Capítulo 12.

195 10 2
                                        

Inhalo con fuerzas pero dificultad por mis fosas nasales, haciendo un sonido un tanto desagradable dado a la leve mucosa que atoraba las cavidades, y cierro por unos momentos mis ojos con presión, notando escurrirse por mis pestañas, la humedad que portaba en mis pupilas con ansiedad, y algo de preocupación.

Llevo mis dedos hasta la parte inferior de la punta de mi nariz y deslizo los mismos por aquella zona, tomando con firmeza la taza de café a medio beber envuelta en mis manos, mientras me quedo observando un buen rato el líquido oscuro con el vago reflejo bailarín de mi silueta, sin encontrarle forma ni sentido todavía. Aunque tampoco ponía mucha atención a esto.

Extraigo mi lengua unos instantes, logrando hacer contacto contra mi agrietado labio inferior, y me permito con molestia humedecer el mismo, lo suficiente para que el suspiro que salía de mi boca no me desagradara tanto con la sensación. Ya estaba un tanto fastidiada de la heladez de mi aliento, pero honestamente tampoco podía hacer mucho por ello. Como tampoco por éste asunto.

Vuelvo a cerrar mis ojos, y ésta vez nuevas gotas de sal se suman a mi café.

–Hayls.

Oigo que llaman a mi nombre, y como si fuese un reflejo me volteo hacia el lugar donde provenía aquella voz ronca, pestañeando un par de veces para poder aclarar mi vista y apartar más lágrimas de la misma, que la obstaculizaban.

–J-Jeremy...–Susurro en un dañado hilo de voz, y aclaro mi garganta sintiendo un poco de flema colarse en ella, mientras una casi inexistente mueca de molestia se dibuja en mi rostro.– ¿Qué haces aquí?

El chico gira su rostro hacia su lado derecho, juntando sus castañas cejas con curiosidad, y puedo detectar una de las comisuras de sus labios torcerse fugazmente, antes de que una pesada exhalación se escape de sus pulmones, y su cuerpo se inclinase para sentarse junto a mí, consiguiendo que el mueble bajo nosotros se hundiese en un plástico sonido, mientras algunas gotas de café salpican sobre mis jeans, notándose tibio cuando traspasan la tela y la manchan sin causarme preocupación alguna.

–Taylor se ha encargado de avisarnos. A todos los de la banda. –Responde, y veo de perfil su rostro dirigido hacia mí con educación, pero no le correspondo, volviendo a quedar esclava del marrón en mi taza.– Pero los Farro no han podido venir.

No hay sorpresa ni respuesta para aquello último.

–¿Alguien más se ha enterado de esto? –Inquiero, saboreando la salada heladez que comenzaba a secarse sobre mis mejillas.– ¿Saben que él está aquí?

Jeremy niega lentamente, tensando sus labios en su cierre y poco a poco le permito a mis músculos relajarse al menos por unos segundos, repitiendo aquella respuesta gestual una y otra vez para mis adentros.

Era un punto a nuestro favor, uno que ya había querido ganar desde hace unas horas, cuando todo inició; Nadie sabía lo que había ocurrido, por lo menos nadie lejano. Era un secreto que todavía podía ser definido como "nuestro", por suerte. Mucha suerte.

–Bien... Bien.–Comento, dejando caer mi cabeza hacia delante con fluidez, sin percatarme con mucho interés de que algunos mechones naranjas habían quedado sumergidos hasta la mitad en mi café, mojándose ligeramente y suspiro.– ¿Él lo sabe?

Por ésta ocasión me armo de valor para encararlo, y lo observo buscar mis ojos con momentánea duda, mientras sus cejas amenazaban con juntarse, y una fina arruga se traza sin pulso sobre su frente, justo cuando sus perlas claras se opacan un tanto por los párpados que cayeron con suavidad sobre ellas, unos milimetros.

–¿Te refieres a Chad? –Cuestiona, y no tengo que responder para dejarle a entender que estaba en lo correcto. Él se encoge de hombros, sacudiendo su cabeza nuevamente.– No. Al menos nadie le ha dicho. Hasta dónde yo sé.

Interlude; Take Back.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora