Hola querid@s lectores, gracias por la acogida de esta historia que espero no los decepcione aunque yo realmente la ame, cada capitulo sera subido por día solo espero que me ayuden con sus votos, dejen sus comentarios y compartan los sentimientos que tienen acerca de esta gran historia, sin mas palabras los dejo con el siguiente cap, disfrutenlo :)
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ÁNGEL
No tengo muy en claro qué fue lo que pasó en ese momento. Ni siquiera sé cómo fue que acepté ese juego que Danielle me proponía. ¡ERA VIRGEN!
Claro, un poco embarazoso ser virgen a los 17 años, pero tampoco iba a convertirme en una niñita estúpida que se lo daba al primero que se le cruzaba por enfrente... como seguramente hizo Danielle.
Pero, eso no importaba en ese momento. Ella estaba sentada en la barra de la cocina con sus piernas aferradas a mi cintura, besándome de la forma más apasionada que jamás haya probado.
El aire me faltaba a cada momento ―por la falta de experiencia― y ella liberaba mis labios los tres segundos necesarios para soltar el aire que me quedaba y tomar uno nuevo para continuar.
Ya había besado a otras personas, tampoco soy tan santa, pero sólo hombres, nunca una mujer a pesar de que estas me gustaran más que los primeros. Era extraño, pero sus labios me parecieron mucho más deliciosos que cualquiera. Me sorprendí cuando me descubrí a mi misma aferrando su cintura con una mano mientras la otra caminaba, "disimuladamente", hacia el cierre de su corset para soltarlo. No podía detenerme, era algo en su aliento, en su belleza, que me drogaba, me controlaba. ¿O era la adrenalina de la primera vez?
Vale, tampoco de forma tan dramática. Me gustaba lo que pasaba.
El sonido del cierre pareció excitarla. Soltó mi boca y levantó la cabeza sacando el pecho como si quisiera que sus senos salieran rápido de ahí.
Efectivamente. La blusa cedió más rápido y pronto tuve sus senos desnudos frente a mí. Tenían una redondez perfecta, como los que se ven en la televisión de esas actrices que se operan todo. Claro que Danielle no tenía nada operado, que yo supiera...
Por instinto la besé de nuevo, esta vez, bajando lentamente por su barbilla, su cuello y la clavícula hasta alcanzar uno de sus endurecidos pezones. Y ahí estaba la inexperiencia de nuevo...
Lo mordí como había visto hacer en varias películas y Danielle soltó un ligero quejido.
― Auh...― susurró cuando la mordí por segunda vez.
Dejé sus senos por la paz. Ya debía tener más que confirmado que yo era una completa novata. Mis manos, al verse desocupadas, fueron al único lugar restante: las piernas.
¿Qué hacia esta chica para ser tan perfecta? Tenía una piel tersa, como la de un durazno, pero a la vez firme. Ok, era una porrista, al menos debía tener unas piernas muy bonitas, era lo que más mostraba ¿no?
Como que mi acto la calentó mucho más porque la sentía temblar y aferrarse con más fuerza. Algo en mi respiración me indicó que yo también lo estaba.
En ese momento mis manos estaban apretando su cadera y los pulgares buscaban hundirse en ese hueso sexy que se le marcaba.
Algo empecé a buscar bajo su falda y cuando por fin lo encontré, la humedad me sorprendió y me excitó. ¿Así debía sentirme? ¿Qué era eso? ¿Segunda base? Nunca había llegado tan lejos con alguien. Menos mal que la puerta sonó o no sé lo que hubiera pasado en esa cocina.
― ¿Osita?― gritó un hombre desde la sala.
En tres segundos vi como Danielle se reincorporaba. Todas las expresiones que me indicaban estaba más que caliente desaparecieron. ¿Estaría fingiendo? Sus mejillas sonrojadas retomaron su color natural, su respiración redujo la velocidad e incluso sus labios, que se habían hinchado un poco por los besos, estaban como si nada.
― ¿Qué hace ese idiota aquí?― se quejó en voz baja bastante enojada.
La mire confundida. ¿Habría llegado su padre?
― Es Jhon, todavía no me regresa la llave de la casa― dijo como leyéndome el pensamiento, ¿acaso me salieron letreros?
Algo en mi cerebro le ordenó a mis manos que la volvieran a abrazar, yo no quería parar.
― Cálmate...otro día seguimos...― y sin esfuerzo se liberó de mi.
Mientras caminaba hacia la puerta de la cocina, se vestía sin problema. Incluso, subió el cierre de su blusa sin ayuda. Entonces, ¿por qué me pidió ayuda antes?
― ¡Estoy aquí amor!― exclamó medio abriendo la puerta.
No pude evitar sentir algo de rabia, y no comprendí la razón.
― Cambia esa cara de enojo o se dará cuenta― pidió colocando otro durazno en mi mano.
¿Cómo podía actuar como si nada? Yo estaba todavía demasiado caliente, quería seguir tocándola y besándola. Había dicho que la cita con su novio estaba cancelada y que él se iría con sus amigos. ¿Por qué estaba ahí justo en ese momento? ¿Sospecharía algo? Imposible... ¿o no? Pero si acababamos de "firmar" el contrato...
― ¡Cálmate!― ordenó y me di cuenta de que acababa de deshacer la fruta con mi puño.
Apenas Jhon entró a la cocina yo me giré y, dándole la espalda, fui al fregadero para lavarme la mano. En medio del agua pude escuchar algo de intercambio salival detrás de mí.
― ¿Y quién es tu... visita...?― preguntó el chico. Lo encaré.
En persona, Jhon Morrison, la estrella del equipo de baloncesto, no era tan alto como todos decían, o por lo menos yo no lo veía tan alto.
― Su nombre es Ángel Jhacomme, es mi amiga, tenemos prácticamente todas las clases juntas― respondió Danielle con total naturalidad.
Jhon me miró de arriba abajo como si fuera una pila de... de lo que ya sabemos.
― Mucho gusto― dije seca y con sonrisa fingida. La hipocrecía no era lo mío, pero concluí que era lo único que este ególatra se merecía por el momento.
La rubia le dio un codazo y este reaccionó.
― Hola, soy Jhon Morrison― me extendió la mano.
¿Por qué la gente saludaba así? Ignoré la mano y me giré de nuevo para seguir lavándome. Estaba toda llena de dulce.
― ¿No ibas a salir con tus amigos?― curioseó la porrista.
― No, David tuvo que acompañar a su madre al supermercado y los demás tenían citas con novias que no les cancelan a último
minuto― se quejó él.
Ella soltó la carcajada, metálica y burlesca. De reojo me fijé si Jhon se daba cuenta de que se le estaban burlando en la cara pero parecía que no.
― Lo siento, teníamos que estudiar para matemáticas, Ángel no entendía algunas cosas y me pidió que se las explicara― Danielle se colgó de su cuello y le dio un ligero beso en la mejilla.
Casi deseé ser él y eso no me gustó. ¿Qué diablos me pasaba?
― Será mejor que me vaya y los deje solos...― anuncié.
― Nos vemos mañana lindura, ¡te cuidas!― dijo la rubia sin soltar a su novio.
― Un placer conocerte Ángel― agregó el pelinegro.
No respondí y salí de la cocina.
Iba saliendo y recordé que mis cosas estaban arriba, así que cerré la puerta y me devolví por ellas. Cuando estaba bajando las escaleras, la mención de mi nombre en la cocina me hizo quedarme a escuchar.
― Es una cualquiera, ¿no podías trabajar con alguien más?― preguntó el basquetbolista.
― No es una cualquiera, es una buena chica, al menos no una zorra como el resto de mis supuestas amigas― respondió Danielle.
¿Me estaba defendiendo?
― Ok, entonces en una "don nadie"― insistió él.
― Hasta hoy...― corrigió ella.
¿De qué estaba hablando?
― ¿A qué te refieres con eso? No pensaras incluirla en nuestro circulo ¿cierto?
― ¿Por qué no? Soy la lider de MI círculo, puedo incluir a quien quiera cuando quiera― soltó con voz aniñada ―Además, soy la capitana de las porristas, para mucho eso significa que puedo hacer lo que quiera con quien se me antoje.
¿Cómo acababa de hacer conmigo?
― ¿Qué ganas con incluirla? Ella no hace parte de nuestro mundo, es diferente― ¡que idiota! Pero, por si las moscas, revisé no tener un tercer brazo del cual no supiera nada.
― Lo dices como si le faltara un ojo o tuviera la piel verde― curiosamente sonreí al escucharla defenderme ― es hora de rodearme de personas que valgan la pena, no como las zorras que tengo por "amigas" que sólo quieren mi puesto y mi novio― declaró convencida. Aunque lo último no lo creí.
― Sabes que nunca le pondría atención a ninguna de ellas...
― Lo sé, entonces, si me amas tanto, ¿puedes aceptarla como mi amiga?― la voz se le endulzo mucho más.
― Esta bien, confiaré en ti y tu juicio, pero sabes que las demás la someterán a la "prueba de iniciación" ¿cierto?
Me alejé de la puerta de la cocina aterrada. ¿Prueba? ¿Qué era esa gente? ¿Un circulo satánico? Probablemente, en otra situación, me habría parecido interesante.
― Yo me encargo de eso, soy la capitana ¿recuerdas?― sonó otro beso.
Escuché pasos y tuve que salir de ahí lo más rápido que pude. Se me fue un poco de fuerza cerrando la puerta, así que me escondí en un arbusto al lado de la puerta. Por el reflejo de la luz vi que alguien se asomó pero al no encontrar nada cerró la cortina y apago la luz.
Apenas llegué a mi casa mi mamá me miro tan mal como pudo. ¡Que fastidio!
― ¿Sabe cuándo tenía que llegar?― preguntó con ese tonito que tanto me molestaba.
― Sí― contesté y seguí derecho hasta mi habitación. No tenía ganas de pelear, iba concentrada en otra cosa.
Me saqué la ropa lo más rápido que pude y me metí a la ducha con agua fría. No podía quitarme esa sensación del cuerpo, ¡de las manos!, de lo que estuve a punto de hacer con ella, ¿o de hacerle a ella? Si cerraba los ojos sólo veía su expresión excitada, escuchaba sus gemidos bajos, sentía
su piel en mis manos y su sabor en mis labios. Nunca me había pasado algo similar con un hombre. Claro que nunca había llegado tan
lejos con ninguno.
Cambié el agua fría a caliente, hirviendo, y casi podía escuchar como mi piel se quemaba al contacto.
Apenas logré medio calmarme, salí y me acosté a dormir. Intentar dormir.
Al día siguiente, como por variar un poco, se me hizo tarde. No pude evitar, en la ducha, recordar lo sucedido la noche anterior, fue algo demasiado extraño. Acababa de conocer, en cierto modo, a Danielle y estuve a punto tirármela. ¿Sería eso normal en ella? De lejos se veia como una porrista común y silvestre, es decir, una zorra implacable, pero algo me hacía dudar. Sus encantos, ¿tal vez? Estaba segura de que yo no era la primera persona que ella manipulaba usándolos.
Casi me da un paro cardiaco cuando abrí la puerta del baño. Ahí estaba ella, con una blusa cuello bandeja negra entallada al cuerpo, una falda campesina blanca, tacones sandalia negros y una chaqueta blanca también.
― ¿Qué pasa? Parece que hubieras visto un fantasma― se burló tomándome del brazo para sacarme del baño y arrastrarme a mi habitación.
― ¿Qué haces aquí?― cuestioné cerrando la puerta y bajando la voz.
― Vine a recogerte― respondió como si nada.
― ¿Recogerme? ¿Quién te dejó entrar? ¿Quién te dijo cuál era mi habitación?― pregunté casi asustada.
― Tu mamá, parece una buena persona― contestó sonriendo.
― Sí, claro, con los desconocidos― me quejé.
Fui hasta el armario y empecé a buscar qué me pondría. Tal vez el mismo jean roto del día anterior, con una blusa a rayas blancas y negras, la chaqueta negra de siempre y las converse de siempre.
― Tu mamá parecía sorprendida cuando le dije que era tu amiga, ¿acaso no traes a tus amigos? Digo, todos me miraron raro
cuando pasé por el comedor...― comento acostándose en la cama con los brazos detrás de la cabeza. Sus pechos resaltaron un poco más.
― No, no traigo muchos amigos que digamos...― aclaré ― ¿Cómo supiste dónde vivo?― eso era más importante todavía.
― No te imaginas lo fácil que es para mi revisar los archivos de la escuela...
Después de ver su ropa me decidí por una blusa blanca con la bandera de un país en el pecho, la chaqueta negra, los jeans rotos del día anterior y unos zapatos a cuadros como escoceses.
― Mmm...ya veo...― murmuré.
Se hizo un silencio incomodo mientras me vestía. No me miraba como lo había hecho yo con ella.
― ¿Qué pasa? ¿Estás pensando que tal vez tu novio tenga razón y soy una "don nadie"?― disparé un tanto enojada por esa descripción de mi misma.
― Sabía que te habías quedado a escuchar...― sonrió grande ― y no prestes atención a lo que Jhon dice, papi todavía le maneja la vida― se mofó.
― ¿Entonces? ¿En qué piensas?― seguía sin mirarme. ¿Quería darme privacidad?
― Pienso en que hoy entraras en mi mundo y que la ropa que llevas puesta no me convence― reveló ahora si observandome y sentándose en la cama.
Me ofendí.
― ¿Qué tiene mi ropa?― analicé mi atuendo y concluí que no tenía nada de malo. La ropa estaba arrugada, pero sólo los nerds del club de ajedrez planchaban su ropa.
