Capítulo 49

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Parte 2, Capítulo 14

El aroma del opio crudo era una mezcla empalagosa, entre tierra mojada y flores podridas, que se pegaba a la garganta. Hace siete años, el Reino de Jade no era el lugar pacífico que aparentaba bajo el sol. En las sombras, los laboratorios clandestinos de opioides drenaban la voluntad del pueblo, y la guardia real, con un joven y ambicioso Park Bogum entre sus filas, tenía la misión de cortar la cabeza de esa hidra.

​Esa tarde, el sol apenas se filtraba por las rendijas de un almacén abandonado a las afueras de la capital. Bogum sentía el peso de su armadura de cuero, el sudor resbalando por su sien mientras sostenía su espada con firmeza. La redada había comenzado con éxito; habían sorprendido a los traficantes y el ruido del acero chocando llenaba el recinto. Sin embargo, el caos real no vino de las espadas.

​En medio del forcejeo, una estantería cargada de viales de cristal y recipientes de cobre se tambaleó. Bogum vio cómo los líquidos se mezclaban en el suelo, creando una reacción violenta. Un humo denso y amarillento comenzó a brotar, expandiéndose con una rapidez antinatural.

​—¡Retirada! —gritó alguien, pero la voz se perdió en un coro de tos y cuerpos desplomándose.

​Bogum sintió el pánico atenazarle el pecho. El humo era tóxico; veía a sus compañeros caer de rodillas, llevándose las manos a la garganta. En ese instante de terror puro, su mente no voló hacia el honor o la corona, sino hacia un solo rostro: Taehyung. Taehyung, que lo esperaba en los jardines interiores de la mansión. Su Taehyung de apenas quince años, que no tenía a nadie más en quien confiar plenamente.

​"No puedo dejarlo solo", pensó Bogum, con el corazón martilleando contra sus costillas. "Si muero aquí, ¿quién cuidará de él?".

​Dio media vuelta, impulsado por un instinto de supervivencia que rayaba en la desesperación. Intentó correr hacia la salida, pero el aire ya era irrespirable. En la confusión de la neblina química, un guardia que tropezaba a ciegas lo empujó con fuerza bruta. Bogum perdió el equilibrio, sus manos buscaron apoyo en el aire y golpearon una mesa de trabajo.

​El tiempo pareció ralentizarse. Un frasco de cerámica, que contenía un ácido concentrado utilizado para purificar la droga, se deslizó por el borde. Bogum cayó de espaldas y el recipiente impactó directamente contra el lado derecho de su rostro.

​El grito que desgarró su garganta fue ahogado por el humo. No era solo dolor; era una quemadura líquida que parecía devorar su piel y su ojo en cuestión de segundos. La oscuridad lo reclamó antes de que pudiera tocar el suelo.

​Dias después, el silencio del hospital militar era más pesado que cualquier estruendo de guerra. Bogum estaba sentado en la cama, con la mitad de la cabeza envuelta en vendajes blancos que ya empezaban a mancharse de suero. El diagnóstico había sido implacable: ceguera total en el ojo derecho y una cicatriz profunda que le recordaría su fracaso cada vez que se mirara en un espejo.

​Cuando la puerta se abrió, el paso firme y rítmico anunció al visitante antes de que hablara. Min Yoongi se detuvo al pie de la cama, observando al soldado herido con una mezcla de lástima y severidad.

​—Has despertado —dijo Yoongi, su voz era un bálsamo frío en el calor de la habitación.

​—General —Bogum intentó incorporarse, pero el mareo lo obligó a desistir—. Gracias por venir.

​—Ahorra tus fuerzas. He leído el informe preliminar. No es alentador.

​Bogum tragó saliva, sintiendo el nudo de la amargura en su garganta. Ya no servía para la guardia. Un alfa tuerto era un alfa vulnerable, y la vulnerabilidad en el ejército era una sentencia de muerte.

The King Weakness - KookTaeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora