Oía a lo lejos el aspa de un ventilador oxidado, al percatarme del ruido molesto vino consigo un dolor de nuca y cabeza indescriptible, mi olfato, mi oído fue retomando la realidad, mis ojos los abrí lentamente, estaba acostada sobre una superficie dura, con la cabeza hacia arriba, vi un techo de cemento mohoso, húmedo, fue cuando recordé lo acontecido instantes antes de mi boda. Me senté de forma violenta, me dolió la nuca, estaba tirada en el suelo, el lugar estaba muy sucio, había humedad por todos lados, había poca luz. Me levanté torpemente, estaba encerrada en una celda, fui directo hasta le reja
-¡AUXILIO! ¡AUXILIO!_ el lugar parecía estar desierto
-¿Ashlee?_ era la voz débil de Hazim que provenía del otro lado de la pared de hierro de mi lado derecho
-¡¿Hazim?!_ tantee desesperadamente la pared que nos separaba en búsqueda de algún pasadizo secreto_ Hazim ¿estás bien?
-Si..._ hizo silencio, su voz era de malestar_ ¿tú lo estás?
-Sí, me duele un poco la cabeza y la nuca
-Lástima que no pueda ayudarte con eso_ hubo un poco de humor en su tono esta vez, apostaría que había un destello de sonrisa dibujada en su rostro
-¿Sabes dónde estamos? ¿Quien nos trajo?
-No, me durmieron al igual que tú. Ellos saben quién soy, usaron una red de hierro, el hierro nos quema y nos debilita, supongo que por eso me encerraron en una celda forrada de hierro, no me siento muy bien, es como la kriptonita de Superman para nosotros
-¿Que querrán de nosotros?
-Si descubrieron que soy un djinn, mucho puedo imaginar que es lo que quieren. Tiene que ser alguien que te conoce Ashlee_ me quedé suspendida pensando en eso que me había dicho Hazim, ¿quién podría ser? Mis pensamientos fueron interrumpidos por la apertura de una puerta de hierro oxidada, el corazón se me disparó, unos pasos se aproximaban hacia nosotros
-Vaya, vaya... ya se despertaron nuestros huéspedes, Cliff_ sus rostros eran desconocidos para mí, el que hablaba era alto, corpulento, algo pasado de peso, barbudo, llevaba varias cicatrices en la cara, el otro era un niño, de unos 18 años. Me separé un poco de los barrotes hacia el interior de mi celda
-¿Que quieren? Si quieren dinero, por favor hablen con mi asistente, ella puede darles lo que quieran, no llamen a mi familia..._ pensar en mi familia me angustió un poco. El hombre corpulento rió invitando al chico a hacerlo
-Dinero niña... dinero... creo que el problema es el dinero... y otras cosas_ dirigió su mirada en esa última frase hacia Hazim, algo debió intentar Hazim, se escuchó el choque de unas cadenas contra el suelo_ oh, no, no genio de pacotilla, sabes que aquí "eso" no funciona
-Déjala en paz..._ dijo Hazim. El sujeto volvió a sonreír
-¿Dónde estamos?_ traté de quitarle la atención de Hazim
-Lejos de casa
-¿Cuanto llevo aquí?
-2 días_ esta vez respondió apresuradamente el chico, el hombre corpulento le dio un manotón por la nuca
-Te dije que solo yo hablaría_ se volvió hacia mi_ basta de charla, tienes cita con los jefes_ sacó unas llaves de su bolsillo para abrir el candado de mi celda
-¿"Los"?_ retrocedí aún más. Ambos entraron en mi celda y me tomaron por los brazos, me resistí
-¡SUELTENLA! ¡DEJENLA EN PAZ! ¡LO LAMENTARAN!_ se escuchaba la voz de Hazim del otro lado, se escuchaba furioso. Ambos hombres lograron encadenar mis manos en la parte trasera de mi cuerpo, me sacaron de la celda, fue cuando vi a Hazim a través de sus barrotes, estaba encadenado de manos y pies, tirado en el medio de su celda, estaba sucio, demacrado, pálido, barbudo
-Estaré bien..._ los tipos me halaron para no detenerme justo allí_ ¡...lo prometo!_ logré decir unos pasos más allá. Ambos me llevaban a rastras casi, era un lugar abandonado, salimos hacia un segundo salón, allí las paredes eran de concreto y no de hierro, sólo había luz artificial en el lugar y muy poca, busqué ventanas, puertas de salida, pero nada, solo habían muebles viejos y rotos, humedad, estantes vacíos, camillas y fue cuando mi mente dedujo donde estábamos, estábamos en un bunker, no sabía si podía asustarme más (supongo que sí). Fue corto el trayecto, entramos a una habitación pequeña, sólo había una silla de metal en el centro con una lámpara en el centro alumbrando la silla y logré una camilla en un costado, había un hombre en el fondo fumando, no lograba ver su rostro por la escasez de luz
-Amárrenla a la silla_ su voz me era familiar, eso me puso más nerviosa. Los dos sujetos obedecieron y me sentaron de mala gana en la silla y me encadenaron a ella, yo forcejee un poco_ ahora fuera los dos_ los dos hombres salieron de la habitación. Yo temblaba de pies a cabeza, las lágrimas me jugaron sucio
-¿Qui-quién eres?_ la voz me temblaba. Traté de voltear, pero la nuca me dolía, el hombre incognito seguía detrás de mí, escuché sus pasos acercarse, voltee hacia mi lado derecho con temor, fue cuando vi su rostro, sonrió al verme a la cara, tiró el cigarrillo al suelo y lo pisó
-Hola Ashlee..._ se puso frente a mí
-¡¿Tu?!_ no me daba crédito a lo que veía
-Si yo... ¿A quién esperabas?
-Derek, ¿qué ridiculez es esta? ¿Estas jugando conmigo?_ los nervios se transformaron en ira y obstinación, traté de liberarme de las cadenas, fue inútil, me lastimé la muñeca, quería golpearlo
-Creíste que siempre serias la victimaria...
-¿Qué quieres? ¿Dinero? Hagamos esto rápido, llama a Pamela, ella te dará el dinero que quieras, pero basta de esta estupidez, libéranos a Hazim y a mí ¡no metas a mi familia en esto!
-Hazim... Hazim... hombre encantador él, muy parecido a ti en cuanto a carácter, aunque entrenos, más divertido_ acercó su rostro al mío para decirme la última frase casi en modo de susurro, le escupí la cara, se la limpió con gracia seguido de una bofetada fuerte, mi nariz y mi boca empezaron a sangrar_ ya no eres tú la que está a cargo Ashlee, no puedes escapar, puedes gritar todo lo que quieras, nadie te va a encontrar aquí
-¿Quién te está ayudando?
-¡Oh! Claro... ya mi compañera debió llegar_ fue hasta la puerta y la abrió, sólo vi unas piernas largas con tacones rojos de muy buen gusto entrar, al ver de quien se trataba quise llorar
-¿Pamela...?

ESTÁS LEYENDO
Pide un deseo
FantasyNO LEER SIN HABER LEÍDO CIELO TIERRA E INFIERNO, CLARIDAD Y OSCURIDAD, METAMORFOSIS Y RENACER La insatisfacción corroe a Ashlee. Vive a la sombra de su mejor amiga y anhela poseer su vida, sin importar las consecuencias. Un viaje al lejano oriente l...