Capítulo 5.

217 17 7
                                        


Frunzo el ceño, convirtiendo mis manos en puños mientras escucho cómo aquella pareja se murmuraba idioteces románticas el uno al otro, ya transcurrido cinco minutos dentro del limpio y oloroso baño de la habitación de la pelirroja. Claro que por suerte, la nombrada no le correspondía a sus comentarios cómo se supone que una chica enamorada lo haría. Apenas y lograba fingir una risa y una palabra en acuerdo a lo que él le decía. No sentía lo mismo. Y esto estaba genial.

Casi tanto como la noche que habíamos pasado.

Sí, no tan sorpresivamente había despertado al lado de una jodidamente hermosa y desnuda Hayley Williams, quien se encontraba sonriendo de oreja a oreja mientras aún continuaba sumida en un sueño que parecía bastante bueno y relajante. Incluso despierta se sonrojaba al recordarle lo sucedido, sonreía con malicia y hasta me estudiaba de pies a cabeza cuando “inocentemente” me exponía por completo para ella. Aquella chica lo había disfrutado, no podía negarlo ni si quiera corporalmente, estaba satisfecha en todos los sentidos, e incluso… Deseaba más.

Y yo también deseaba mucho más de lo mismo que pasó la noche anterior. Muchas veces más.

Porque aunque puede sonar bastante irónico, a pesar de toda la droga que tenía encima y el poco alcohol que había ingerido, podía recordar cada detalle de lo acontecido. Lo cual  me parecía jodidamente bien.

Y joder, realmente me preguntaba cómo mierdas ella seguía intacta, y cómo yo tenía el estomago vacío después de todo.

La había devorado, totalmente, por completo. Había saboreado absolutamente cada rincón, centímetro y punto de su cuerpo. Literal. No se halla zona o lugar alguno en el cuerpo de aquella pelirroja por el que mis manos o lengua no hayan pasado. Ella había sido cubierta y tomada entera por mí, de la forma más brutal y ansiosa de todas.

Me había hecho cargo de años deseando su cuerpo, de años buscando igualar al menos la mitad de lo que ella lograba hacerme sin éxito, y ahora que por fin la tenía, pude pagar cada deuda y cobrar con gusto todos mis intereses. Ahora que por fin la tenía, me había encargado de deshacerla en mi boca, dentro de ella y con ella, sin misericordia ni suavidad.

La había hecho mía, mía por completo… Una vez más…
…Y ahora me encontraba dentro de su baño, escondiéndome del jodido rinoceronte que era su nuevo “novio”. Ja, bien hecho, Billie Joe. 

-¿Y entonces? ¿Quieres ir a desayunar ya? Pronto tendremos que partir devuelta a Los Ángeles, tal vez podamos compartir un poco más de tiempo tú y yo acá en Las Vegas.

La voz grave de aquel sujeto retumba en las paredes, y algo en mi interior arde con furia. Incluso después de no ser nada, al menos nada oficial para Hayley, mis celos no podían negarse en ningún ámbito ni momento.
Agudizo mi oído, y si fuese posible, casi creo poder traspasar la puerta de madera blanca.

-Oh… No lo sé, Chad. Realmente no me siento bien esta mañana. Quizás para cenar esta bien, ¿te parece?

Muerdo mi mejilla interior, comenzando a acalorarme más de lo usual por dentro.

-¿Segura? Me dijeron que te sentías mal anoche y por eso no pudiste hacer tu presentación.

-La de Paramore…

-Si, eso. Como sea, te veo entonces está noche. Ponte algo bonito, así podemos despedirnos de Las Vegas en mi habitación.

Abro mis ojos como platos ante aquella respuesta, y me obligo a mí mismo a guardar las fuerzas y el control, para no salir y joder al imbécil de Gilbert de una vez por todas.
Siento mi mandíbula tensarse por completo y convierto mis manos en unos forzados puños, mientras cierro mis ojos unos momentos, tratando de evadir la imagen que mi cabeza quería mandar como tortura, de una pelirroja y aquel sujeto juntos, en una misma cama. Simplemente no.

Interlude; Take Back.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora