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Se acercaba el fin de curso, y con él, la inevitable despedida de los más grandes

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Se acercaba el fin de curso, y con él, la inevitable despedida de los más grandes. Minho y Hyunjin estaban a punto de graduarse, y esa noticia, en lugar de ser motivo de celebración, solo añadía más tensión al ambiente que alguna vez estuvo lleno de risas y complicidad.

Lo que antes fue un buen grupo de amigos, ahora parecía un campo minado de secretos y resentimientos.

Jisung seguía saliendo con Jay, aunque ya no con la misma frecuencia de antes. Cada excusa, cada “no puedo hoy”, comenzaba a desgastar la paciencia de Jay.

Al principio lo aceptaba con calma, pensando que eran simples compromisos, pero con el tiempo la repetición de pretextos se volvió insoportable.

Sentía que siempre estaba esperando a que Jisung decidiera cuándo sí y cuándo no, como si su lugar en la vida del menor fuera cada vez menos importante.

El fastidio lo carcomía poco a poco. No quería llegar al punto de romper, porque lo amaba demasiado, y la idea de perderlo le dolía más que la frustración misma, sin embargo, sabía que no podía seguir así.

Antes de tomar cualquier decisión, hablaría con él, quería escucharlo de su propia voz, quería una explicación que le devolviera algo de certeza.

Por otro lado, Felix y Hyunjin seguían atrapados en un círculo vicioso que parecía no llevar a nada.

Felix lo quería, lo quería de verdad, pero Hyunjin estaba demasiado enredado en sus propios fantasmas, hablando de Jeongin, recordando cómo terminaron las cosas y cerrándose a todo lo demás.

Se encontraban a cuentagotas, siempre fuera de la escuela, siempre con el mismo desenlace: sexo sin compromiso, sin espacio para algo más.

Cada vez que Felix intentaba avanzar, Hyunjin levantaba la misma barrera: “No estoy listo para eso”, esa frase se repetía tanto que empezaba a convertirse en una pared entre ellos.

Mientras tanto, Jeongin lograba recuperarse lentamente de su propio dolor.

Había encontrado un refugio inesperado en Changbin, quien parecía traer de regreso una luz que Jeongin ni siquiera había notado cuándo perdió. Con él se sentía cómodo, seguro, salían después de clases, hacían tareas juntos, comían, jugaban… y en esos momentos simples, cotidianos, Jeongin sentía cómo su corazón se reparaba poco a poco.

Era como si la calidez regresara a su pecho sin pedir permiso, y él la recibía con alivio, sin miedo.

La relación que aparentemente iba bien era la de Minho y Danielle.

Al menos, eso parecía desde fuera, Danielle no sospechaba nada, porque para ella solo existía Minho, y él se encargaba de mantener esa ilusión intacta.

Ella creía en su relación como si fuera sólida y perfecta, sin darse cuenta de las sombras que se escondían detrás.

Porque la realidad era otra, Minho podía ser encantador con Danielle, pero con Jisung era distinto, lo buscaba solo cuando quería, cuando le convenía, como si supiera que siempre tendría un lugar en él.

Masochistic [Minsung]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora