Minho solo quiere satisfacer su fantasía con la chica indicada.
Jisung solo era otro chico más.
- Minho-Top/Jisung-Bottom
- NSFW
- Acciones violentas y lenguaje inapropiado.
- +18
- Mención de otros idols.
- Mención de otros ships.
- #30 en Jis...
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El timbre del mediodía resonó en todo el edificio, y los pasillos se llenaron de risas, mochilas arrastradas y pasos apresurados.
Danielle esperó junto a los casilleros, con los brazos cruzados y el corazón latiéndole rápido.
Había pasado toda la mañana pensando si debía decirle algo o no, pero al ver a Minho salir del aula, con esa sonrisa distraída mientras hablaba con Hyunjin, supo que ya no podía callar más.
Él la miró, sorprendido, y asintió. Hyunjin siguió de largo y ambos se quedaron frente a frente, en medio del pasillo semivacío.
—¿Qué pasa? — Preguntó él, acomodándose la mochila al hombro.
Danielle respiró hondo.
— No pasa nada, y ese es el problema. — Dijo, mirándolo a los ojos.
— No pasa nada entre nosotros desde hace semanas.
Minho frunció el ceño.
—¿De qué hablas? —
— De nosotros. — Su voz tembló un poco, pero no retrocedió. — Ya no me hablas, no me miras, ni siquiera me buscas, siento que tengo novio solo en nombre. —
Él miró a un lado, nervioso. Podía sentir las miradas curiosas de algunos compañeros que pasaban cerca.
— Danielle, no es el momento para esto, estamos en la escuela. —
— ¿Y cuándo sí es el momento? —Preguntó ella, con el tono subiendo— Siempre estás ocupado, cansado o distraído. Siempre hay una excusa.
Minho apretó la mandíbula, bajando la voz. —No estoy distraído, solo tengo cosas en la cabeza.
—¿Cosas más importantes que yo? —replicó ella, sin pensarlo.
El silencio se estiró entre los dos. Al fondo, se escuchaba el eco de una pelota rebotando en la cancha y el murmullo de los estudiantes que almorzaban. Danielle lo miraba con los ojos brillantes, una mezcla de rabia y tristeza.
— Dime la verdad, Minho. — Su voz se quebró.— ¿Todavía te importa esto? ¿O solo estás conmigo por costumbre? —
Él soltó un suspiro largo, cansado. — Danielle, por favor, no empieces con eso. —
— Claro, porque hablar de lo que me duele es “empezar con eso”, ¿no? — Dijo ella, con ironía amarga. — Me ignoras, no tenemos ni una conversación normal… y cuando te busco, actúas como si fuera una molestia. —
— No digas eso. — Dijo él, alzando la voz un poco. — No sabes por lo que estoy pasando. —
— ¡Entonces cuéntame! — Gritó ella, ya sin poder contenerse. — Soy tu novia, Minho. Se supone que puedo escucharte, apoyarte, pero tú ni siquiera me dejas entrar. —