Sweater Weather

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Scarlett.

Tomé el vestido negro con brillantes que había elegido para hoy, un día tan importante. Son los Oscars y yo soy la presentadora de un premio.

Los nervios que siento en el estómago son muy fuertes. ¿Qué pasa si me equivoco? ¿Si me trabo?

Moví mi cabeza de un lado al otro intentando apartar dichos pensamientos. No me puedo traicionar así.

El vestido es hermoso. El escote y la caída son espectaculares.

Me lo puse y me vi en el espejo. Fruncí el ceño.

El vestido es hermoso, pero no en mí.

Observé mi cuerpo a detalle. Se me marca la parte baja del abdomen y los gorditos a los lados de mis brazos. Mi cuerpo se ve vulgar.

Una lágrima bajó por mi mejilla.

¿Por qué no puedo ser como las chicas de las revistas? Esas que tienen los cuerpos perfectos, las que tienen piernas delgadas y largas, con el cuerpo bien definido.

Comencé a tocar mi vientre bajo mientras dejaba caer las lágrimas por mis mejillas.

¿Por qué no puedo ser bonita y ya?

― ¿Scar?― habló Colin buscándome de habitación en habitación.

No quiero que me vea. Me verá con asco posiblemente.

Me escondí en la esquina de la habitación que era oculta por el gran mueble de maquillaje.

― Scarlett, ¿dónde estás?― entró en la habitación y cerré los ojos― Aquí estás― dijo frente a mí.

Abrí los ojos lentamente, asustada y nerviosa.

― ¿Qué haces ahí?― preguntó.

― Estoy... Estoy buscando algo― murmuré sintiendo la voz entrecortada.

― Levántate de ahí― me tomó bruscamente del brazo obligándome a que le hiciera caso.

― Me estás lastimando, Colin― sollocé por su fuerte agarre en mi muñeca. Me soltó igual de brusco que como me agarró.

― ¿Estás llorando?― preguntó irónicamente. Negué― ¿Por qué estás llorando?

Dudé entre si decirle la verdad o mentirle.

― No me siendo cómoda con cómo me veo― decidí decirle la verdad.

― Ya vas a empezar con tus tonterías, Scarlett.

Él me observó de pies a cabeza. Me sentí mal por su mirada.

― ¿Qué es ese vestido? Te ves muy vulgar. Cámbiate que con eso no vas a salir― dijo con un tono de asco.

― No tengo otro...― murmuré.

― ¿Qué? Háblame más fuerte.

― Que no tengo otra opción― hablé como me indicó.

― No me importa. Invéntate una si es necesario, pero con eso no vas― dijo toscamente― Y arréglate ese maquillaje que se te corrió todo por andar con tus pendejadas.

Se fue y me dejó sola. Este no es el Colin del que me enamoré.

Me pegué a la pared y me dejé caer al suelo.

¿En qué momento se convirtió mi matrimonio en esto?

―――

Luego de haber llorando por aproximadamente quince minutos más, me puse a maquillarme nuevamente. Retiré el resto del maquillaje que quedaba y el que había corrido.

OS WandanatHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora