Justin.
Estaba dándole la espalda a la casa de Michael Green, al fin la había encontrado.
La vi en la ventana algunos minutos atrás, incluso puedo sentir su mirada sobre mí de alguna manera, se que está mirándome. Solo espero que no haya olvidado sus modales reales e intente ayudarme de alguna manera. No quiero quedar sentado sobre la calle para siempre, mis piernas y mis muslos se estaban congelado con frio pavimento, además de que no salí tan abrigado como tuve que haberlo hecho.
Aquí no alquilan bicicletas, así que tuve que comprar una y de alguna manera romperla unos metros antes de llegar frente al terreno donde era la residencia de Michael, de esa manera sería todo más real.
Sentí el ruido de sus pisadas, estaba cerca.
─Disculpa, ¿Estas bien?─ Una dulce voz llego a mis oídos. Debe ser ella.
Lentamente me gire a mirarla, su pelo estaba suelto, largo y oscuro, sus ojos azules me miraban con curiosidad, sus ropas no eran la adecuada para andar en la nieve, sus pies se perdieron entre la nieve y sus labios estaban poniéndose un poco morados por el frío. Le sonreí.
─Si, eso creo. ─Le respondí.
─Te vi caer...─ Ella se puso un poco nerviosa. ─¿Realmente estas bien? Quizás necesites algo, puedo ayudarte.
Negué. ─No, a menos que tengas un inflador y una caja de herramientas y una cámara para bicicletas.
─Bueno, seguramente mi... Amigo. Debe tener una, puedo ir a ver si quieres.
─Quiero.
─No tardaré mucho. ─Ella vuelve a irse y me rió cuando la veo intentar seguir caminando sobre la nieve.
Como era de esperar, sus buenos modales le impidieron quedarse en la comodidad y seguridad de su refugio, si hubiese sido otra persona, un caza recompensas o algo por el estilo, ella ahora mismo estaría en camino para Isla Luna o algún otro lugar. Es un peligro que este así sola con extraños. ¿Dónde esta Michael o su hermana para cuidarla?
Su doncella debe estar con ella siempre, es una princesa, no debe ayudar a extraños sin supervición. Por más que no estén en el palacio, ella sigue siendo de la realeza, estoy seguro de que es inocente e ignorante del mundo que la rodea. Como toda persona real, creció en una burbuja creada solamente para ella. En esa burbuja todos fueron buenos, amables y respetables con ella. Trabaje mucho con esa clase de personas como para saber en que entorno crecen.
Esto no es una burbuja, es la vida real.
Varios minutos, quizás diez minutos después, ella sale de la casa con una caja de herramientas, trata de equilibrarse más, pero la caja le sigue pesando. Me levanto y me quejo interiormente, ya me congele las piernas seguro, caminar de pronto es una tarea dolorosa, pero logro encontrarme con ella a medio camino.
Tomo la caja de herramientas.
─No se si aquí encontraras algo que te ayude... Yo no entiendo sobre esas cosas─me sonríe tierna mente.
─Veamos, estoy seguro de que aquí no hay una cámara para bicicletas─ le respondí.
Al parecer iba a tener que volver caminando al pueblo, por suerte eran unos pocos metros, desde aquí se podían ver las primeras casas, no estaban muy lejos, quizás cien o doscientos metros.
Llegamos hasta mi bicicleta y ella se arrodilla en el frió pavimento. Y gime al sentir el frió en sus piernas y rodillas.
─Lo mejor será que estés parada, el suelo esta congelado, estuve sentado solo quince minutos y ya no siento mis piernas─ bromee. Y logre que se riera.
─Si, bueno, creo que ya estoy congelada, no tenía ni idea de que hacia tanto frió─me responde.
─Deberías ir a cambiarte.
─No, volveré a entrar en un rato.
Ninguno dijo más nada, a veces pienso que soy un gran actor o quizás que ella no sepa nada sobre como arreglar una bicicleta está dando un punto a mi favor. Si por lo menos ella supiera como andar en bicicleta, se daría cuenta de que no se que estoy haciendo.
─¿Por qué sales a dar un paseo luego de que nevara?─ Pregunto.
─Bueno, tenía ganas.
No tenía una respuesta para eso, ¿Qué persona normal da un paseo en bicicleta luego de que nevara? Por suerte mi respuesta fue suficiente para que se callara, seguramente piensa que estoy loco.
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Atrapar a la Princesa.
FanfictionHISTORIA EN PROCESO DE CORRECCIÓN Y EDICIÓN. Huir de su país fue lo más difícil que la princesa Cloe de Isla Luna pudo hacer, tras lo ocurrido no le quedo otra opción que dejar a su pueblo en manos de un dictador. Nunca había salido sola de la isl...
