Junto mis cejas, estudiando con detenimiento cada dato que aquel fino papel en mis manos portaba, y mordisqueo mi labio inferior mientras compruebo la fecha exacta en la que habíamos llegado a Los Ángeles, California aquella tarde. Siento algo deslizarse por el puente de mi nariz y con algo de fastidio devuelvo mis lentes a su posición inicial, para alzar mi vista y echarle un vistazo al chico frente a mí.
Casi puedo mirar el reflejo de mis ojos rodando, cuando noto sus pies brincar en el mismo lugar sin casi nada de impulso, al mismo tiempo que sus ojos se balancean de un lado a otro, nerviosos.
-Vamos, mi amor. Todo irá bien, calma.
Busco tranquilizarlo, y obtengo como respuesta una mirada un tanto insegura, junto a un encogimiento de hombros y un suspiro.
-Lo siento. Es que este bigote da una picazón que, joder...
Frunzo el ceño con ligereza, mientras una sonrisa se dibuja en mis labios fugazmente cuando busco analizar el disfraz improvisado que habíamos conseguido con ayuda de Taylor a último minuto.
Podía dar un poco de risa para quienes nos reconocieran, pero eso era casi imposible.
Si bien, Billie tenía pegado a su rostro un mostacho bastante peculiar, casi dos tonos más claro que su espesa melena negra cubierta ahora por un gorro gris y junto a él, una muy pequeña barba en corte “triangulo” debajo del labio inferior. No podía entender muy bien lo “diferente” que lucía, la verdad. Según Taylor era porque yo lo conocía demasiado bien como para identificarlo hasta debajo de un gran traje de pizza. Pero aún a pesar de ello, seguía viéndose hermoso ante mis ojos.
Por mi parte, había escogido con rapidez unos jeans ajustados azules, una camiseta holgada mangas largas y mis lentes de lectura junto a una gorra de baseball. Era simple pero nadie podía descubrirme de ese modo. No es como si mi flequillo diese a relucir demasiado mi rostro y lo que restaba de él se lo llevaba por completo mis gafas.
-Es lo que debemos hacer para que no nos persiga la prensa, Billie.-Murmuro, doblando los papeles en mis manos y busco dedicarle una sonrisa fugaz a través de los cristales.- Es el precio de ser estrella, cariño.
Billie suelta un bufido, acelerando los saltos en su lugar.
-Es el precio por meternos en este absurdo plan.
-Billie, no…-Exhalo pesadamente, observando cómo desviaba su atención a cualquier parte y cierro mis ojos por unos momentos, analizando bien lo que diría a continuación.- Es la mejor y única opción que tenemos ahora. Vamos, piensa en lo bien que saldrá todo al final y en todos los daños que te ahorrarás con esto.
Sus ojos encuentran los míos, y de pronto se detiene, manteniendo sus dedos escondidos dentro de los bolsillos de su abrigo.
-¿Daños? Hayley, yo ni si quiera sé cómo mierdas la policía se ha enterado de esto. Joder, he sido tan cuidadoso todos estos años, lo digo en serio. La única vez que he salido en publico de ese modo ha sido después del festival pero ni si quiera había ingerido sustancia ilegal. Tan sólo fue un maldito momento de borrachera y cigarro. Sólo eso. No entiendo cómo mierdas es que me han investigado desde que llegué a Las Vegas, no pueden tener a un maldito vidente para saber que estaría así.
Trago saliva, encogiéndome de hombros y suelto un pesado suspiro, mirándolo con cierto temor. Había estado actuando como neurótico desde que nos habíamos enterado que los agentes policiales estaban tras él, y sabía que debía ser muy cuidadosa a la hora de hacerlo razonar. A veces ni si quiera quería hacerlo.
-Tal vez no fuiste tan cuidadoso como crees…
-Por la mierda, pelirroja. Puedo estar loco pero sé lo que digo.
ESTÁS LEYENDO
Interlude; Take Back.
Fiksi PenggemarDicen que el tiempo lo cura todo, y que las vueltas de la vida pueden ser más repentinas de lo esperado. Pero Billie y Hayley siempre subestimaron esto, sin si quiera detenerse a pensar qué pasaría después de sacar de su vida al otro, o si acaso re...
