Capítulo 55

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Parte 2, Capítulo 20

La luz del sol se filtraba suavemente por las cortinas de seda, pintando hileras de oro sobre el suelo de la habitación real. Taehyung despertó con una lentitud inusual, estirando los brazos mientras el eco de los sueños se disipaba. Al girar el rostro hacia la mesa de noche, algo captó su atención de inmediato: un trozo de papel cuidadosamente doblado que no estaba allí la noche anterior.

​Frunció el ceño con curiosidad y extendió la mano para tomarlo. Al desdoblarlo, no encontró palabras, ni amenazas, ni poemas. Solo un dibujo trazado con trazos firmes y precisos: un escudo. Un escudo antiguo, con un diseño que solo alguien con un conocimiento profundo de la historia personal de la guardia —o de ciertas promesas del pasado— podría reconocer.

​Taehyung lo observó en silencio, sintiendo un cosquilleo de intriga recorrerle la espalda. En ese momento, las puertas de sus aposentos se abrieron y sus cortesanas entraron con la ligereza de siempre, encabezadas por Jinri, quien llevaba una jofaina de agua tibia y paños de lino.

​—Buenos días, Su Alteza —saludó Jinri, aunque su voz no tenía la alegría habitual. Estaba tensa, con los hombros rígidos—. ¿Ha descansado bien?

​Taehyung dejó el papel sobre su regazo, notando el ambiente cargado en el aire del palacio. Incluso desde su habitación, se percibía una energía eléctrica, un murmullo de urgencia que no era normal a esas horas.

​—Dime, Jinri —preguntó Taehyung, observando cómo la joven evitaba su mirada—, ¿ha ocurrido algo interesante mientras yo dormía? El palacio se siente... diferente.

​Jinri suspiró, dejando la jofaina sobre la mesa y acercándose para ayudarlo a incorporarse.

​—Anoche hubo un caos absoluto, señor. Atacaron a Lady Jieun en sus propios aposentos. Un hombre enmascarado entró por la ventana y la agredió. El Rey Jungkook está fuera de sí; ha desplegado a toda la Guardia Real para vigilar cada rincón del palacio. Dicen que el asesino por fin ha logrado infiltrarse en el corazón del reino.

​Taehyung volvió a bajar la vista hacia el dibujo del escudo en su mano. De repente, las piezas encajaron. El escudo no era una advertencia del enemigo; era la firma de un protector. Era el recordatorio de una lealtad que no se había quebrado con los años, una respuesta silenciosa a su broma sobre "los viejos tiempos". Una sonrisa lenta, casi imperceptible, curvó sus labios. No era el asesino quien había entrado a ver a Jieun.

—Vaya —murmuró Taehyung, guardando la nota bajo su almohada—. Parece que la noche fue mucho más productiva de lo que imaginé.

​En el ala opuesta, la habitación de Jieun era el epicentro de una tormenta contenida. El olor a incienso calmante no lograba ocultar el rastro de miedo que flotaba en el ambiente. Jungkook estaba sentado frente a ella, con la espalda recta y las manos entrelazadas sobre las rodillas. Sus ojos, oscuros por la falta de sueño, no se apartaban del rostro pálido de su concubina.

​Varios guardias permanecían apostados en la entrada, como estatuas de hierro que recordaban la vulnerabilidad de la seguridad real.

​—Te dejé dormir el resto de la noche para que pudieras tranquilizarte, Jieun —dijo Jungkook, su voz era un murmullo bajo pero cargado de autoridad—. Ahora que ha salido el sol y estás más calmada, necesito que hagas memoria. ¿Cómo era él? ¿Alguna marca, un acento, algo que nos ayude a dar con ese sujeto?

​Jieun se apretaba los brazos, ocultando bajo las mangas de su túnica los moretones que empezaban a florecer en su cuello. Su respiración era errática.

​—Ya se lo dije, Majestad... usaba una máscara —respondió ella con la voz quebrada—. Era una sombra. Pero lo que dijo... eso no lo puedo olvidar. Me puso contra la pared y me exigió que abortara al bebé. Dijo que si no solucionaba ese "problema", yo sería su próxima víctima.

The King Weakness - KookTaeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora