Birds of a feather

451 18 1
                                        

Natasha.

Un desayuno comprendido de jugo de naranja, dos waffles y un pequeño muffin se encuentran frente a mí sin embargo; mi estómago se revuelve cada que pienso en comer.

— Natasha, debes comer— regañó Yelena, por décima vez en la mañana.

— No creo que pueda comer algo de esto sin vomitar minutos después, no me entra nada— murmuré con unas ganas de vomitar inmensas.

— Pero debes hacerlo, de lo contrario, terminarás desmayada. Las novias nunca comen en sus bodas— mencionó.

— Pero no tengo hambre y...

— Al menos come uno de los waffles y un plátano, no sabes a qué hora comerás otra vez— dijo preocupada.

— Bien— musité, ya rendida.

(...)

Wanda.

— ¡Wanda Maximoff, deja de comer!— reprendieron mamá y Pietro a la vez— Terminarás vomitando o el vestido no te entrará.

— Lo siento, lo siento, pero cuando estoy nerviosa como mucho y me pone nerviosa pensar en que Natasha se arrepienta.

— ¿Que Natasha pueda dejarte?¡Por Dios!— murmuró Pietro— ¡Las lesbianas son tan complicadas! Wanda, Nat te ama con todo lo que tiene y te lo ha demostrado a diario desde el segundo uno en el que empezaron como novias, incluso creo que desde antes, ¿o no?— asentí— ¿Entonces? ¿Por qué tienes miedo?

— No sé, le temo a que pueda arrepentirse, sabes que el compromiso no ha sido nunca lo suyo, es decir; siempre estuvo con mucha gente y me da miedo que cuando nuevamente se percate de que no es para ella estar casada... Me deje, nos deje. Me da miedo que se aburra de lo que tenemos, de estar únicamente conmigo...

— Joder, entonces no es cosa solo de Nat...— se quejó Yelena, la miré extrañada al entrar en la habitación— Ella cree que puedes arrepentirte por miedo a alguien como ella porque sabemos todos en esta habitación que su pasado no fue el más santo, hizo cosas que no muchos tienen el coraje de hacer. Supongo que el miedo es algo de novias— suspiró con frustración y cansancio.

— ¿Miedo a alguien como ella? ¿Alguien de buen corazón? No, nunca. Yelena, ella jamás me ha dado miedo, ni siquiera cuando recién llegué al complejo le temí a ella o a su pasado, todos fueron muy amigables a pesar de luchar contra gente interdimensional cada dos por tres. Desde que comenzamos ella me ha demostrado ser una persona linda, complaciente y que quiere cambiar la idea errónea que todos tienen acerca de ella.

— A ver, espera...— movió unas cosas en su móvil para después acercarlo a mi boca— Repítelo o tu novia no saldrá a casarse por miedo— reí y lo repetí.

-----------------

Luego de dos horas y veinte minutos, hemos terminado y me veo como una princesa.

Estoy completamente lista, peinada, maquillada y vestida. El vestido es muy largo, he de arrastrar unos quince centímetros, el velo es de encaje y más largo que el vestido, los tacones no son muy incómodos y eso es bueno para poder soportar gran parte de la noche sin ponerme sandalias.

Tengo los votos frente a mí, no creo que sea lo suficientemente largo para expresar todo lo que siento por mi hermosa y singular prometida —en unos minutos más, esposa—, pero es que lo que yo siento por ella no tiene punto de partida ni marca de final, ni yo misma puedo descifrar desde dónde empieza a dónde acaba, solo tengo por seguro que la amo con todo lo que soy y que una eternidad se me hace demasiado efímera para alcanzar a expresar todo lo que hay dentro de mí para ella.

OS WandanatDonde viven las historias. Descúbrelo ahora