Capitulo IV.

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  Justin.  


T

res días perdidos completamente, está amaneciendo ahora en Los Ángeles, la princesa Cloe y Jena ya deberían de haber llegado hace varias horas, incluso deberían de estar en la casa del hermano de Jena. El informe que me mando Yen por suerte contiene la dirección, así que me encamino allí directamente.


Le pido al taxista que me deje a unas dos cuadras de distancia, así poder ir camino y controlar la zona, no es muy difícil estar en el palacio real y buscar información sobre su gente, en su sistema tiene los últimos datos de todos. No me sorprendería si tienen la casa vigilada.

Camine alrededor por la cuadra, no había nada sospechoso. Las personas realmente estaban en su mundo ignorando a todos, los autos eran particulares, no tenían nada sospechoso. Y eso a veces es sospechoso, generalmente las personas creen que el auto tiene que estar pintado de color negro y tener los vidrios polarizados para que sean sospechosos.

Un buen agente sabe que cualquier auto o vehículo es sospechoso, nunca se puede estar seguro de quienes o quien controla tus movimientos.

Me llego un mensaje, me detengo y saco el celular. Yen; Te gustara mucho saber que la oferta subió a  5.000.000 dólares. Según el sistema del aeropuerto de Isla Luna y haciendo unas simples cuentas, se que el 22% de la población salió del país en el último día. El General Iwer dio permisos especiales a el 11% de llevar armas.

Maldición. Eso quiere decir que un 11% de la población de Isla Luna está buscando a la princesa. Necesito apurarme, no falle en ninguna misión y no tengo pensado fallar ahora.

Vuelvo a mi tarea anterior, me detengo en una esquina, a tan solo seis o siete metros de la dirección del hermano de Jena. Tal y como lo pensé, la zona esta vigilada.

Dos hombres están casualmente recostados contra un alambrado, al costado de un edificio, en el cual vive el joven. Se puede ver uno caminado por el techo, de lejos podría parecer que está barriendo, pero desde mi punto, se ve claramente que camina por los bordes mirando alrededor. Un cuarto hombre sale de la nada y se reúne con los dos que estaban frente al edificio.

Intercambian palabras, parecen enojados. ¡Me gustaría haber hecho el curso especial para leer labios! No me queda de otra, me acerco como si fuese un peatón más. Y camino lo suficientemente lento como para escuchar varios segundos de conversación.

—... Llegado.—De cerca, los tres hombres no eran más que pequeños gusanos.Simples mundanos que buscan a la princesa por la recompensa.

—¿Cómo vamos a hacer ahora? Nos van a ganar.— El hombre que hablo ahora era uno de los que estaban en la vereda con anterioridad. Tenía el cabello canoso y podría tener más de cincuenta años.

—Tranquilo tengo contactos en Miami. Podré convencerlos de que compartiremos la fortuna...

Para cuando estuve lejos de ellos, escuche todo lo que necesitaba. ¡MIAMI! ¡Están en Miami! ¿Acaso su hermano cambio de residencia últimamente? Tiene que ser una broma.

Es increíble, estuve a unas pocas horas de Miami ayer, según esos tipos, ellas deberían haber llegado ya, así que... Habrán tomado el vuelo equivocado o su hermano las espera allí. ¡Maldición!

Atrapar a la Princesa.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora