo en seco.

—No es una cita, solo quiero…mostrarte algo.—resopló rodando los ojos

—¿Fuera del Encanto? Hmm…si te me vas a confesar, solo dilo.—bromeó Camilo con las cejas alzadas

—Ya quisieras, niño mimado.—soltó ella empujándolo ligeramente con el codo

Finalmente llegaron al borde del lago, ese que parecía sacado de un sueño, con sus flores flotando sobre el agua y los reflejos de color en la superficie. Allí habían discutido una vez como también Coraline había comprendido que ya no estaba en su mundo.

Ambos se detuvieron. Se miraron un instante, hasta que Coraline cruzó los brazos.

—Y bien…¿qué querías mostrarme?—preguntó Camilo observando el paisaje con calma

—El paisaje, admiralo.—respondió ella sin muchas ganas

El silencio se instaló entre los dos. O mejor dicho, sobre Coraline, porque Camilo parecía disfrutar la incomodidad con gusto.

Después de un par de minutos, fue él quien lo rompió.

—Bueno, esto es aburrido.

—Ya lo sé.—admitió Coraline soltando un suspiro.

—¿No tienes hambre?—preguntó él con naturalidad

—¿Solo piensas en comida?—arqueó una ceja incrédula

—Por supuesto, más aún cuando se trata de un día especial, y más si es el mío.—respondió con una sonrisa tan ególatra como encantadora

Coraline lo miró con expresión dudosa.

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⏰ Última actualización: Aug 08, 2025 ⏰

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𝗟𝗮 𝗣𝘂𝗲𝗿𝘁𝗮 𝗦𝗲𝗰𝗿𝗲𝘁𝗮Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora