Hola- dije volviendo a mirar mi bolso para evitar que me viera con mi rostro color tomate – estaba segura de que las llaves estaban acá – hablé abriendo los bolsillos. Se acercó y me ayudó a guardar mis cosas en el bolso. Me sentí nerviosa automáticamente.
¿Cómo lo pasaste? – preguntó mientras yo ponía mi teléfono en el bolsillo exterior. Sonreí.
Muy bien – hablé despacio. Era increíble como mi forma de ser cambiaba. Me sentía nerviosa, intimidada pero al mismo tiempo, amaba esa sensación que sólo Martin me causaba.
Veo que cambiaste de guía turístico- alzó su mano para ayudarme a ponerme de pie y me miró a los ojos fijamente. Sonreí.
Quizás- respondí- fui al ''Foro Romano''- comenté pero Martin no soltaba mi mano. Simplemente me escuchaba y me miraba intensamente – y tomé muchas fotos – seguí hablando sin darme cuenta porque estaba tan nerviosa que no podía controlar mi boca- el lugar es fantástico y el almuerzo estuvo genial, sobretodo el trago que bebí cua...- de un segundo a otro como una ola al reventar, me tiró del brazo y estampó sus labios con los míos, creando una explosión de sensaciones. Mi cuerpo había quedado pegado al suyo y su mano acariciaba suavemente mi mejilla. ¿Por qué le estoy siguiendo el beso? Eso no lo podía responder porque ya me había dejado llevar olvidando todo ese odio que sentía. Claro, no era odio pero no podía llamarlo de otra forma. No había espacio entre los dos y eso fue lo que me dejaba sin aliento. Sentir su perfume y presencia me hacían olvidar todo lo que pasaba alrededor. El beso se fue intensificando y pasé mis dedos por su cabello, acariciándolo con rapidez porque honestamente eso crecía y no podía detenerme. ¿Quién le dio el control de mi cuerpo a Martin? Pasó una de sus manos por mi pierna y me levantó con fuerza para que el beso fuese aún mejor y claro, lo era. Se acercó a la casa y me apoyó de una pared para poder mirarme a los ojos.
Yo sigo siendo tu guía – su pulgar acariciaba el borde mis labios- y por más que lo niegues, lo seguiré siendo – tomé mucho aire con el corazón a mil kilómetros por segundo. Estaba en un trance aún.
Tú te alejas – hablé con mis manos sobre sus hombros –tú y tus cosas italianas que me dejan confundida – sonrió y llevó su mano a mi mejilla, quitando mi cabello del costado y acariciando suavemente.
Yo no me he alejado Diana, tú me has estado evitando – miré a otra parte porque sus ojos me acusaban automáticamente – te alejas cuando no puedo dejar de pensar en ti – alcé las cejas y lo miré sorprendida. Se acercó a mis labios otra vez, envolviéndome en su hechizo y cegándome ante la realidad. Era de esos besos inexplicables y tan irresistibles que no puedes razonar ni pensar con claridad. Caminó hasta la puerta de la casa mientras mi bolso colgaba en mi brazo. Cerró la puerta con cuidado y no dejó de besarme con necesidad. Era como un beso apasionadamente necesitado, ambos nos necesitamos, nos exigíamos y no aguantábamos las ganas de sentirnos. Sus manos acariciaban mi cabello y mi cuello, causándome miles de sensaciones diferentes. Llevé mi mano a su brazo con cuidado mientras que mi otra mano descansaba en su pecho. Subimos las escaleras entre besos y sonrisas. Cuando llegamos a mi habitación, Martin me acomodó sobre la cama y apoyándose sobre mí, susurró en mi oído.
Aunque intentaras evitarme, no te ibas a escapar tan fácil bella ragazza – lo miré a los ojos y luego a los labios - i baci più irresistibili – no entendí lo que dijo y sonreí – sólo bésame- rió acercándose a mi boca. Luego de unos cuantos besos tiernos y roba-aliento, besó mi mejilla y mi frente para luego acercarse a la puerta de la habitación – descansa ragazza, has paseado bastante hoy y ya te quité suficiente energía , buenas noches – me guiñó un ojo y cerró la puerta. Ahí estaba yo, sin palabras, mirando la puerta con mi cabello despeinado y mi mente hecha un desastre. Caí sobre la cama y cerré los ojos sonriendo al recordar todo lo que había ocurrido. Sentí como golpeaban la puerta y abrí los ojos lentamente. La luz del día hacia más difícil la tarea de ver bien luego de haber dormido como un tronco. Me levanté y arreglé mi cabello. Era Marie.
Buenos días cariño – sonrió dulcemente - ¿esto es tuyo? – tenía mi bolso en sus manos. Claro, se debe haber caído anoche y lo olvidé por completo. Sonreí torpemente y mis mejillas estaban levemente rosadas. Lo recibí.
Sí, gracias Marie – reí – que despistada soy – dije con timidez. Ella sonreía tan tierna como siempre.
Te espera el desayuno abajo, puedes ducharte con tranquilidad – asentí y agradecí cordialmente. En la ducha, recordé otra vez lo que había ocurrido la noche anterior y sentía un cosquilleo en mi abdomen al reproducir la imagen en mi cabeza cien veces. Me vestí y luego de maquillarme un poco, bajé las escaleras con curiosidad. ¿Estaría Martin abajo? Había comida en la mesa y cuando me iba a sentar, una mano tocó mi hombro suavemente. Me giré sorprendida.
Buenos días signorina sogno – Martin estaba sonriendo mientras me miraba a los ojos.
Buenos días – respondí con timidez. Comí mi desayuno mientras él hablaba por teléfono. Llevé la taza con café a mi boca mientras mis ojos se escapaban hacia el rostro de Martin. Estaba usando traje, lo que me sorprendió porque estaba muy formal y arreglado.
In un'ora – decía por teléfono – sì, Sono molto preparato – su mano jugaba con una cuchara mientras que miraba hacia el jardín - Farò una festa – reía – benne, una ragazza molto carina- me miró y sonrió - Sì, parliamo più tardi – tocó la pantalla de su teléfono y lo dejó sobre la mesa riendo.
Bonito traje – dije llevando la taza de café a mis labios. Martin sonrió.
Tengo una entrevista de trabajo para una gran compañía – me alegré por él – y quiero dar una buena impresión – reímos.
Me alegro mucho por ti – dije con honestidad. Él ladeó su cabeza y me miró de arriba abajo lentamente.
Apropósito, lo había olvidado, si me va bien hoy, iremos a celebrar – dijo con seguridad.
Suena genial, Marie no me mencionó algo así – el negó con la cabeza.
Si me va bien, almorzaremos con mi madre y después, tendremos todo el día para los dos y no permitiré que lo niegues porque ya lo planeé – reí emocionada y negué con la cabeza. Una tarde y noche sólo para Martin y yo. Suena emocionante.
Bien, acepto – dije sonriendo – todo depende de tu resultado hoy – dije con burla. El miró su reloj, se puso de pie y se paró a mi lado.
Haré lo posible, no para quedar en la compañía,si no que para celebrar contigo hoy- besó mi mejilla y fue al patio paradespedirse de Marie. Me quedé helada en la silla mientras mi corazón volvía alatir a la misma velocidad que la noche anterior. Wow, y eso que sólo fueronpalabras������4�YE���
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Te encontré en Roma.
Romance'' Si la vida te da oportunidades únicas, debes tomarlas. Son como aventuras que tatuarás en tu memoria''.
