Último día en Roma pero primer día de una locura que jamás pensé que haría. Ocupé mis ahorros para renovar mi auto para comprar un pasaje a Estados Unidos. Estaba decidido, iría a buscar a Martin con Ian, lo encontraría y le diría todo lo que siento y en italiano. Practiqué bastante las frases y el acento, Antonella me ayudó con el vocabulario y con la dirección de la empresa de su padre. Nunca dejaría de agradecerle a ella y a Ian por hacer esto. Ian no había tenido problema porque el ama viajar y quería ir a visitar a un amigo suyo. Estas cosas se dan una vez en la vida y debía tomar esta oportunidad para no volver con el peso en mi pecho. Le conté a Marie que iría a hablar con Martin y a mis padres les expliqué que iría a ver a la hermana de Marie, lo cual , claramente era una mentira.
Vuelo a Atlanta a las once y treinta de la noche. Era momento de despedirme de Roma y su magia. Era hora de decir ''Hasta luego'' a una ciudad que me ilusionó, me regaló risas, me entregó momentos asombrosos y que me hizo sentir una de las personas más afortunadas del mundo. Roma había cambiado mi vida, mi forma de pensar, mi forma de querer y mi forma de mirar los detalles. Había aprendido miles de cosas, palabras nuevas, recetas, historias y formas de sonreír. Sé que aunque el tiempo pase, jamás olvidaré aquella imagen del atardecer de Roma, grabado en mi memoria y en mi corazón, tal como Martin en mi alma. Gracias Roma.
Abracé con fuerza a Marie y a Antonella, agradeciéndoles mucho por todo. Mientras me llevaban al aeropuerto, miré todo el trayecto, disfrutando la vista por última vez. Teníamos todo listo y sólo había que esperar el llamado por los parlantes para subir al avión.
No le avisaron a Martin ¿cierto?- pregunté preocupada. Ambas negaron con la cabeza.
Que tengas un buen viaje – dijo Antonella abrazándome con fuerza – tienes mi número, puedes llamarme cuando lo desees, siempre estaré aquí para ayudarte – la miré y me sonrió – suerte querida – volví a abrazarla y susurré un ''gracias, estaré para ti también''. Me acerqué a Marie.
Te deseo suerte cariño – dijo Marie acariciando mi brazo – recuerda esto, si no funciona como esperabas, siempre será una lección para tu vida – asentí – fue más que un gusto tenerte acá y espero que mi hijo razone cuando te vea – sonreí – eres una chica muy linda Diana y además, muy buena – acarició mi cabello – aprovecha tu juventud y lánzate a las aventuras porque así, tendrás miles de historias entretenidas para contarle a tus nietos – reímos – gracias por haber hecho sonreír tanto a mi hijo y gracias también por aceptar mi invitación – acarició mi brazo – Roma siempre estará esperándote – me emocioné más de la cuenta y volví a abrazarla.
Gracias- dije con mi voz algo distorsionada por la emoción – muchas gracias Marie, ha sido una aventura increíble y estoy segura de que me esperan muchas más – sonreímos – gracias por tus sabias palabras y tu ternura, le diré a mi madre que no se equivocó, ella me dijo que eras grandiosa – Marie se emocionó – ustedes dos y Martin son incomparables – Antonella sacó una sonrisa débil – gracias – la volví a abrazar con fuerza.
Vuelo a Atlanta, Estados Unidos a las once y treinta la noche, a abordar – dijo una voz en italiano y luego en inglés. Alcé las cejas y abrazándolas por última vez, besando sus mejillas y tomando mi bolso, caminamos con Ian hacia el lugar donde mencionaba la voz por los parlantes. Sacudí mi mano en forma de ''nos vemos'' porque para mí, no era un adiós. Subimos al avión y nos acomodamos. Miré por la ventana y suspiré. ¿Qué locura estoy a punto de hacer? Ian tomó mi mano por unos segundos y la apretó. Agradecía mucho el apoyo que me estaba entregando y tenía más que claro que jamás encontraría un amigo como él. Cerré los ojos y suspiré, reproduciendo cada momento con Martin en mi mente. Sin duda, sería una locura para recordar.
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Te encontré en Roma.
Romance'' Si la vida te da oportunidades únicas, debes tomarlas. Son como aventuras que tatuarás en tu memoria''.
