Wen Ruohan se encontraba furioso, y no era para menos. Hace poco le informaron que sus dos hijos habían partido con rumbo a atacar dos sectas de cultivo. Estaba orgulloso de la iniciativa de ambos y confiaba en sus resultados favorables, ya que la presencia de su heredero y Wen Zhuliu en ambos enfrentamientos lo tenía seguro. Sin embargo, aun así consideraba que era algo muy apresurado.
En su trono, llegó un hombre temeroso de hablar.
—S-su Excelencia… —tartamudeó el emisario, visiblemente nervioso.
Wen Ruohan, irritado, le contestó con voz cortante: —Habla.
—Los clanes Jin, Nie, Jiang y Lan exigen una audiencia —dijo el mensajero, con tono tembloroso.
La furia de Wen Ruohan estalló, y se levantó de su trono con una mirada que podría atravesar acero. —¿Con qué osadía se atreven a exigir algo? —
Fue interrumpido por Nie Mingjue, arrojando a Wen Xu, atado de manos y pies, aún inconsciente, ante los pies de Wen Ruohan. —Con la misma osadía con la que hemos repelido sus ataques.
—No solo exigimos una audiencia —continuó Lan Qiren, su voz resonando con determinación—. Exigimos la revocación del título de cultivador Jefe, además del puesto como líder de la secta Wen.
Wen Ruohan, indignado, se quedó sin palabras por un momento. Recobrándose, respondió: —Inaudito, no pueden hacer eso. Jamás accedería a ello. ¿Con qué autoridad piden eso?
—Con la misma autoridad con la que Qishan Wen atacó a Gusu Lan, Yunmeng Jiang y Qinghe Nie —respondió Lan Fei Hua, saliendo de detrás de su esposo con su rostro sereno pero firme.
Wen Ruohan, con la furia claramente reflejada en su rostro, se preparó para estallar en una rítmica rabia pero se contuvo al darse cuenta de quien se trataba.
—Madame Fei, me disculpo por ello en nombre de mis hijos —dijo Wen Ruohan, tratando de apelar a su humanidad—. No me encontraba enterado del comportamiento de ellos. Admito mi culpa como padre y le aseguro que repararé los daños causados.
La mirada de Madame Fei se tornó fría y penetrante.
—No te confundas, Wen Ruohan. No fue una travesura de niños. Fue un acto de crueldad que lleva ocurriendo hace mucho tiempo. Esa crueldad te ha costado la vida de muchas personas; entre ellas, a Lan Baimao, Qingheng-Jun, el líder de la secta Gusu Lan, mi DaGe. Así que, aunque vendas tu alma a la deidad más repugnante, lograrás pagar un poco el daño que tú y la secta Wen han causado.
Las palabras de la mujer de las nubes resonaron en la sala, cada sílaba cargada de dolor y venganza. Los miembros de las sectas atrás de ella se mantuvieron en total silencio, observando el desenlace de la confrontación.
—Así que, si aún tienen algo de dignidad, cumplirás con nuestras exigencias —concluyó, su voz firme como el acero.
Wen Ruohan, con su corazón palpitando de furia y desesperación, se enfrentó a los líderes de las sectas.
—¡No me amenacen! ¡Soy el líder de la secta Wen! —exclamó, su espada aún en mano.
Wen Xu empezó a recuperar la consciencia, dándose cuenta de que su situación era crítica. Se arrastró hasta donde pudo ver a su padre.
—Padre, escúchame. Necesitamos... —comenzó a decir, pero fue interrumpido por la mirada feroz de su padre.
—Cállate. ¡No lo arruines más! —gritó Wen Ruohan, en un intento de mantener el control.
Pero, a pesar de su rabia, el peso de sus palabras no pudo ocultar el creciente sentimiento de impotencia. Los líderes de las sectas estaban firmes, y el poder combinado de los clanes unió sus voluntades en una sola voz de justicia.
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La maestra Lan
FanfictionLa secta Gusu Lan siempre se ha distinguido por ser una de las sectas mas importantes , su lema "se justo" sustentado en los principios de Lan An, ha regido a muchas generaciones de grandes ciltivadores. Al encontrarse en la parte superior de una mo...
