Muerdo mi mejilla interior con obvio desagrado ante la imagen que se presentaba frente a mis ojos. Apenas pude ser capaz de mantenerme firme como sabía que debía, y no derrumbarme débilmente tal y como me estaba sintiendo en ése momento.
Odiaba verla así. Lo odiaba y odiaba más el que no pudiese hacer mucho al respecto.
Suelto un suspiro pesado y busco tomar la taza de café entre mis manos, alzándola con cuidado y haciéndola parte de mi giro por los talones, dándole la espalda a la cafetera para encararla.
Noto que ella desliza sus dedos por su cabellera naranja nuevamente, llevándola hacia un lado y juguetea con su labio inferior entre sus dientes mientras sus ojos caen tristes hacia su desayuno a medio comer sobre la mesa, notándose un tanto tensa, y preocupada.
Junto mis cejas, detectando esa amargura que se paseaba por mi pecho, y trago saliva con algo de dificultad para deshacerme de ése sabor.
Odiaba tanto verla así. Definitivamente, odiaba tanto verla así.
-¿No vas a acabarte tu comida?
Cuestiono, dibujando una suave sonrisa en mi rostro al mismo tiempo que llego hacia ella, sentándome en el puesto contrario al suyo, para darme una mejor vista.
Hayley apenas alza su vista hacia mí, haciendo una mueca de amargura con su expresión.
Sin disimularlo, me lamento en creces al verla así.
Sus ojos lucían apagados, con un leve tono rojizo alrededor de sus pupilas y llevaban debajo de ellos unas bolsas violetas que habían sido producidas después de la complicada y tortuosa noche que había vivido, y que yo viví junto a ella buscando desesperadamente poder ayudarle.
Estaba diez tonos más pálida de lo normal y sus párpados caían suavemente de vez en cuando, sin que ella se diese cuenta de su tan inmenso cansancio. Apenas se había molestado en vestirse con algo más que su pijama, apenas y lograba estar más aquí que en su mente.
Ella apenas y pudo pronunciar palabra concisa y clara cuando llegó a mí con gruesas lágrimas rodando por sus mejillas, y espasmos haciendo posesión de su espalda, ayer por la noche.
Me comentó que había estado visitando a su mejor amigo por una extraña crisis vacilante y que a pesar de que todo se había solucionado con aquel asunto, lo peor tuvo que llegar después con aquella llamada de su representante, avisando que perdían a dos de los miembros de su banda, repentinamente.
O al menos eso fue lo que pude entender entre susurros entrecortados y balbuceos constantes.
Estaba devastada, la veía así y no cabía duda. Yo estaba devastado por verla así y eso era innegable.
No podía culparla por no recuperarse rápidamente, menos por sentirse así.
No importaba cuánto odiase al jodido imbécil de Josh Farro, o cuánto quisiera hacerlo desaparecer, fuera de eso era guitarrista de Paramore y su hermano, baterista. Dos piezas increíblemente claves en un grupo musical que además, está en su punto. A ella le dolía el cambio, como a todos los demás. Era totalmente comprensible.
Pero para mí ya comenzaba a ser malditamente insoportable presenciar la caída de aquella pelirroja que amo como la mierda, aunque sonase putamente idiota.
Me estaba jodiendo quizás tanto como a ella, y ya incluso estaba siendo afectado físicamente con un terrible dolor de cabeza por tratar de pensar entre miles soluciones para su problema.
Que a pesar de todas las respuestas que podía darle, no podía hacer nada si la decisión no era mía, si no de los que estaban abandonando.
Era malditamente frustrante, como jamás lo había sido para mí antes.
-No tengo hambre.
Me responde, y su inferior se extrae un tanto de su boca, mientras niega con su cabeza en un movimiento casi inexistente, encogiéndose de hombros para mí.
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Interlude; Take Back.
FanfictionDicen que el tiempo lo cura todo, y que las vueltas de la vida pueden ser más repentinas de lo esperado. Pero Billie y Hayley siempre subestimaron esto, sin si quiera detenerse a pensar qué pasaría después de sacar de su vida al otro, o si acaso re...
