No entiendo nada

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Era obvio que algo extraño sucedía entre ellos, que hablaban poco, que ambos parecían aburridos siempre, que a pesar de que ya no parecían pelear, tampoco parecían estar tan alegres como antes, no se sonreian, no intercambiaban miradas, nada. Tampoco peleaban, ni eran groseros uno con el otro, no se decían insultos poco ofensivos, ni comentarios sarcasticos, no peleaban. Se ignoraban

-Oye, Hunter me envió un mensaje ayer- comentó Sebastian

-¿Y le contestaste?- preguntó Valentine

-No

-Bien

-Era buen amigo, pero era un asco de lider- dijo él

-Si... aunque odiaba que me viera las piernas- dijo Valentine

-Yo también odiaba que te viera las piernas- dijo Sebastian

-Tres- dijo Valentine saliendose del tema

-¿Qué?- dijo él

-¿Qué?- repitió ella

-¿Por qué dijiste tres?

-No dije tres

-Valentine

-Sebastian

Él suspiró, y no dijo nada más

***

Llegó aquel día, ese que ya todos esperaban, pero que cuando finalmente estuvo allí, nadie pudo asimilar

-Valentine, escuchame, llevamos dos semanas así ¡Valentine!- exclamó Sebastian ante la falta de atención de Valentine

La había estado siguiendo por un largo rato, en el que ella fingía prestarle atención, y aunque lo intentaba, se distraia con todo

-¡Te estoy escuchando!- dijo ella

-Mirame- le dijo Sebastian

Ella le estaba dando la espalda

-¡Mirame!- ante aquel tono furico, ella se dio vuelta- ¿Qué nos pasa?

-Nada- dijo ella, con voz más  inexpresiva de lo que hubiera querido

-Ya no podemos jugar a eso ¿Sabes? Fingir que no pasa nada, porque no es así- dijo él

Valentine cerró los ojos y tomó aire. Aquella conversación solo podía tener dos desenlaces, y por lo visto sería el menos agradable

-Pero yo tampoco lo entiendo- le dijo bajando la mirada

-Desde lo que pasó cuando me dijiste que tenías un hermano parece que todo se vino abajo, todo es extraño, peleamos mucho más

-Y es mi culpa, lo se, ya no hace falta que me lo recuerdes- le dijo viendo el techo y las paredes

-No intento recordarte nada, ni culparte, pero desde que eso pasó... ¿Que tan bien hemos estado desde que eso paso?

-No fue solo eso, empezamos a pelear desde Francia- le dijo ella

-¿Por qué? Si ni siquiera sabemos por que tenemos problemas, ¿Cómo vamos a arreglarlos?- le dijo agitando los brazos

-¡Me pregunto lo mismo! ¡Me siento igual que tu!- le dijo frustrada

-No grites- le dijo él tratando de conservar la calma

-Lo siento

-Se que esto es tan raro para ti como para mi, pero no podemos esperar que alguien más arregle nuestros problemas

-Pero no se que hacer- dijo ella con un hilo de voz, que delataba que tenía un terrible nudo en la garganta

Sebastian tragó saliva. Estaba perdiendo la paciencia... sin motivo alguno

-No podemos seguir asi- le dijo negando con la cabeza

-No-  dijo ella

-¿Y que se supone que haremos?

-¡No lo se! ¡No entiendo nada! ¡Es como si me preguntaras como es la universidad! ¡No lo se porque nunca he estado alli! ¡No se que hacer ahora porque nunca estuve metida en algo como esto!- exclamó ella

-¿Y tu crees que yo si? ¿Crees que esto es facil para mi solo por ser chico? ¡Solo soy un tipo normal que nunca tuvo una novia en serio! ¿Se supone que debo entender esto? ¡No te enseñan algo asi en la escuela!

-No seas infantil

-¡No soy infantil! ¡Estoy desesperado Valentine! ¡No se que hacer!¡Estoy frustrado y furioso!- gritó finalmente perdiendo la paciencia

-¡Yo tampoco se que hacer! ¡Por si no lo notaste vivo rodeada de chicos, de los cuales el noventa por ciento es gay! ¡No se como diantres funciona esto!- gritó ella

-¿Entonces se supone que yo debo buscar la manera de arreglar todo por los dos? ¡Por que ya lo he intentado y no ha servido de nada!- exclamó

Estaban peleando por estupideces, ninguno tenía un argumento real

-¿Lo ves? ¡Siempre soy culpable!

-Bien, ¿Sabes que? No he querido ser grosero porque te quería, pero ya no importa, ¡Todo esto ha sido tu culpa! ¡Debiste decirme de tu hermano cuando fue el momento, y hubieramos evitado una increible cantidad de problemas! ¡Debiste ser menos orgullosa!- le recriminó

-¡Y tu debiste ser más tolerante! ¡Esto fue por los dos! ¡Ambos fuimos lo suficientemente ingenuos para creer que esto iba a salir bien! ¡Ambos fuimos tontos!- gritó ella

Tanto una cosa como la otra, dolieron

Como Valentine había dicho, ambos habían sido tontos y lo suficientemente credulos, pero ninguno entendía nada de eso, porque nunca habían estado en una relación seria, no sabían que hacer, no sabían como solucionar sus problemas, ni como evitar las peleas, no eran idiotas, ni masoquistas, simplemente no sabían que hacer

En ese momento, ambos empezaron a gritar, tan rapido y fuerte que ya no se entendían, solo se gritaban por gritarse, culpandose de cosas sin sentido, defendiendose de algo que el otro no había dicho, ambos estaban rojos, ambos estaban furiosos y frustrados, y sus gritos siguieron, se prolongaron tanto como les fue posible, hasta que se quedaron sin palabras, y lo que en realidad no querían decir, salió de sus bocas exactamente al mismo tiempo

-¡Entonces terminamos!- se gritaron, y por un momento solo hubo silencio, mientras asimilaban sus propias palabras

Ambos retrocedieron, casi asustados, y luego reaccionaron, para encontrarse con que habían hecho una estupidez que ya no tenía solución

-¡Bien!- gritó ella

-¡Bien!- le contestó él furioso

Ambos se dieron vuelta, para caminar en dirección contraria, sintiendose destruidos y estupidos, pero demasiado indignados como para decir algo más

Habían terminado

***

Una chica en Dalton?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora