Capítulo 51

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Parte 2, Capítulo 16

El sol comenzaba a declinar sobre las torres de jade del palacio, bañando los pasillos de un tono ambarino que invitaba a la calma, aunque para Gayoung la calma era un lujo que rara vez podía permitirse. Como asistente personal del Rey, sus pasos eran rápidos y precisos. Llevaba entre sus manos un pergamino sellado con cera roja, un mensaje de urgencia que no podía esperar.

​Al llegar frente a las imponentes puertas de roble de la oficina privada de Jungkook, Gayoung se detuvo un segundo para alisar su túnica y recuperar el aliento. Justo cuando levantaba la mano para pedir permiso, las puertas se abrieron de golpe, casi golpeándola.

​Taehyung salió a grandes zancadas. Gayoung notó de inmediato que el omega real no lucía su habitual compostura impecable: su cabello estaba ligeramente revuelto, como si varios dedos hubieran pasado por él con urgencia, y el cuello de su túnica de seda estaba desalineado, revelando más de lo que el protocolo sugería.

​Gayoung, consciente de que había interrumpido un momento de intimidad, bajó la cabeza de inmediato en un gesto de profundo respeto.

​-Buenos días, Su Alteza -saludó con voz suave.

​Taehyung se detuvo solo un instante. Sus ojos brillaban con una mezcla de satisfacción y esa chispa traviesa que siempre lo caracterizaba.

​-Buenos días, Gayoung -respondió él con un tono relajado, casi cantado.

​Siguió su camino sin mirar atrás, con su séquito de cortesanas apresurándose para seguirle el paso y tratando, discretamente, de arreglarle la ropa mientras él caminaba con la frente en alto hacia sus propios aposentos.

​Gayoung esperó unos segundos antes de entrar. Al cruzar el umbral, se encontró con Jungkook sentado tras su escritorio, pasándose una mano por el rostro y con la respiración todavía un poco agitada.

​-¿Ya te arrepentiste? ¿Acaso querías más, mi jade? -soltó el Rey sin levantar la vista, con una sonrisa ronca y cargada de afecto.

​-Majestad, soy Gayoung -respondió la asistente con neutralidad profesional.

​Jungkook levantó la vista de golpe, la sonrisa desapareció para dar paso a una expresión de ligera vergüenza. Se aclaró la garganta y se ajustó la túnica, recuperando su aire de autoridad en un parpadeo.

​-Ah, Gayoung. Discúlpame, pensé que mi esposo había olvidado decirme algo. ¿Qué sucede?

​-Traigo noticias del exterior, señor -dijo ella, extendiendo el pergamino-. Es un comunicado oficial. El Príncipe de Jade, su primo, ha anunciado su llegada. Estará aquí en tres semanas para una visita de supervisión.

​La mandíbula de Jungkook se tensó visiblemente. Golpeó suavemente la mesa con los nudillos, un gesto que delataba su ansiedad. Tres semanas. Era un plazo mortal.

​-Tres semanas... -murmuró Jungkook-. Si para cuando él llegue el asesino sigue suelto por el reino, mi primo no dudará en usar la inseguridad como excusa ante el consejo. Podrían declarar que no soy apto para proteger la corona y quitarme el trono. Necesitamos resultados, Gayoung. Necesitamos a ese asesino tras las rejas o bajo tierra.

​Hubo un silencio pesado en la oficina. Jungkook parecía perdido en sus propios pensamientos de estrategia y supervivencia, hasta que se dio cuenta de que Gayoung seguía allí.

​-¿Hay algo más que deba saber?

​-Sí, Majestad. Lady Jieun solicita su presencia para cenar esta noche en sus aposentos. Dice que tiene algo importante que discutir con usted.

The King Weakness - KookTaeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora