La secta Gusu Lan siempre se ha distinguido por ser una de las sectas mas importantes , su lema "se justo" sustentado en los principios de Lan An, ha regido a muchas generaciones de grandes ciltivadores. Al encontrarse en la parte superior de una mo...
Con los acuerdos matrimoniales formalmente sellados entre las sectas y el respaldo absoluto e inquebrantable de sus familias, el mundo cultivador comenzó a prepararse para dos celebraciones históricas. Como un gesto de buena voluntad, protección y buscando asegurar la tranquilidad de la rama médica de los Wen, la secta Lan gestionó que la Abuela Wen y el pequeño A-Yuan fueran trasladados a residir permanentemente a una de las acogedoras villas pacíficas en las faldas del Receso de las Nubes. De este modo, la anciana podía vivir sus años de vejez con la paz y libertad que no tenía desde hace tiempo, mientras que A-Yuan tenía la oportunidad de crecer en un entorno seguro junto a niños de su edad.
La llegada de A-Yuan trajo una nueva ola de alegría a la familia Lan. El pequeño Lan Yang asumió con inmensa seriedad su rol de "Ge-ge". Se encargaba de vigilar que A-Yuan no caminara descalzo por la hierba húmeda, no corriera por lugares incorrectos y le mostraba pacientemente cómo sostener los pinceles. -Sujétalo así, A-Yuan. Si inclinas demasiado la muñeca, la tinta se correrá sobre el papel -explicaba Lan Yang con tono pausado, guiando con delicadeza los dedos del pequeño. -¡Pero Ge-ge, la tinta quiere hacer un dibujo de conejo, no una letra! -protestaba el niño, levantando la vista con las mejillas manchadas de negro. A esta dinámica se sumó rápidamente el eufórico Lan Jingyi, un niño de la rama principal de la misma edad de A-Yuan, cuya energía ruidosa rompía constantemente las reglas del silencio. -¡Miren qué tan alto puedo saltar desde la roca! -gritó Jingyi, lanzándose sobre el pasto sin importarle el protocolo. -¡Jingyi! ¡Está prohibido hacer ruidos fuertes y correr en los senderos! -reprendió Lan Yang, cruzando los brazos sobre el pecho e intentando mantener la compostura, aunque las comisuras de sus labios traicionaban su severidad. Los tres niños pasaban tardes enteras correteando por los prados de conejos blancos. Lan Yang caminaba detrás de los dos más pequeños como un joven e inflexible mini-Lan Qiren, aunque no podía evitar sonreír cuando A-Yuan lo abrazaba de las piernas pidiéndole que le enseñara a usar la espada de madera.
-¡Ge-ge, enséñame el movimiento del corte de nieve! ¡Por favor, por favor! -suplicaba A-Yuan, mirando hacia arriba con ojos suplicantes.
Desde la distancia, Wei Ying recargaba el mentón sobre el hombro de Lan Wangji, soltando una risita.
-Mira a ese pequeño Lan Yang, Lan Zhan... es idéntico a ti cuando eras más joven. Tan estricto y tan dulce al mismo tiempo. ¿No te parece tierno?
-Mn -asintió Lan Wangji en voz baja, acomodando la capa sobre los hombros de Wei Ying-. Está haciendo un buen trabajo.
Pasaron varios meses de preparación intensa y llegó el momento del primer gran enlace: La Boda de Jin Zixuan y Jiang Yanli.
Celebrada en la majestuosa Torre Koi en Lanling, fue un despliegue de lujo sin precedentes. Los amplios escalones de mármol estaban tapizados con finas alfombras rojas sobre las que caían miles de pétalos de peonías. Banderas de seda amarilla y dorada ondeaban con orgullo por toda la ciudad, mientras la música de flautas de jade y tambores ceremoniales resonaba en los cielos.
Toda la comitiva de Yunmeng Jiang asistió con ropajes morados de gala, liderados por un orgulloso Jiang Fengmian y una Madame Yu impecablemente vestida, cuya severidad habitual se suavizó con una mirada de profundo afecto hacia su hija.
-Asegúrate de llevar la espalda recta, A-Li -murmuró Madame Yu acomodando con delicadeza inusual un adorno del peinado de su hija-. Que todos en esta torre recuerden hoy de qué dinastía provienes.
-Sí, Madre. Gracias -respondió Jiang Yanli con una sonrisa serena y los ojos brillantes.
Wei Wuxian y Jiang Cheng escoltaron el palanquín de su hermana con una devoción palpable. Wei Ying, incapaz de mantenerse serio por mucho tiempo, amenazó en broma a Jin Zixuan al menos tres veces antes de que cruzara el altar.
-Escúchame bien, pavo real -dijo Wei Wuxian inclinándose con una sonrisa afilada hacia el novio mientras caminaban por el pasillo central-. Una sola lágrima de tristeza en el rostro de mi Shijie, y ni todas las riquezas de tu padre salvarán este pavorreal de convertirse en cenizas. -Wei Wuxian tiene razón por una vez -añadió Jiang Cheng cruzándose de brazos con gesto adusto, ajustando el agarre sobre su espada-. No nos tomará ni media hora demoler este lugar. Jin Zixuan, ajustándose las túnicas doradas con cierto nerviosismo y el rostro encendido de rojo, carraspeó intentando mantener la dignidad: -¡No dejaré que le falte nada ni un solo día de su vida! Dejen de decir tonterías en medio del salón.-
A pesar de la opulencia y el protocolo Jin, la dulzura sincera de Jiang Yanli y la evidente devoción de Jin Zixuan, quien apenas podía ocultar el rubor de su rostro al mirar a su nueva esposa, transformaron el ostentoso evento en una unión llena de verdadera calidez y amor. La fiesta se prolongó hasta altas horas de la noche.
Dejando a los invitados a la expectativa del evento que todos esperaban en las serenas y heladas tierras más al norte.
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Se me olvidó que tenía que publicar, ya estoy como los hombres que no cumple sus promesas.