Capítulo 4.

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"Que se extinga la bengala que se acaba de encender..."

Muerdo mi labio inferior con fuerzas, mientras siento mi brazo dormirse temporalmente cuando éste se incrusta con dificultad y complejidad alrededor del cuerpo del ojos verdes, mientras él posaba el suyo sobre mis hombros, logrando que el peso del mismo aumentara repentinamente en un cincuenta por ciento, cuando trataba de mantenerlo en vertical, al lograr la gran travesía de ponerlo sobre sus pies y mantener el escaso equilibrio.

Faltaban aún como seis pasos para llegar a estar frente a la puerta de mi habitación, en el hotel donde nos tocaba dormir aquella noche. Pero por suerte, sólo tuve que subir el ascensor y caminar a través del pasillo, ya que nuestro mánager había organizado toda nuestra estadía dentro. Claro que era la de las cuatro habitaciones para los integrantes de Paramore, sin contar la pequeña y repentina presencia del vocalista de Green Day. Eso iba a ser un mínimo cambio... Mínimo.

-Puedes ayudarme, Billie Joe. Necesito que te sujetes de la pared mientras nos abro la puerta, por favor.

Murmuro sobre el oído ajeno, observándolo cabizbajo cuando suelta un quejido ante mis palabras, mostrándose ido aún. Sin embargo, transcurridos un par de segundos se aparta con torpeza de mí, y deja caer su cuerpo contra la pared, vacilando unos segundos en sus pasos.
Abro mis ojos como platos al mismo tiempo que extiendo mis brazos hacia él, temerosa de pronto de que éste fuese a caer, pero entonces lo veo conseguir quedarse quieto sobre sus pies y trago saliva, asintiendo lentamente para al fin comenzar a buscar con rapidez y manos temblorosas, las llaves dentro de los bolsillos de mis shorts y abrir dicha puerta sin querer tentar a mi suerte.

Con un click giro la manilla, y puedo soltar un pesado suspiro al empujar la puerta hacia atrás, dejándonos libre el paso.

-Ya, ven aquí.

Me giro hacia él, dando unos pasos para tomarlo de nuevo entre mis brazos como puedo, y libero un leve jadeo al sentir una punzada de dolor en mi espalda ante el esfuerzo que estaba realizando. Alzo mi vista para verlo unos momentos, y relamo mis labios con angustia ante la imagen del ojos verdes frente a mí, luciendo demacrado y destruido.

Me dolía verlo así. Me dolía saber que se encontraba así por mí. Debía ayudarlo.

Sacudiendo un momento mi melena deshaciéndome de mis ideas distractoras, me las ingenio ahora para dar pasos al frente y adentrarnos a la habitación, finalmente llegando a estar a salvo en unas cuatro paredes de un espacio bastante amplio y decorado.

No podía quejarme, la verdad. Era una habitación lo suficientemente grande para hospedar a toda la banda dentro.
Paredes salmón pastel con cortinas largas y extensas de telas gruesas, una alfombra cubriendo casi todo el lugar, mesas de noches, un juego de muebles junto a una mesa de centro al otro extremo del cuarto, frente a una pantalla plana del televisor e incluso un refrigerador y varios floreros falsos pero increíblemente llamativos alrededor.
Y lo más importante; La cama matrimonial envuelta en cojines y sabanas blancas de seda, perfectamente hecha y gigante. Tanto como para soportar una pijamada de cinco niñas hiperactivas.

Más aún para resistir a un Billie Joe. ¿Cierto?

-Vamos, Billie. Ya estamos cerca.

Comento con voz ronca y forzada, antes de acercarme a la cama y entonces poder empujar con suavidad su pecho, para verlo caer sobre la misma, extendiendo sus brazos alrededor. Billie gruñe con total molestia.

-Lo siento...-Hablo, relamiendo mis labios y rascando mi nuca con incomodidad.- Pensé que no caerías con tanta...

-Apaga la maldita luz, joder.

Interlude; Take Back.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora