Capítulo 58

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Parte 2, Capítulo 23

El sol de la tarde se filtraba por los ventanales de la habitación de Beomgyu, creando un ambiente de calma que contrastaba con el torbellino de pensamientos que cruzaban la mente del príncipe. Estaba recostado en su diván de seda, mientras tres de sus sirvientas de mayor confianza se encargaban de mimarlo. Una trabajaba con delicadeza en sus hombros, otra masajeaba sus manos con aceites de jazmín, y la tercera se ocupaba de sus pies.

​Beomgyu cerró los ojos, disfrutando del contacto, pero su entrecejo permanecía fruncido.

​—No lo entiendo —murmuró, rompiendo el silencio—. Soy el Príncipe de Luna. Mi cabello tiene el color del oro puro, mis ojos son claros como el cielo de invierno y mi piel... bueno, ya la ven, es porcelana fina. Soy, por definición, lo más cercano a un ángel que este reino verá jamás. ¿Por qué ese alfa me rechaza con tanta facilidad?

​La sirvienta que masajeaba sus hombros, una mujer que lo conocía desde niño, se atrevió a hablar.

​—Tal vez, Alteza, el problema es que usted está demasiado disponible para él. Siempre está buscándolo, provocándolo... Quizás debería intentar ignorarlo. Dejar que él note su ausencia.

​Beomgyu soltó una risa seca, abriendo un ojo para mirarla con incredulidad.

​—¿Ignorarlo? Eso es ridículo. Mi meta es conquistarlo, hacerlo mío. ¿Cómo voy a lograr eso si actúo como si no existiera? Sería como rendirse antes de empezar la batalla.

​—No se trata de rendirse, señor —insistió la joven—. Se trata de ser más como él. El joven Taehyun es frío, distante, casi gélido. Si usted cambia su comportamiento de repente y comienza a tratarlo con esa misma frialdad, despertará su curiosidad. Los alfas como él no están acostumbrados a que un omega tan radiante como usted les retire el saludo. La duda sobre qué causó el cambio lo carcomerá por dentro.

​Beomgyu se quedó pensativo. El tacto de los aceites en su piel parecía ayudarlo a procesar la idea. Imaginó la cara de Taehyun al ser ignorado, la confusión en sus ojos oscuros al no recibir la atención a la que, aunque se quejara, ya se había acostumbrado.

​—Es una idea interesante —admitió Beomgyu con una sonrisa maliciosa—. Tratarlo como él me trata a mí. Que pruebe su propia medicina. Gracias, Mina. Quizás sea exactamente lo que necesito para desestabilizarlo.

​Desde ese día, Beomgyu se impuso una disciplina de hierro: borrar a Kang Taehyun de su mapa mental.

​El primer encuentro ocurrió apenas dos días después. Beomgyu caminaba por los jardines reales, rodeado de su séquito, luciendo una túnica de seda blanca que resaltaba su belleza angelical. A lo lejos, vio aparecer la figura sobria de Taehyun. El alfa venía de presenciar una reunión de la corte y, al cruzarse con el príncipe, se detuvo y realizó una inclinación de cabeza impecable, cargada de ese respeto distante que siempre mantenía.

​—Buenos días, Alteza —dijo Taehyun con su voz profunda.

​Beomgyu ni siquiera giró la cabeza. Siguió caminando, manteniendo una conversación animada con sus sirvientas sobre la calidad de las rosas de la temporada, como si Taehyun fuera una estatua más en el jardín o un simple guardia de bajo rango.

​Taehyun se quedó un momento con la cabeza baja, esperando la respuesta mordaz o el comentario coqueto de siempre, pero solo escuchó el roce de las sedas alejándose. Al incorporarse, miró la espalda del príncipe con extrañeza. "Al menos ha entendido mi rechazo", pensó, tratando de convencerse de que aquel silencio era lo que siempre había deseado.

​Sin embargo, los días pasaron y la situación se repitió. En los pasillos, en las cenas de la corte, en las audiencias... Beomgyu era un muro de hielo. Si sus miradas se cruzaban por accidente, el príncipe las desviaba con una indiferencia tan genuina que empezaba a inquietar a Taehyun. Ya no había choques accidentales, ya no había miradas cargadas de intención.

The King Weakness - KookTaeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora