Parte sin título 21

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Me miró y quedó impactado por minutos. Sus ojos no se movían y su boca estaba abierta. Sonreí levemente y me quedé de pie sin saber que hacer exactamente. ''Bésalo'', gritaba mi mente pero decidí ignorarla.

Diana – dijo aún en shock.

Corrección, Teresa – burlé. Él no sonreía. Estaba en un trance.

¿Cómo? Tú, acá, ¿Qué? – se puso de pie totalmente confundido.

Vine a hablar contigo – dije acercándome – usé mis ahorros para renovar mi auto – llevó su mano justo a la frente y suspiró.

¿Por qué? Te expliqué en la carta – habló asustado.

¿Y piensas que eso es suficiente Martin? – pregunté molesta – quiero escuchar todo de tu boca y saber una sola cosa – me acerqué – nosotros... - la puerta se abrió y entró el padre de Martin con una chica alta de cabello pelirrojo. Martin cerró los ojos unos segundos totalmente preocupado. ¿

Martin, viene a verte Kate – me quedé en silencio – recuerden que tienen que ver los asuntos de la boda – ahí. En ese segundo, mi corazón se aplastó en el suelo. Sentí como me desvanecía y me quebraba en mi interior. Miré a Martin sin comprender y el miraba a otro sitio totalmente estresado – ¿no vas a venir a saludar a tu novia? – otra puñalada en mi pecho. La chica se acercó y lo abrazó con fuerza. Miré al suelo y tomé mucho aire. Me acerqué a Martin y lo miré a los ojos.

Fanculo stupido – escupí las palabras totalmente molesta. La chica alzó una ceja y negando con la cabeza, me giré caminando hacia la puerta. El padre de Martin miraba la escena confundido y sin mirar atrás , seguí mi camino. Jodido Martin. Jodidas ilusiones. Jodido amor.

Sin pensarlo, tomé el primer taxi que encontré y le di el nombre del Hotel. Mi ánimo estaba por el suelo y ahora sí podía aceptarlo. Martin no era mío. Martin fue algo pasajero que no volveré a ver ni a encontrar. Entré al hotel y me lancé sobre la cama a llorar con fuerza. Sentí como mi pecho dolía y mis pulmones se exprimían con fuerza. Abracé la almohada y dejé que mis lágrimas salieran con libertad. No podía dejar de repetir en mi mente la escena de Martin abrazando a esa chica pelirroja. Ella se veía feliz, orgullosa de tenerlo en sus brazos, impaciente por usar un vestido blanco y llevar a Martin de la mano con una argolla en su dedo. Era tan injusto. Me puse los auriculares y dejé que la música me ayudara a sacar todo lo que sentía. Cerré los ojos. Martin...

Yp


Te encontré en Roma. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora