Ranpo no lo llamó “plan”.
—Pasa por ti a las siete —dijo—. Arréglate como quieras. Me gustas igual.
Osamu rió por lo bajo, pero el latido se le aceleró. No era nerviosismo; era expectativa. El tipo de expectativa que nace cuando ya no hay dudas.
La salida fue sencilla a propósito. Caminaron, comieron algo caliente, se permitieron mirarse sin prisa. Ranpo hablaba y Osamu escuchaba con esa atención cómoda que solo se da cuando uno quiere quedarse.
El aroma cambió primero.
Osamu lo sintió deslizarse bajo la piel, suave, receptivo. Ranpo también lo notó; no se acercó más de la cuenta, no lo provocó. Solo estuvo ahí, firme.
—Dazai —dijo al detenerse frente a él—. Te invité porque no quiero seguir dando vueltas.
Osamu levantó la mirada.
—Yo tampoco.
Ranpo respiró hondo.
—Quiero que seas mi pareja. No como promesa a futuro, sino desde ahora.
No hubo pausa dramática.
—Sí —respondió Osamu— yo también quiero.
La sonrisa de Ranpo fue breve, real.
—Entonces vamos a casa.
......
La puerta se cerró y el mundo quedó afuera.
No hubo prisa. Se quitaron los abrigos, se acercaron con cuidado consciente. Ranpo tocó la mejilla de Osamu, como pidiendo permiso; Osamu inclinó el rostro y lo besó primero.
El beso se volvió más profundo, más lento. El aroma del omega se abrió, dulce, honesto. Ranpo apoyó la frente en la suya.
—Si en algún momento quieres parar…
—No —dijo Osamu— Quédate.
Ranpo lo sostuvo, guiándolo con manos seguras. La habitación se llenó de respiraciones entrecortadas, de murmullos bajos, de caricias que prometían más de lo que decían. Osamu se dejó llevar, confiado, sintiendo cómo el cuerpo respondía sin miedo.
Cuando Ranpo lo recostó, no hubo palabras innecesarias. Solo miradas largas, contacto cuidadoso, la certeza de estar eligiéndose.
La noche avanzó sin testigos.
A la mañana siguiente, Osamu despertó con el peso tibio de Ranpo a su lado. No dolía. No apretaba. Era presencia.
—Buenos días, mi pareja —murmuró Ranpo, medio dormido.
Osamu sonrió.
—Buenos días.
Y, por primera vez, Osamu no sintió que solo lo buscarán por su cuerpo.
.
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- ¡¿Qué?! - se escuchó el grito del peli naranja por todo el departamento.
- Que somos pareja - hablo sonriente Dazai.
- Eso no, animal. Dijiste que tu y el...
Chuuya no termino la frase cuando ya se estaba sonrojando, si bien sabía que Osamu no era virgen, el hecho de que le contará lo que hizo de forma tan explícita lo ponía tímido.
- Oh, si. Ranpo y yo nos hemos entregado completamente, ¿ya te conté como metía su-
- ¡Cállate! - exclamó cubriendo sus oídos aún sonrojado.
El castaño soltó una estruendosa risa, amaba molestar a Chuuya.
Chuuya retomó la compostura y carraspeo.
- Estoy feliz por ti, Zai. - murmuró con timidez.
Osamu sabía perfectamente que a Chuuya le costaba mucho ser cariñoso, por ello apreciaba mucho sus pequeñas muestras de afecto.
- Gracias, Chuu - hablo abrazando a Chuuya.
- Ugh, quítate de encima - se quejó, pero aún así no trato de alejarlo.
Espero que te trate bien, Zai. - pensó
Holaa, si notaron elimine el capítulo 15,16 y 17; y es que no me gustaron, así que decidí volver a escribirlos. Espero que les guste el cap, los amooo.
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𝘾𝙖𝙨𝙪𝙖𝙡𝙞𝙙𝙖𝙙 ⦅𝑺𝒐𝒖𝒉𝒆𝒌𝒊⦆
FanfictionNo fue amor a primera vista, pero fue una casualidad que cambiaría el rumbo de sus vidas. La historia me pertenece los personajes no. -𝐑𝐚𝐧𝐩𝐨 = 𝚃𝚘𝚙. -𝐃𝐚𝐳𝐚𝐢 = 𝙱𝚘𝚝𝚝𝚘𝚖 𝙾𝚖𝚎𝚐𝚊𝚟𝚎𝚛𝚜𝚎
