Parte sin título 14

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Martin- dije seria - necesitamos hablar - tardó unos segundos y me miró serio. Vaya mirada quita-aliento.

¿Qué necesitas? Estoy ocupado- respondió con frialdad. Cerré los ojos y tomé mucho aire antes de hablar.

Necesito hablar contigo ahora- me había tomado muy enserio el papel de mujer ruda y valiente pero sabía que con una mirada o un toque suyo, caería en segundos rendida. Quitó la computadora de sus piernas y la dejó sobre la mesita que estaba en medio de los sillones. Se sentó bien y esperó que comenzara a hablar - ¿no crees que deberías darme una explicación?- miró al suelo y luego tomó mucho aire. Se veía tan lindo pero debía ignorar mis halagos hacia él.

Diana estaba ocupado - habló - ¿por qué no vas a ver otra película con tu amigo? - era cierto. Estaba celoso.

¿Esa es tu respuesta? - continué - ¿crees que es agradable irte de vacaciones y ser tratada así? - el negó con la cabeza.

Tengo mucho trabajo que hacer y poco tiempo - habló - tengo que entregar un informe mañana y no he avanzado mucho - sentí como mis ojos se humedecían pero no quería llorar en frente de Martin. Tenía que aguantar.

¿Qué te hice?- pregunté.

Nada- contestó con frialdad.

Deja de mentir- agregué.

No me molestes - se puso de pie y me miró fijamente.

¿Quién demonios es Miranda? - pregunté.

Eso no te debería interesar - dijo acercándose.

La mencionaste ese día - respondí de vuelta - dame la cara y dime todo de una vez - su mirada estaba fija en la mía y podía sentir su enojo.

Diana, déjame en paz por favor- eso fue una amenaza mezclada con un gruñido.

Estás loco - dije girándome molesta.

Fanculo! Non voglio vederti. Non dovrei ottenere le mie speranze. L'amore è stupido. Fanculo tutto. amore, cazzo - exclamó enojado. Lo único que entendí en su frase fue ''Jódete'', ''Amor'' y ''joder'' , otra vez. Subí las escaleras triste y desilusionada. ¿Qué le está pasando?. Maldita Miranda desconocida. Me intrigaba saber quién era.

Había llegado la hermana de Martin, Antonella, era muy agradable y con mucho estilo. Tenía el cabello rubio, la misma sonrisa de Martin y una mirada totalmente curiosa. En la cena no cruzamos miradas con Martin y al parecer, Marie le había advertido a su hija que no comentara nada acerca del silencio entre nosotros.

¿me extrañaste tontuelo? - preguntó la chica pasando un brazo sobre los hombros de Martin. El sonrió levemente.

Si - dijo mirándola - ¿sigues con ese tipo, Julio? - ella asintió y comenzó a reír.

Llevamos un año ya - habló - iba a venir con él pero está trabajando en un proyecto algo importante - Martin asintió con la cabeza. Me sentí incómoda.

Ya vuelvo- dije parándome - con permiso - subí las escaleras y entré al baño. Esto era tan incómodo. Odiaba no poder hablar, tocar o ver la mirada tierna de Martin hacia mí. Por la noche, Antonella me ofreció acompañarla a beber algo al centro. Acepté, podría conocerla más y distraerme un poco. Me arreglé y bajé las escaleras lentamente. Martin estaba hablando con ella y de un segundo a otro, ambos me miraron fijamente. Martin sacudió mis pensamientos y mi corazón con la intensa mirada que estaba recibiendo de sus lindos ojos.

Ten cuidado - le dijo a su hermana - cualquier cosa me llamas - ella sonrió y acomodó su cabello rubio.

Martin, ya, relájate - burló. Abrió la puerta y salí con ella. Fuimos a un local que al parecer ella conocía. Nos sentamos en la terraza y mi cabeza seguía enviando dudas a mi boca.

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