Cuando desperté el calor era insoportable por lo que me duché y tomé un vestido blanco muy cómodo y me lo puse rápidamente. Me intimidaba la idea de vestirme en una casa ajena porque nunca sabes si las puertas están realmente cerradas. Tomé mi cámara fotográfica y bajé las escaleras con cuidado. No sabía si Martin seguía molesto y esperaba que no porque realmente me asustaba. Cuando bajé , Martin estaba bebiendo una taza de café mientras miraba la pantalla de su teléfono y sonreía. Vaya, esa sonrisa y el teléfono me causan algo extraño en el abdomen. ¿Hablará con alguien importante?. Me senté frente a él y sonreí.
Buenos días – levantó la vista de la pantalla y me dedicó una sonrisa natural.
Buenos días - respondió cortésmente. Marie había dejado mi taza sobre la mesa y la tomé con cuidado. Siempre que la presencia de Martin estaba cerca , mis cuerpo actuaba de manera totalmente compulsiva y eso me complicaba las cosas. Estuvimos en silencio un momento.
¿Hay personas que no hablen italiano en las tiendas? – pregunté envolviendo la taza con mis manos. Martin me miró alzando una ceja.
Sí , las hay – asentí - ¿puedo saber por qué? – su curiosidad se había disparado y me alegré por eso.
Después de desayunar iré a tomar fotografías al centro de la ciudad – apunté mi cámara – me servirá caminar y tomar aire, realmente lo necesito – dejó la taza sobre la mesa y me miró con un rostro inexplicable.
¿Quieres ir sola? – mordí mi labio y suspiré.
Sí – hablé. Bajó su mirada hacia la mesa y alzó los hombros con indiferencia.
Bueno, si cambias de idea, estoy acá – dijo con una mirada llena de secretos. Unos ojos explorables pero al mismo tiempo, bloqueados por las dudas. Cuando terminé de comer, me puse de pie y tomé mis cosas. No quería presionar a Martin con mis planes y sentía que él necesitaba unas horas solo para sus cosas. Salí de la casa y caminé sin destino, recordando los trayectos en el auto. Tomé mis auriculares y al ponerlos en mis oídos, me alejé del mundo. Caminé con un ritmo específico y me desconecte de todo lo que me rodeaba. Simplemente veía la ciudad, los árboles, las personas caminar, los autos avanzar y con mi cámara en las manos, comencé a tomar fotografías de cada lugar que llamaba mi atención. Mientras caminaba totalmente sumida en mis pensamientos, sentí me detenían tocando mi hombro. Quité los auriculares de mis oídos y me giré con rapidez. Un chico de cabello castaño oscuro hasta los hombros, piel blanca, ojos curiosos y una chaqueta de cuero me observaba con una sonrisa.
È tuo? – me quedé en silencio asustada. Miré su mano y sostenía un brazalete que inmediatamente reconocí. Sonreí.
Sí , es mía , que despistada – dije moviendo mi mano para tomarla. El chico la alejó de mi alcance.
Veo que no eres italiana – negué con la cabeza – yo tampoco – sonrió. Cambié la mirada algo cohibida. No debería estar hablando con un desconocido pero algo me hacía ignorar esa advertencia.
¿Me darás mi brazalete? – pregunté con una sonrisa – es importante para mí – el chico entrecerró los ojos un instante.
Te propongo algo – dijo con seguridad – si me dejas acompañarte y luego invitarte a comer unos panqueques, te devolveré tu brazalete intacto – su sonrisa fue contagiosa y reí.
No debería aceptar invitaciones de desconocidos – aclaré cruzándome de brazos – y menos en otro país – su ceja se levantó.
Pero si me dejas hacer eso, ya no seré un desconocido – reí.
¿Cómo puedo creer que no me harás algo malo? – pregunté con curiosidad, el chico sonrió.
Te dejaré llevar mi cédula de identidad en tu bolso , entonces, si llego a hacer algo malo, tendrás mis datos para denunciarme, además, no te arrepentirás de salir un rato conmigo – reí y noté que no estaba bromeando. Me entregó su cédula y la miré rápidamente. Su nombre era Ian. Guardé la cédula y lo miré sin saber qué hacer. Comenzamos a caminar y me detuvo otra vez.
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Te encontré en Roma.
Romance'' Si la vida te da oportunidades únicas, debes tomarlas. Son como aventuras que tatuarás en tu memoria''.
