CAPÍTULO XV

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!Sensei¡— alzó la mano konekomaru viendo el asiento vacío de su amigo de infancia, había faltado ya hace cinco semanas; su último mensaje decía que se había lesionado la espalda y que iría a un lugar a descansar. Lo que vio sospechoso pues Rin también faltó al mismo tiempo —¿Si, konekomaru?— preguntó Maya ordenando su mochila para retirarse pues había terminado su clase —Ammm, bueno esto...¿Me preguntaba si usted sabe dónde...dónde está Suguro?— preguntó este tímido pues la mirada felina de su maestra era intimidante en ocasiones.

...— Maya vio atenta al pequeño chico que se encogía ante ella, Maya había notado muchas cosas de su alumnos, una de ella era la cobardía de konekomaru Miwa; No le culpaba era pequeño y escuálido, pero contaba con buenas cualidades de exorcista tipo Aria —«Pero solo eso...»— suspiro colocando su mano en su hombro, sonriendo hipócritamente pues no sentía que este mereciera la verdad pero estaba en su código no mentir, o no completamente —Él está en las residencias descansado de su lección...no te preocupes— sin más se iba a retirar del salón hasta el próximo turno pero fue detenida por Arthur, que con su cuerpo imposibilitaba el paso —«Lo que me faltaba...»— chisto los dientes arrugando la nariz, al mismo tiempo viendo como Yukio pareciera detrás de él, sorprendió de ver al exorcista.

Maya se sorprendió por un momento pero recuperó su postura digna sabiendo que sus alumnos estaban detrás de ella viendo atentamente la comprometedora situación —«Esto será una locura»— sonrió tranquilamente, entrando nuevamente en espera del interrogatorio, del cual iba a salir ganando o bien empatando el juego.

Señorita Suzuki usted...— Maya alzó la mano interrumpiendo bruscamente a Arthur, el cual frunció el ceño furioso ante tal acto —Le pido que todo lo que me quiera preguntar o decir lo haga en el momento que los alumno se retiren...— con eso miro a Yukio el cual asintió pidiéndoles a todos que dejan la sala, siendo Shiemi la última, lanzándole una mirada fría a Maya la cual no se inmuto pues sabía cómo esconder sus emociones, pero en el fondo le era gracioso que ella le lanzara esas miradas como si fuera rival para ella —«Con las ganas que tengo de arrancarle la cabeza a ella y su amiga»— Arthur al ver que ya estaban en privado empezó a hablar.

Creo que es consciente de su posición ¿No Suzuki-sensei?— exclamó el rubio golpeando algo fuerte el escritorio, sin ganarse alguna reacción de la morena —Sí de posiciones hablamos ¿No es usted un posible criminal?— sonrió juguetonamente alzando una ceja con perspicacia pues adoraba la intriga que podía causar —O tengo que recordarle que iba a violar a un menor de edad en contra de su voluntad ¿Es ese el tan aclamado honor de un espadachín?— Y lo atrapo...

Arthur quedo atónito pues se notaba que no lo había pensado, sonrojándose ante tan humillación —«Como una mocosa puede estar dándome lesiones de vida...»— gruño notando más cada pequeño detalle —«¿Siempre tuvo ese lunar cerca del labio?»— apartó la mirada cruzándose de brazos pues no iba a caer en encantos básicos de una "Niña" sin saber que tenia décadas más vividas que ambos hombres presentes. En cambio Yukio si se atrevía a analizarla sin pudor, notando la elegancia de sus manos, el abanico que se sostenía por una correa en su muslo y la mirada gélida con la que los veía —«El director se arriesga mucho al traer otro demonio a la academia»— suspiro pero le era atrayente como una polilla a la luz algo de ella —«Tan humillante...pero ¿Por qué parece que lo hace todo apropósito?»— se pregunto tocando el hombro de Arthur para que fuera directo al punto —Se que puede ser un poco raro Suzuki-Sensei...pero entienda que mi...Que Okunmara esta bajo el cuidado de la academia con el único fin de encontrar la pa...— no pudo continuar por el sonido metálico del abanico de maya amenazaba su cuello —¿Paz? eso era lo que ibas a decir? No...me hagas reír...Ustedes humanos solo son...— se detuvo bajando el abanico y dándole la espalda a ambos hombres, pues sabia que no se podía permitir la indignacion de ser tratada como una plaga, pues ella seguía siendo un demonio. 

Love from a zeal || BonRin ||Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora