Heeseung se acercó a una señora recostada en una hamaca y le preguntó por la familia Shim. Ella, sin siquiera mirarlo bien, señaló hacia el frente con un gesto vago y volvió a cerrar los ojos, ignorándolo por completo.
-Ah, bueno... Muchas gracias -susurró Heeseung.
Dudó unos segundos antes de avanzar hacia el portón. Tocó torpemente y el corazón se le dio un vuelco cuando la puerta se abrió, revelando a una mujer alfa que lo analizó de pies a cabeza con una mirada fría y cortante.
-¿Quién es usted o a quién busca? -preguntó ella, con una voz que denotaba autoridad y desapego.
-B-buenas tardes. Soy Lee Heeseung. Vengo de parte de Shim Jaeyun.
Al escuchar ese nombre, la expresión de la mujer se endureció aún más.
-No sé de quién habla. Lárguese.
-Es su hijo -soltó Heeseung, no estaba seguro del todo que fuese su madre pero se parecía tanto a Jake que debía ser ella, entonces dio un paso al frente para evitar que le cerrara la puerta-. ¿Cómo puede dejarlo solo? Él los necesita.
-Nosotros también lo necesitábamos a él -replicó ella, con un deje de amargura en la voz- pero decidió abandonarnos para irse a estudiar dibujitos de casas.
-Con todo el respeto que se merece, no es forma de referirse a la carrera de su hijo -la interrumpió Heeseung, apretando los puños. Sentía que la rabia le quemaba el pecho-. Créame que es una profesión digna y Jake ha demostrado ser el mejor en ello. Pero eso ahora no importa... Él está en el hospital.
Las palabras cayeron como un balde de agua fría. Los hombros erguidos de la mujer se relajaron de golpe y la rigidez de su mirada se quebró por un instante.
-No puede odiar a su propio hijo solo por defender lo que ama -insistió Heeseung, bajando la voz.
-¿Tú qué sabes de eso? -preguntó ella, tratando de recuperar su postura defensiva-. ¿Jake te lo dijo? ¿Quién eres tú para venir a reclamarme?
-Soy Lee Heeseung -repitió, sosteniéndole la mirada-. El novio de su hijo.
La mujer soltó una risa seca, carente de alegría.
-Vaya... Veo que ese niño no pierde el tiempo. Ya se consiguió quien lo mantenga.
-Señora Shim, él trabaja y estudia al mismo tiempo. Se rompe la espalda cada día y es un gran chico -declaró Heeseung, con una firmeza que no admitía réplicas-. Fui yo quien lo cortejó, y me costó la vida misma que me aceptara. Él es fuerte, sí, pero también es humano y los necesita.
Heeseung miró hacia el interior de la casa; se sentía una atmósfera tan fría y vacía que comprendió el dolor que Jake cargaba en el alma. Sabiendo que no tenía otra opción, Heeseung dejó de lado su orgullo y se dobló en una profunda reverencia.
-Por favor, déjeme llevarla con él. Se lo ruego.
La mujer guardó silencio durante un largo y tenso momento. Finalmente, suspiró.
-Bien. Vamos.
En la habitación del hospital, Jake yacía sedado. Sus cabellos rubios, ahora un poco opacos, caian por su frente. Afortunadamente ya le habían retirado la máscara de oxígeno, y su suave y pausada respiración movía apenas los mechones rebeldes.
La señora Shim se detuvo en el umbral de la puerta. Se quedó allí, estática, ladeando la cabeza como si le costara reconocer al niño que había criado.
Tenía el cabello rubio.
Y una silueta alarmantemente delgada, mucho más de lo que recordaba.
A pasos lentos, como si temiera romper el silencio, se acercó a la cama, se sentó en la silla lateral y, con una mano temblorosa, le acarició el cabello.
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UNA NOCHE MAS
Hayran KurguJake se ve obligado a trabajar como bailarín nocturno por falta de dinero para acabar su carrera Heeseung es un arquitecto en ascenso que esta muy cansado del trabajo, sus amigos lo invitan a tomar unos tragos y relájarse Conoce al futuro dueño de...
