Las siguientes horas pasaron tortuosamente lentas.
Lila le hacía alguna que otra pregunta respecto a los trámites, Alya, la mejor amiga de su esposa se encargaba de que la prensa no perturbara más al reciente viudo.
Adrien estaba sentado en uno de los sillones de la sala de estar, observando cómo su hija intentaba ponerse de pie sobre su regazo, y aunque él la veía, su mente estaba en otro lado.
Quizá todo era un mal sueño, y cuando despertara, estaría en cama, con su esposa durmiendo a su lado, batiendo sus pestañas para mirarlo antes de darle un beso de buenos días...
-¡Adrien! -el rubio levantó la vista al escuchar su nombre en un tono descortés y agresivo.
Tomó a su hija en brazos y se puso de pie para enfrentar a la persona que lo veía con enfado.
-Modera tu tono, Luka -le advirtió.
Lo vio con cierto detalle, era evidente que el amigo de su esposa había estado llorando, y asumiendo la velocidad con la que llegó, debió haber excedido el límite de velocidad en su motocicleta.
-¿Qué le sucedió a Marinette? Ella siempre gozó de buena salud, no fue hasta que se casó contigo que...
-¡Luka! -lo calló Alya, entre lágrimas. -No le digas esas cosas a Adrien.
El rubio se mantuvo pasible. Aunque en su mente ya estaba sembrada esa idea por él mismo, que quizá el peor error de Marinette fue casarse con él.
-Quiero verla -objeto, soltándose del agarre de la mujer. -¿Dónde está?
-Tendrás que esperar, ahora no puedes verla -le respondió Adrien, haciéndole una seña a Lila para que se acercara. La mujer lo hizo, y Adrien le dió a la pequeña en brazos, quien al instante comenzó a gimotear por haber sido separada de los brazos de su padre.
Luka seguía viéndolo con odio, frunció el ceño y se acercó lo suficiente a él para hablarle en voz baja pero firme.
-Marinette jamás debió conocerte, mira a donde la llevó eso.
Alya siguió recriminando a Luka mientras se iba, y le dió algunas palabras de consuelo al rubio a las que él no prestó atención.
Y aunque sabía que él sólo estaba enojado y lo decía por la tristeza profunda de haber perdido a la mujer que amaba, él se sentía aún peor de también haber perdido al amor de su vida, y sí necesitaba culpar a alguien, él mismo sería la víctima perfecta.
[...]
Mientras todos le daban el último adiós a Marinette, Adrien estaba en un rincón, observando un
punto fijo, sin mediar palabra con nadie.
Su padre casi tuvo que arrastrarlo al pasillo para poder hablar con él.
-Adrien-
-Necesito de alguien que cuide bien de Emma. Tal vez tú y Nathalie, o los Dupain. La idea de un internado es muy prematura aún-
-¿Qué dices?
Gabriel frunció el ceño y lo interrumpió, preocupado por la seriedad en el rostro de su hijo.
Conocía a la perfección ese vacío en su mirada, y sí podía evitar que la historia se repitiera, haría lo que fuera.
-No puedo, sin Marinette no.
-Sí puedes, y lo harás por tu hija. Emma te necesita.
-Emma necesita a su mamá, yo necesito a mi esposa.
Su padre suspiró, poniendo sus manos sobre los hombros de su hijo, viéndolo fijamente.
-Entiendo lo que sientes, yo lo viví igual, y él más afectado con ello fuiste tú. Perdiste a tu madre y no fui el padre que necesitabas. Te sentiste solo y triste por mucho tiempo, ¿Quieres eso para Emma?
Adrien guardó silencio, mirando dentro de la sala a su pequeña, que dormía en los brazos de Lila.
-No.
-Ella te necesita más que nunca, y sabes que tienes el apoyo de muchas personas para que Emmy sea feliz.
Adrien se sintió avergonzado de sus primeras ideas, y en su mente, también le pidió disculpas a su esposa, imaginando lo disgustada que estaría con esa idea.
-¿Emmy? -inquirió, cambiando un poco el tema.
