La secta Gusu Lan siempre se ha distinguido por ser una de las sectas mas importantes , su lema "se justo" sustentado en los principios de Lan An, ha regido a muchas generaciones de grandes ciltivadores. Al encontrarse en la parte superior de una mo...
Las tierras de Qishan, que en el pasado habían estado cubiertas por la sombra opresiva de la Secta Wen y los excesos de la Ciudad Sin Noche, se encontraban ahora en un proceso de profunda reconstrucción. Lan Wangji y Wei Wuxian habían emprendido el viaje hacia el sur con la tarea específica de supervisar la reorganización de las áreas civiles, asegurar que los suministros llegaran de manera equitativa a los pueblos devastados y mantener el orden.
Dentro de las fronteras de la provincia, visitaron uno de los asentamientos más aislados pero tranquilos: el campamento agrícola y médico de la rama colateral de los Wen, liderados por la joven médica Wen Qing.
A diferencia del ejército destructivo y despiadado que comandaba Wen Ruohan, las personas que habitaban este valle no eran soldados. Eran curanderos, boticarios, agricultores y ancianos que habían vivido sometidos bajo la tiranía del alto mando de su propia familia, temiendo por sus vidas día tras día.
Mientras inspeccionaban las tiendas de suministros y los campos medicinales, Lan Wangji caminaba con su paso firme y rítmico habitual. De pronto, sintió un impacto muy suave contra sus piernas. Una pequeña figura tropezó directamente contra la tela blanca de sus túnicas inferiores y cayó sentada sobre la hierba con un pequeño -¡ah!-.
Un niño de apenas tres años, de mejillas gorditas, cabello revuelto y grandes ojos oscuros y curiosos, miró hacia arriba sin el menor rastro de temor. Al ver la imponente figura frente a él, el pequeño soltó una risilla contagiosa.
-¡Un hermano mayor muy alto y bonito! -exclamó aplaudiendo con sus manitas llenas de tierra.
Wei Wuxian, que caminaba un par de pasos atrás, se soltó a reír con ganas y se agachó rápidamente a la altura del niño.
-¿Y a mí no me saludas, rábano pequeño? ¿Acaso solo te gustan los hermanos mayores vestidos de blanco? -
En ese momento, Wen Qing salió a toda prisa de una de las cabañas cercanas, cargando un cesto de hierbas secas. Al ver la escena, apresuró el paso con expresión preocupada para disculparse. -¡A-Yuan! Te he dicho que no debes correr sin mirar... Lamento mucho esto, Joven Maestro Lan, Joven Maestro Wei. El niño es muy inquieto.-
-No hay nada que disculpar, Señorita Wen -respondió Lan Wangji, agachándose suavemente para ayudar al niño a ponerse de pie sin ensuciarlo.
Wen Qing suspiró y, mirando al pequeño con una mezcla de ternura y tristeza, explicó la situación del menor a los recién llegados. Su nombre era Wen Yuan.
Tenía solo tres años y era completamente huérfano. Su padre había sido asesinado sin piedad por orden de Wen Xu durante las sangrientas purgas internas dentro de la secta por negarse a enviar boticarios para la creación de venenos. Su madre, debilitada por el dolor y la escasez de recursos, había fallecido trágicamente al dar a luz a su segundo hijo, un bebé que lamentablemente tampoco logró sobrevivir al parto.
Actualmente, todo el campamento lo cuidaba de manera colectiva con el poco alimento que tenían, pero su principal cuidadora era la Abuela Wen. La anciana era la bisabuela materna de A-Yuan, así como la abuela paterna de la propia Wen Qing y de Wen Ning.
Durante los días que duró su misión de supervisión en Qishan, Wei Ying y Lan Zhan pasaron la mayor parte de su tiempo libre conviviendo con la comunidad y, de forma casi inevitable, con el pequeño huérfano.
Wei Ying, mostrando su clásica naturaleza juguetona, solía cavar pequeños agujeros en el huerto y "plantar" a A-Yuan en la tierra fértil hasta la cintura, asegurándole al niño con absoluta seriedad que si lo regaba con un poco de agua y le daba sol, crecería muy rápido y le saldrían muchos amiguitos rábanos para jugar. El niño, lejos de asustarse, se reía a carcajadas y pedía ser plantado de nuevo.
Lan Zhan, por su parte, demostraba su afecto de una manera completamente diferente pero profunda. Compraba en el mercado del pueblo cercano hermosos juguetes de madera tallada, tambores de mariposa y pequeñas espadas de juguete. Cuando el niño se cansaba de caminar durante las tardes, Lan Zhan lo cargaba con delicadeza en sus brazos o lo sentaba sobre sus hombros.
Ambos cultivadores se encariñaron profundamente con el pequeño A-Yuan. El niño, fascinado por la generosidad del cultivador de blanco que siempre le compraba golosinas y juguetes, comenzó a llamar a Lan Zhan "Hermano Rico" y se acostumbró a aferrarse con fuerza a las túnicas de Wei Ying cada vez que este se agachaba a contarle historias exageradas.
La presencia del niño trajo un aire de calidez inolvidable a la difícil misión de supervisión.
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