no time to die (+)

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Wanda, 22 años.

Caminé apresurada.

Sus palabras habían sido concretas: "te veo en cinco minutos afuera".

Joder, no le vuelvo a hacer caso a Thor cuando me pida quedarnos... Probablemente Natasha quiera asesinarme cuando se dé cuenta de que voy tarde.

Mis piernas ardían por la rapidez a la que se movían.

Vi el carro a lo lejor y prácticamente corrí hasta llegar. Me paré justo al lado y ella solo volteó a verme con la mirada dura.

- Llegaste dos minutos más tarde de lo que usualmente tardas, ¿qué pasó?- preguntó ella quitando el seguro de la puerta y entré.

Ella puso en marcha el auto.

- Thor me preguntó por la tarea del maestro Barton y tuve que excusarme con mi madre sobre porqué no llegaré a la misma hora de siempre a casa- contesté tímida. Ella dejó relucir una sonrisa ladina al escuchar lo último.

- Que no se vuelva a repetir... Y si pasa, tendré que castigarte, muñeca- me tensé y mi centro comenzó a molestar. Asentí levemente- Contéstame cuando te hablo, Wanda. Sabes que detesto los gestos.

- Sí, maestra... Perdone- contesté por fin.

Ella siguió con la mirada clavada en el camino durante el resto del viaje. Yo me limité a ver por la ventana.

Al llegar a su hogar, bajé del auto con todo y mi mochila y entré detrás suyo.

- ¿Te pusiste lo que te pedí?- preguntó dejando su bolso y abrigo en un clóset cercano a la entrada.

- Sí, maestra- murmuré alzando mi falda para que pudiera ver la tanga de la lencería que ella misma había comprado para mí.

- Perfecto, quítate todo. Te veo en mi recámara, ya voy- ordenó y la perdí de vista cuando caminó a la cocina.

No contesté, solamente acaté sus instrucciones al pie de la letra.

Quité la ropa que había llevado a la universidad y quedé en aquella lencería color rojo quemado que resaltaba fuertemente en mi color de piel. Me posicioné sobre la cama de rodillas mientras esperaba nuevas instrucciones.

Escuché sus tacones acercarse a la habitación y mi cuerpo comenzó a tensarse al imaginar lo que vendría.

Su figura apareció en el umbral de la puerta. Sus tacones de aguja negros fueron lo primero que noté, luego su falda pegada a sus caderas y terminé viendo su escote. Ella se acercó a mí tomando mi barbilla con sus manos delicadas.

- Mi rostro está más arriba, cariño- comentó ella burlona. Tragué grueso.

- Sí... Disculpe- alcancé a decir.

Me tomó por los tirantes del sostén, acercándome peligrosamente a sus labios.

- Vas a hacerme caso y ser buena como la última vez, ¿no es así, preciosa?- preguntó acariciando mi cabello.

- Sí, señora- contesté de inmediato, ella sonrió satisfecha.

- De rodillas, ahora- murmuró tajantemente e hice caso sin objetar.

- Tan buena...- susurró ella sonriendo.

Comenzó a desabrochar su camisa dejando a mi vista su sostén rojo.

- Vas a pasar tu lengua por aquí- pidió ella agachándose un poco a mi altura y pasando su mano por la parte superior de sus senos, la cual no se encontraba cubierta.

- Como ordene, señora- respondí acatando sus órdenes.

Ella sonrió y quitó su sostén.

- Pasa la lengua por mis pezones, anda- murmuró ella y sin tocarla, llevé mi boca a sus senos para lamer y atrapar sus pezones entre mis labios.

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⏰ Última actualización: Jan 08 ⏰

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