-Tom le dice así todo el tiempo, ¿Por qué yo no?
Adrien levantó las cejas con gracia, pero antes de poder argumentar algo al respecto, su celular empezó a vibrar en su bolsillo.
Al ver el nombre de la persona que lo llamaba, no dudó en contestar la llamada, disculpándose con su padre con la mirada antes de atender.
-Doctor, dígame.
El médico que lo llamaba era aquel especialista que había hecho venir desde Estados Unidos, para que atendiera a su esposa. Lamentablemente, llegó demasiado tarde, aunque se ofreció a estar presente en la autopsia y hacer estudios adicionales para determinar por qué su esposa había padecido tan misteriosamente.
-Señor Agreste, de nuevo le mando mis condolencias, y lamento tener que interrumpirlo para darle esta noticia, pero me temo que su esposa no padeció de ninguna enfermedad desconocida. Su deceso fue causado por una toxina, mortal en cantidades altas o por tiempo prolongado.
-¿Envenenamiento? -cuestionó Adrien, incrédulo.
-Eso es lo extraño, dígame, ¿hicieron algún viaje a Sudamérica antes de que su esposa enfermara? ¿O comieron algo procedente de allá?
-No, nada de eso.
-La toxina de la que le hablo es difícil de encontrar en estas zonas, viene más de alguna flora de estos lugares.
Adrien pensó en ese momento que estaba perdiendo el tiempo, y que el doctor no era más que un charlatán más que no sabía lo que realmente había sucedido con su esposa.
-Entiendo doctor, gracias por sus honorarios. Envíeme la factura por favor.
Y finalmente terminó la llamada, mirando el fondo de pantalla de su celular por un par de segundos. Marinette, embarazada de cinco meses, posaba para la cámara mientras sonreía y sujetaba su vientre.
Era de las fotos favoritas de Adrien.
-¿Qué fue todo eso Adrien? -inquirió su padre.
-Tonterías. Será mejor regresar.
Gabriel asintió con la cabeza y con tristeza, regresaron a la sala.
Inmediatamente se dirigió Lila, quien entendió el mensaje y le entregó a la niña en brazos.
-Hablemos afuera -le pidió a la castaña en voz baja, quien se sorprendió un poco pero asintió con la cabeza, siguiéndolo hasta que quedaron un poco lejos.
-Gracias por cuidar tan bien de Emma y de Marinette, te enviaré tus honorarios lo antes posible -comenzó a hablar él, y el camino de la conversación no le gustó, para nada a la castaña-. Ya no trabajas para mí.
El rostro de la mujer lo decía todo.
-Señor Agreste, yo aun puedo ayudarlo con Emma, la he cuidado por un tiempo y sé cómo hacerlo. Además usted también trabaja, necesitará ayuda con la casa y quien lo atienda, yo puedo hacerlo.
Adrien lo consideró un momento. No le parecía del todo la idea, pero recordar que su esposa adoraba a la chica, y que hizo todo lo que pudo para tenerla cerca le remordió la conciencia.
-Está bien, pero necesito tomarme unos días a solas con mi hija. Te llamaré cuando puedas regresar.
Y ante tal respuesta, ella asintió con la cabeza y lo vio regresar por donde habían llegado, en esta ocasión, sin poder disimular de la enorme sonrisa que se plantó en sus labios.
[...]
Emma estaba recién bañada, cambiada y lista para dormir.
Adrien la veía mientras comenzaba a quedarse dormida, a un lado de él. Acarició su mejilla, su cabello, y su pequeña mano que abarca bastante apenas la punta de su dedo.
-Mi pequeña Emma -susurró, sintiendo un nudo en el estómago al pensar en su esposa, en imaginarla recostada con ellos, sonriéndole, dándoles un beso de buenas noches. -Te prometo que siempre estaré ahí para cuidar de ti, hasta que ya no me queden fuerzas para hacerlo.
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SIN LÍMITE
FanfictionEstá historia es un poco convencional, con un lindo romance, y ¿un final triste?
