CAPÍTULO XVII

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¡¿PUEDES HACER ALGO POR AMOR A DIOS?!— Grito el gemelo mayor, disparando a puntos claves en espera de ser soltado por aquella cosa que se le dificultaba distinguir en tanta fauna, todo mientras la morena era espectadora «Lo que le irritaba más».

En cambio la misma estaba en lo alto de una rama comiendo sus galletas favoritas mientras columpiaba sus piernas, todo mientras veía con total frialdad la escena —Jumm ¿Y perderme esta maravillosa vista? ¡Ni hablar!— dijo sarcásticamente, ganándose una mirada de odio de su contra parte —«¡Uhwa! Que mirada tan frívola» Si que me odia~ jeje— susurro para si misma mientras sonreía, pero molestarlo le era aun más divertido. Por lo que solo se abrazo a si misma haciendo que el escote de su uniforme se prenuncie más y con un tono exageradamente chillón grito —¡Que malo Okumura-Kun~! Ver a Maya de esa forma~ — respondió, hablando tan infantil como una Loli de anime; fue tan convincente que hasta a ella misma le causo un escalofrió de repulsión. 

En todo caso le era gratificante ver como Yukio «El cual la había seguido sin permiso de nadie más de el mismo» era arrastrado, golpeado y lanzado por los aires por un Demonio infantil; estos eran niños que nunca en su corta vida pudieron hacer algo bueno para ganarse el acceso a los cielos. Por lo que solo molestaban a los humanos con pequeñas bromas inofensivas; pero este en particular había intrigado a Maya. 

Pero la vista de ahora era deprimente. Si, pero Maya vio gracioso hacer callar a don reglas, pues nadie le había pedido venir, Ella era capaz de hacerse cargo de eso y más «Pero al parecer Yukio no le convencía del todo» pero como tenia que mantener un absurdo perfil bajo se estaba en santa paz, aun que se preguntaba como había llegado a esto, si no hace mucho estaban en una cafetería.

[...]

«Genial...»— suspiró aliviada pues su cuerpo necesita adrenalina y que mejor que una pelea amena con demonios, era muy pocas las misiones de control que la corte le mandaba últimamente, su castigo de cierta forma; por lo que el mensaje le vino a buena hora —Bueno caballeros. Me retiro, esta charla fue tan absurda como una verdadera perdida de tiempo ¿Les importaría no repetirla nunca más?— mientras lo decía busco entre su cosas un polvo con espejo, solo para arreglar un poco su fleco desaliñado «Le era divertido ser la maestra narcisista, aun que no le importaba mucho como se viera con el uniforme horrible de los exorcista» suspiro mirado de reojo a ambos hombres que sintieron escalofríos.

Cerro con algo de fuerza el pequeño polvero para guardarlo —Y si pudieran hacerme una ultima petición...— sin más sus ojos se volvieron escarlata —¡Dejen de fastídiame! Definitivamente les arrancare la cabeza a ambos con mis propios diente...— soltó con ira agarrando su bolso y simplemente abriéndose paso entre ambos hombres que no le quitaban la vista de encima hasta que se fue; Y aun cuando solo quedaba el eco de sus tacones por los pasillos la tensión que Yukio y Arthur sentía no se había ido.

El silencio reino por breves momentos siendo Arthur el primero en romperlo al quedar completamente solo con el gemelo menor, que parecía absorto en su mente después de lo que dijo la morena —¡Es exasperante! ¡¿Como puede andar por allí creyéndose la...la...— exclamo, si saber como referirse si quiera; ¿Qué era ella?, ¿La mejor?, pues lo era en todo lo que el no, moralmente hablando Maya le estaba superando por mucho. 

Es como una niña mimada ¿Puede ser alguien mimado con tanta educación?— murmuro Yukio agarrando las nota de la misma, la letras de Maya eran claras y ligeras, era recta y pulcra pero inentendible para el —«¿Qué clase idioma es este?» Ella es simplemente extraña...— Se movía, hablaba y actuaba con gracia divina, ninguna mujer sabia como mover las piezas perfectamente. Sabia la reacción que quería, y que fibra tocar para lograrla. Daba miedo...solo era una princesa que sabia lo que valía —Y como clavarse en la cabeza de lo más imbéciles...— y fue allí donde Yukio entendió porque el directo estaba tan obsesionado con ella —Es como si moviera los hilos de la mente...— murmuro, sin esperar un momento. Su cuerpo hablaba solo y se negaba a quedarse allí.

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⏰ Última actualización: Nov 08, 2025 ⏰

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