― Demasiado simple cariño...
Me ofendí más. Para cuando lo noté, estaba escarbando mi armario. Sacó otro jean, este era como un gris desteñido entubado. Me arrebató la chaqueta negra y me paso otra.
― Así está mejor― dijo mirándome de arriba abajo.
Al menos no intentó ponerme una falda...
Aquello se estaba volviendo extraño.
― ¡Hasta luego señora Gloria!― se despidió Danielle saliendo de mi casa.
― Chao ma'― dije saliendo después de ella.
Un BMW convertible negro estaba parqueado frente a la casa.
― ¿Vamos?― me invitó subiéndose y abriendo la puerta para mí.
― Debes estar bromeando ¿es tuyo?― se me caía la baba.
― ¿Acaso nunca pasas por el parqueadero de la escuela?― sonaba indignada.
Al llegar a la escuela muchos me miraron tan mal como podían. Me imagino que se preguntaban qué hacía yo, una "don nadie", en el carro con Danielle Bonnet. De ser ellos también me lo habría preguntado.
― Ok, tienes que prepararte, las primeras en intentar atacarte serán Ximena y Alexandra ¿las conoces?― inició mientras buscaba un lugar para aparcar.
― ¿Ximena Fortunatti y Alexandra Amsel?― me aseguré.
― Las mismas que ladran...― se burló ― en fin, ellas buscaran la forma de probarte, recuerda que soy la capitana de las porristas y ellas "las segundas al mando", la idea de que llegues tú a destronarlas no les va a gustar ni poquito, tratarán de humillarte en público o
de ofenderte con algún comentario― explicó.
― ¡Momento! No voy a entrar al equipo de porristas― aclaré.
― Nunca dije que entrarías al equipo― corrigió ― pero...estarás conmigo todo el tiempo, eso te dará poder y status en la escuela― agregó mientras salíamos del carro.
― ¿De qué estás hablando? Dijiste que sólo amigas con derechos― bajé la voz ― sólo sexo ¿no?
― Claro que sí lindura― se acercó y me besó como la noche anterior. Algo dentro de mi estomago se movió incómodo y cuando se detuvo me dejó antojada de más ― pero nuestros encuentros no serian posibles si te escondo, es mejor que estés a la vista de todos, así nadie sospechara de
nuestra "amistad"― manifestó como si llevara semanas planeándolo.
Miré hacia todas partes asegurándome que nadie nos viera. De nuevo me pregunté cómo había terminado en esa situación, ¿tanto drama por un
poco de sexo? Sexo que aún no teníamos, por cierto.
Suspiré profundo, no me quedaba más opción que seguirle la corriente. Si algo tenía claro era que es mejor ser amiga de Danielle que su enemiga.
― No te puedo cuidar todo el tiempo de las arpías, así que debes tener cuidado, generalmente usan el poder que yo les di
para atacarme y no dudaran en usarlo contra ti― continuó. Ahora salíamos del parqueadero subterráneo.
― Hablas como si tuvieran poderes sobrenaturales o algo así― me burlé.
― Son demasiado estúpidas para eso― replicó.
― ¿Y tu novio? Anoche no lo escuché muy convencido de que me incluyas en "tu circulo".
― Te cuidara cuando yo no pueda, no te preocupes.
― No entiendo, ¿Por qué necesito tanta protección?
― Mira Ángel, esto es como la realeza ¿sí? Yo tengo el poder junto con Jhon, somos quienes decidimos todo en la escuela, hasta la ropa que otros deben usar, Ximena y Alexandra son, aparte de novias, demasiado locas y posesivas, son "las segundas al mando", lugar que tu ocuparas ahora, claro que ellas no lo saben todavía, pero cuando empiecen a notarlo te harán la vida imposible― explicó de nuevo. Me seguía sonando estúpido.
― Esto es ridículo...― murmuré mirando hacia otro lado.
― Cuando veas lo que puedes hacer ya no te parecerá tan ridículo― dijo con seguridad.
Estábamos en la puerta hacia el edificio de los salones cuando caí en cuenta de algo.
― ¿Alexandra y Ximena son novias?― pregunté sorprendida.
― Sí, pero procuran mantenerlo oculto, se supone que yo no lo sé, así que tú tampoco― respondió abriendo la puerta.
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Friends with Benefits - TERMINADA
Teen FictionLos amigos con derecho no tienen reglas, no tienen limites, no hay obstáculos, es todo perfecto hasta que te enamoras. No es un tipo de romance cursi, ni tierno pero quien sabe todo cambia con el tiempo, hasta los sentimientos. Historia con tematica...