Decepcionar.
¿Sería esa la palabra que tanto me da miedo?
Lo más probable es que la respuesta sea un sí.
Estoy sentada en la orilla.
Viendo como las olas se devoran unas a otras.
El aire huele a sal.
Las gaviotas van de aquí para allá en el cielo.
Como me gustaría tener alas para volar como ellas.
Vuelvo a mis pensamientos.
En eso de decepcionar... me dolería más decepcionar a mis padres.
¿ Les gustaría ver la vida que llevo ahora?
No sé.
Yo, en cambio, me he decepcionado muchas veces en estos años.
Empieza a ser costumbre en mí, y no debería serlo.
Aunque desde que llegó Hugo a mi vida ya no me decepciono. Es más, soy feliz a su lado.
Con él no cuento las horas, solo disfruto del momento de cada día.
Tal vez debiera hacer eso.
Hugo se sienta a mi lado.
Tiene el pelo revuelto del viento.
Me acaricia la mejilla y me recoge un mechón de pelo detrás de la oreja.
Yo le miro.
LLevamos solo tres semanas siendo algo más que desconocidos.
Y me gusta.
- ¿En qué piensas?- siempre con esa sonrisa en la cara.
- Pues, en nada en especial.- digo haciéndome la interesante.
-Anda ya, dímelo.- esta vez me hace un puchero de súplica.
- De acuerdo. Pensaba en esto.
Y de repente, le planto un beso en los labios.
El beso primero es tímido.
Más tarde tierno.
Y por último intenso.
Hugo tiene mi cara cogida entre sus manos.
Me mira.
Sus ojos son ahora como el verde del mar.
-Me ha gustado saber en lo que pensabas.-me sonríe tímidamente sin dejar de mirarme.
Yo le devuelvo la sonrisa.
Me refugio entre sus brazos.
Ahora estoy segura.
Estoy a salvo con él.
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Puntos suspensivos.
PoesiePierde tu mente, encuentra a tu alma. Sensaciones. Momentos. twitter.com/@helencp98 Dedicado a @begioKid
