—No es como allá — susurra la chica a mi lado mientras se columpia un poco, yo solo la observo — pero está bien. Supongo.
—¿Quieres volver?
—¿Tu no?
Sus lindos ojos conectan con los míos. Ambas cometimos un error grabe, uno del que ambas nos sentimos terriblemente avergonzadas. Si nos quedábamos en el pueblo en donde nos criamos, nos terminaríamos matando, pues a las personas que hacen lo que nosotras hicimos, nadie las quiere.
—Tal vez... — cierro los ojos y recuerdo la mirada de aquella inocente persona — pero por el momento no. Siento que acá vamos a estar bien.
—Eso espero... — susurra ella deteniendo el columpio — pero ¿y si alguien de por aquí lo llega a saber?
—Es diferente Angela — tomo una gran bocanada de aire — estamos en una ciudad, aquí va a ser más difícil que nos odien por algo como lo que hicimos... es más fácil que las personas se olviden y teniendo en cuenta que nadie nos conoce, estaremos bien.
Las dos nos quedamos en silencio observando el vacío parque que se encuentra cerca de donde ambas vivimos. Hemos decidido comenzar de apoco, e ir alejándonos poco a poco. No queremos perdernos el primer día estando aquí. Cristóbal se burlaría por siempre de mí.
—¡Hola! — ambas pegamos un brinco en nuestro puesto y miramos al chico que se ha puesto delante de nosotras — pero que lindas — nos sonríe — y por eso mismo, las quiero invitar a una fiesta ¡tienen cara de querer ir a una! — nos extiende un papel, su sonrisa es muy radiante — ¡las estaré esperando! Les aseguro que lo van a pasar genial.
Sin más, el chico se marcha corriendo en dirección a una pareja de amigos que camina por la vereda de al frente.
—Bien — ríe mi amiga — dijimos que íbamos a empezar lento y todo eso, pero ¿Qué te parece ir a una fiesta? — mueve la hoja delante de mis ojos, tiene una sonrisa maliciosa en sus labios.
—No me parece una tan mala idea — niego con la cabeza mientras ambas reímos — pero debemos prometer no beber tanto y comportarnos. No quiero comenzar mal aquí.
—Te entiendo y tranquila, todo va a estar bien.
Dos horas después, nos volvemos a juntar para marcharnos a la fiesta a la que fuimos invitadas por un completo desconocido. Lo bueno de tener teléfonos, es que poniendo la dirección que sale en el papel en el GPS, te sale marcado el camino que tienes que recorrer para llegar sin la necesidad de pedirle a alguien que te lleve.
—No queda muy lejos — susurra Angela — podemos ir caminando.
—Vamos entonces.
Al llegar a la casa, nos percatamos de que ya hay mucho movimiento afuera, y eso que recién son las nueve de la noche. Las fiestes comienzan temprano por aquí al parecer. Al entrar, chocamos con un grupo de chicas, las cuales nos observan de mala manera antes de marcharse a otra parte.
—Como si fuera nuestra culpa de que ellas se quedaran como estúpidas paradas en la entrada — grita en mi oído mi compañera.
Niego con la cabeza y ambas caminamos hasta la improvisada barra de licores que el dueño de casa ha puesto. Pedimos dos tequilas y lo bebemos enseguida.
—¿Bailamos? — señalo la pista de baile y ella acepta.
No recuerdo muy bien cuanto tiempo pase bailando con Angela, ni mucho menos cuando termine aceptando la invitación de un chico a hacer lo mismo, solo se, que en estos momentos le estoy rogando a Chad para que se ponga de pies y sigamos divirtiéndonos.
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#1 Mis 5 Idiotas |Editando|
Teen FictionAmy Hemmer es una jovencita de sonrisa y mirada encantadora, pero entonces ¿Por qué la expulsaron de su antiguo colegio? ¿Por qué se vio obligada a abandonar todo lo que quería? Amy pasa de vivir en un pequeño pueblo a la ciudad, en donde tendrá qu...
