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El día seguía igual que ayer, solo que el ambiente entre México y Leo resultaba asfixiante para terceros. Horacio y Héctor se han aventurado en preguntarle al ruso, más no obtuvieron nada. Aparte del comportamiento aislante, se han percatado que Leo se esta juntando con personas que apenas notaron su presencia en la base, por la noticia eran nuevos reclutas, sin embargo, podía ver que cada vez son menos y muchos en el comedor pareciera que salieron de un campo de batalla aunque los días sean tranquilos.
Harto de la intriga decide ir con México para intentar hablar con él.
─Oiga jefe. ¿Podemos hablar? ─ toca la puerta avisando su llegada y petición. No entra al hangar por completo por el seguro rechazo que recibirá, entonces, de manera inesperada, México deja de revisar el motor del avión, lo mira e invita a pasar con un gesto ─Muchas gracias jefe, no va tardar mucho lo que tengo que decir─ se apresura a entregar y cerrar la puerta detrás suyo ─Vera, es algo que el escuadrón queremos hablar, pero yo vengo por parte de todos.
─... Continúa.
"Increible, hoy es accesible" piensa Horacio por la respuesta positivamente ambigua.
─ Entiendo sobre los diferentes puntos de vista y del que le es complicado cambiar de parecer, pero, su conflicto con Leo nos está poniendo inquietos ─ lo fulmina esperando el lanzamiento de una llave inglesa o un martillo para callarlo, sin embargo, no sucedió eso, sino que... ¿Suspiró?
─ Ya no halló que decirle, anda de aferrado en matarse afuera ─ exclama agotado de la distancia que esta colocando Leo con él.
Quiere protegerlo, pero este no se deja. Pareciera que quiere demostrar algo que no es.
─ Ya sabes como son los chavos. Quieren andar de un lugar al otro y ser vergas, pero, con estatequieto se les quita ─ sugiere y prefiere que no le haga caso.
Fue suficiente que Leo le haya ganado a su country en una pelea en Colorado.
─Intento, pero el mocoso solo quiere aferrarse a desconocer la relación cuando ya hicimos un montón de marrana das y sabe que yo lo amo- ─ cierra sus palabras y se queda quiero. No podía creerlo, le dijo a alguien que le gusta un hombre ─ Tengo que irme.
Intenta salir, pero es sujetado del brazo por Horacio. No quiere ser arrestado y por ello comienza el forcejeo, el contrario no se dejo y tuvo que agarrarlo en la pared.
─ Si le dices a alguien voy a-
─ Es la primera vez que conozco a alguien como yo...─ dice con asombro de que un country, el suyo, tenga la misma enfermedad que él.
Escucharle le hizo recordar a sus primeros amigos, lo acerca a si mismo y lo zarandea asustado de lo que le pasará.
─ ¿Cuándo te enfermaste? ¿Yo lo hice? ─ cuestiona preocupado el country siendo consumido por la culpa haberlo hecho otra vez con alguien de su escuadrón.
Horacio lo miraba y se asustaba... Sin embargo, tomó el valor de tomarlo de la mano y mirarlo a los ojos para calmarlo porque... En ese momento no se veía como un country poderoso, sino a alguien que de verdad se preocupa por la seguridad de los demás y se sintió a salvo de hablar.
─ Incluso yo tampoco sabría decirle. De alguna manera lo adquirí, pero no se preocupe, no diré nada. No quieren que nos maten como perros.
─Jajaja cierto.
A partir de ese momento ambos comenzaron una conversación. Al inició es torpe e incómodo abrirse por primera vez de su enfermedad, pero, conforme pasó la hora llegaron al punto de expresar sus gustos del mismo género.
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☢️🍁𝗗𝗲 𝗩𝘂𝗲𝗹𝘁𝗮 𝗔 𝗟𝗮 𝗚𝘂𝗲𝗿𝗿𝗮🍁☢️
Science FictionRusia por accidente viaja en el tiempo en la época de la Segunda Guerra Mundial y se hace pasar por un soldado más para no crear sospechas, sin embargo, nunca espero que acabaría entre el escuadrón 201 liderado por nada más y nada menos que México...
