Wanda.
La puerta de entrada sonó.
— Debe ser Nat— murmuré a mí misma.
Me acerqué y tal como lo pensé, mi pelirroja amiga esta fuera. Abrí y sonreí al verla.
— Hola, bebé. ¿Cómo estás?— pregunté abrazándola. Siempre era así de cariñosa con mis amigas y Nat es una de las mejores.
— Todo bien— contestó entrando al departamento.
Me había mudado recientemente sola luego de estar varios años en la torre con mi demás familia vengadora. Al principio Tony no quería pues le daba miedo de que yo estuviera sola, pero cuando supo que Nat estaría más aquí que en su casa, se tranquilizó y me dejó mudarme.
— Entonces ya solo falta que llegue Yelena para que comencemos con la pijamada, qué emoción— dije feliz caminando a la sala— Espero que sí traiga lo que nos prometió porque no tengo nada aquí más allá de alcohol y lo que le pedí a Visión que traiga.
Me dejé caer en el sofá de mi departamento para esperar a Yelena, mientras que Nat se sentó a mi lado.
— Nunca tienes nada en tu casa, Wanda. Ahora entiendo porqué Stark no quería dejarte vivir sola.
— Pues es lo que necesito para sobrevivir... Si no, cualquier cosa, me voy a tu casa o a la de Yelena... Ella sí me da de la comida que hace— observó con el ceño fruncido.
— Pues entonces vete con Yelena— volteó a ver para el otro lado.
— Es broma— me acerqué a ella y se paró— Nat, es broma.
— No, ya no quiero nada contigo.
Se fue para la cocina, dejándome hablando sola.
— ¿Dónde están las cosas para el trago?— preguntó seca, como siempre que se enoja conmigo.
— En el bar de ahí...— lo señalé y ella no respondió.
El interfón de la cocina sonó y ella contestó.
— Sí, déjela pasar— colgó y volteó a verme— Yelena está abajo.
A los pocos minutos, el sonido del timbre de a puerta resonó por el departamento.
— Ya llegué, perras— alzó las bolsas llenas de botanas.
— Hola, bebi— se acercó Nat a Yelena y la segunda dejó un beso en la mejilla de su hermana.
— Yels— sonreí abrazádola y Natasha nos vio mal.
— ¿Qué se trae Nat?— susurró.
— Está celosa, como siempre— hablé en el mismo tono y ella rió levemente.
— ¿Tienes algún plato para poner las papas?— preguntó la rubia dejando de lado el malestar de su hermana mayor.
— Pues donde como normalmente— contesté yendo a la cocina para sacar los recipientes donde poner las cosas.
— No me digas que no tienes plato botanero, Wanda— dijo Yelena divertida.
— Pues no, ponlo en cualquier plato, da igual— respondí obvia.
Natasha sacó las compras de las bolsas, yo ya estaba preparando los tragos. Al terminar de sacar todo para que Ama pudiese acomodarlo, me acerqué a la pelirroja.
— Me perdonas... Si te he fallado... Te pido perdón— comencé y ella me observó, dejando de darle atención a las bebidas.
— No lo sé— cerró sus ojos haciendo un puchero.
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OS Wandanat
Storie d'amorePequeñas historias alegres, tristes y sensuales sobre mis mamás Wanda y Natasha. No tienen alguna correlación entre os y os. Gracias por leerme <3
