Minho solo quiere satisfacer su fantasía con la chica indicada.
Jisung solo era otro chico más.
- Minho-Top/Jisung-Bottom
- NSFW
- Acciones violentas y lenguaje inapropiado.
- +18
- Mención de otros idols.
- Mención de otros ships.
- #30 en Jis...
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Minho supo que algo estaba roto desde antes de llegar, no fue una intuición elegante ni una certeza clara; fue una incomodidad física, un nudo en el estómago que no se deshacía. Jisung lo esperaba sentado, con las manos juntas, la espalda recta, no parecía enojado, eso lo hizo peor.
— Dime — Dijo Jisung, sin rodeos. — ¿Qué está pasando contigo?
Minho abrió la boca y la cerró, el silencio no fue una pausa dramática; fue una falla.
Buscó palabras que no lo delataran, que no lo obligaran a decidir nada, no las encontró.
— No lo sé. — Dijo al final. — Aún no sé qué hacer.
Jisung respiró hondo, no se movió, no alzó la voz. Sus ojos, castaños, estaban cansados de antemano, como si ya hubiera escuchado esa frase demasiadas veces incluso antes de oírla.
— Eso ya lo sé. — Respondió. — Lo que no sé es cuánto tiempo más tengo que vivir dentro de tu “no sé”.
Minho sintió la culpa subirle por el pecho, lenta, espesa, quiso explicar que no era falta de amor, que era miedo, que era confusión, que había cosas dentro de él que no terminaban de acomodarse, pero cada explicación sonaba a excusa incluso en su cabeza.
— Te amo. — Dijo. — De verdad.
Jisung apretó la mandíbula.
— Amarme no debería sentirse así. — Contestó. — No debería sentirse como estar escondido.
Esa palabra se quedó flotando entre ellos, escondido, Minho entendió a qué se refería y aun así no supo cómo responder, porque era cierto. Jisung ocupaba un espacio extraño en su vida: importante, íntimo, pero nunca del todo visible, nunca del todo elegido.
— No te escondo. — Intentó. — Sólo… necesito tiempo.
Jisung negó despacio.
— Me escondes cuando no me nombras, cuando no me eliges, cuando soy algo que sólo existe en los momentos que te resultan cómodos.
Minho sintió el impulso de prometer algo, de decir que cambiaría, que iba a intentarlo, que esta vez sería distinto, lo sintió como una urgencia física, pero prometer implicaba moverse, y moverse seguía dándole miedo.
— No puedo forzarme. — Dijo. — No quiero mentirte.
Jisung lo miró como si por fin estuviera viendo algo con claridad.