ESPECIAL CHRISDIEL
Christopher observaba a su hija y a Zabdiel con una leve sonrisa y un nudo en la garganta, mientras ambos jugaban en la sala. Desde el principio, había tenido claro que estaba cometiendo un error al ocultarle la verdad sobre su paternidad al rubio.
Su orgullo y el dolor de saber que el rubio lo había amado durante tantos años lo atormentaban, ya que él sentía lo mismo. No obstante, no fue sencillo olvidar el pasado ni perdonarlo, a pesar de que nunca se lo había expresado directamente.
—¿Stecy, quieres comer helado?— susurró Zabdiel, sintiéndose nervioso.
Antes, hablar con la niña, creyendo que era solo su sobrina, le resultaba fácil, pero ahora que conocía la verdad, le aterraba. No quería que la niña sintiera temor de él como alguna vez lo hizo Christopher.
No quería experimentar otro rechazo ni lastimar a la persona que empezaba a darle sentido a su vida, aunque aún no supiera la verdad.
—Papá Alan me dará uno como premio por haberme portado bien en el colegio— Zabdiel asintió, bajando la mirada al notar cómo las lágrimas se acumulaban en sus ojos.
Christopher sintió que su corazón se encogía al darse cuenta del daño que le estaba causando al rubio al esconderle la verdad sobre su hija.
—¿Tío Zab, estás llorando?— La niña se acercó un poco para limpiar las lágrimas del rubio. Zabdiel suspiró con fuerza, sin capacidad de hablar, simplemente dejándose acariciar por la niña sin mirarla a los ojos.
Christopher se levantó para cargar a su hija al notar que ella también estaba a punto de llorar. Se dio cuenta de que era tan sensible como Zabdiel, aunque el rubio intentara demostrar lo contrario.
—Ven, pequeña, ya Alan debe estar por llegar, necesito arreglarte— Stecy se separó de Zabdiel, pero antes lo abrazó rápidamente y regresó a tomar la mano de Christopher.
Se dirigieron hacia la habitación de Christopher, pero el sonido del timbre los detuvo. Christopher suspiró y soltó la mano de su hija para ir a abrir la puerta, sonrió débilmente al ver a Alan mirándolo tímidamente.
—¿Puedo pasar?—
—Hola, Alan. Stecy te está esperando— El pelinegro asintió y se dirigió a la sala. Al llegar, la niña corrió hacia él.
—¡Papá Alan, viniste!— Alan sonrió un poco nervioso al cargar a la niña. Su mirada se posó en Zabdiel, mirándolo con tristeza.
—Hola, pequeña. ¿Estás lista?—
—Papi Chris me va a ayudar a vestirme—
—Ven, Stecy, vamos a arreglarte— La niña se bajó de los brazos de Alan y fue con Christopher.
Alan suspiró pesadamente al ver que Christopher y la niña se alejaban, dejándolo solo con Zabdiel.
—Stecy es igual a ti— El rubio cerró fuertemente los ojos y se levantó del suelo, decidido a irse.
—Es mejor que guardes silencio, Alan. No quiero hacer una tontería—
—Sé que me odias, Zabdiel, y lo entiendo. Solo debes saber que muchas veces le insistí a Christopher que te dijera la verdad, pero jamás me escuchó. Lo amé desde mis trece años hasta que comprendí que su amor no me pertenecía más y que ahora eras tú quien lo poseía—
—¿Ahora te has convertido en el bueno de la historia?— Zabdiel se rió, mirándolo con rabia.
—Tampoco soy el malo, solo estaba enamorado, y tú más que nadie entiendes ese sentimiento de amar locamente a una persona—
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Chiquito (Joerick)
Fanfiction──────────────────────── ¿Quién diría que un pequeño chico con discapacidad intelectual, tocaría profundamente el corazón de Joel Pimentel?. Un joven, que vivía una vida de libertinaje, sexo, alcohol y un sin fin de cosas, que a la vista de muchos e...
